De la PUCP a la Luna: nuestra estudiante está entre los finalistas para diseñar peluche oficial de misión de la NASA
Daniela Villanueva, estudiante de Diseño Gráfico de la PUCP, fue seleccionada como finalista en el concurso internacional «Moon Mascot: NASA Artemis II ZGI Design Challenge», donde destacó su propuesta Corey The Explorer como ejemplo de creatividad y conexión entre la humanidad y el espacio.
Texto:Natsumi Chinen
Fotos:Melissa Merino
29.08.2025
Con apenas 21 años y a punto de culminar la carrera de Diseño Gráfico en la PUCP, Daniela Villanueva Colina se ha convertido en la única peruana finalista entre más de 2 mil participantes del concurso internacional“Moon Mascot: NASA Artemis II ZGI Design Challenge”, organizado por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés). Este concurso definirá el próximo peluche que acompañará a la tripulación de la misión Artemis II, que llevará a los astronautas nuevamente hacia la Luna. Su propuesta, llamada “Corey The Explorer”, está inspirada en el ADN como símbolo universal que conecta a toda la humanidad con el espacio.
“Cuando recibí el correo con la noticia, estaba en la oficina. Apenas leí la palabra ‘congratulations’, me invadió la emoción y lo primero que hice fue reenviarlo a mi familia. Mi papá y mi hermana, grandes fanáticos del espacio, fueron los primeros en celebrarlo conmigo”, recuerda Daniela con una sonrisa.
Del concepto al diseño: el camino creativo detrás de Corey
El proceso creativo no fue sencillo. Daniela admite que al inicio no tenía claro en qué basar su propuesta. “Primero pensé en elementos de la Tierra, incluso en un animal, pero no me convencía”, cuenta. La clave apareció cuando leyó el testimonio de un astronauta que decía: ‘Nos gustaría llevarnos a toda la humanidad en nuestra misión’», cuenta.
La propuesta de Daniela llamada “Corey The Explorer” está inspirada en el ADN como símbolo universal que conecta a toda la humanidad con el espacio.
Ese mensaje la llevó a reflexionar con qué símbolo podría representar a toda la humanidad y, al mismo tiempo, vincularse con el universo. La respuesta fue el ADN: la base de toda la vida, un código común que une a las personas con la galaxia. Así nació Corey —de la palabra core que en inglés significa “núcleo”—, una mascota que transmite unidad, vida y conexión cósmica.
El camino creativo tuvo bloqueos, como suele ocurrir en todo proceso de diseño. Daniela los superó a través de dos estrategias: investigar a fondo el trasfondo de los conceptos y pedir opiniones a amigos externos al mundo del diseño. Para ella, las miradas externas fueron claves, porque muchas veces una perspectiva distinta abre posibilidades que uno mismo no logra ver.
“Cuando me sentía bloqueada, lo que más me ayudaba era hablar con personas fuera del mundo del diseño. Sus miradas distintas me daban ideas nuevas que yo sola no habría encontrado”, sostiene.
Cuando me sentía bloqueada, lo que más me ayudaba era hablar con personas fuera del mundo del diseño. Sus miradas distintas me daban ideas nuevas que yo sola no habría encontrado».
El camino a la NASA: entre estudios, trabajo y enseñanza
El logro de Daniela es aún más significativo si se considera que desarrolló el proyecto en paralelo a múltiples responsabilidades. El ciclo pasado llevaba cursos, trabajaba y además dictaba clases. “Mi horario era muy apretado. Tenía el concurso en la cabeza todos los días, así que un día decidí sentarme y no pararme hasta terminar. Cuando lo envié, sentí un peso menos”, recuerda.
Ese compromiso es parte de lo que la caracteriza. Para ella, el mayor desafío en su camino como diseñadora ha sido confiar en su propio trabajo. “Muchas veces, dudo de lo que hago, aunque los demás me digan que es bueno. Mostrar confianza frente a un cliente es fundamental. Lo que me ayuda es pedir opiniones y revisar varias veces un proyecto hasta sentir que ya puedo soltarlo”, admite con franqueza.
Un mensaje desde el Perú hacia la Luna
Ser finalista en el concurso de la NASA no solo representa un logro personal, sino también una oportunidad para llevar un mensaje al mundo. Para Daniela, lo más importante es demostrar que un país como el Perú puede hacerse presente en una misión rumbo a la Luna. Ese hecho, asegura, es ya un símbolo poderoso. Al mismo tiempo, insiste en que las ideas no deben quedarse guardadas por temor. El miedo puede estar ahí, pero no debe frenar los sueños. Su propia experiencia lo confirma: lo que empezó como un simple boceto, sin mayores expectativas, terminó convertido en un proyecto que viajará más allá de la Tierra.
No se trata de esperar a no sentir temor, sino de atreverse a pesar de él. Corey empezó como una idea que pensé que quizá no pasaría nada. Y ahora está en la Luna. Por eso digo que hay que lanzarse, incluso con miedo”.
De un sueño personal a una inspiración colectiva
Daniela está convencida de que la formación que recibió en la Facultad de Arte y Diseño de la PUCP ha sido clave para llegar hasta aquí. “Todo lo que aprendí en clases y de mis profesores me dio las bases para conceptualizar y darle un significado profundo al proyecto. No se trata solo de ilustrar, sino de entender el trasfondo de lo que quieres comunicar”, afirma.
Todo lo que aprendí en clases y de mis profesores me dio las bases para conceptualizar y darle un significado profundo al proyecto. No se trata solo de ilustrar, sino de entender el trasfondo de lo que quieres comunicar».
Hoy, Daniela combina la culminación de sus estudios en el décimo ciclo de Diseño Gráfico con nuevos proyectos creativos. A sus 21 años, se proyecta a seguir explorando cómo el diseño puede conectar disciplinas distintas y llevar mensajes con impacto. “Me emociona pensar que mi trabajo pueda inspirar a otros. Si esta experiencia demuestra algo, es que las ideas no tienen límites”, asegura.
Con Corey, Daniela Villanueva no solo representará al Perú en la misión Artemis II, sino que también envía un recordatorio a todos los jóvenes creadores: los sueños, incluso los que parecen imposibles, pueden despegar y llegar tan lejos como la Luna.
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