LAT Bionics: tecnología PUCP con propósito para un país que necesita más prótesis
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Enzo Romero, ingeniero mecatrónico y egresado PUCP, ha sido reconocido por Naciones Unidas como uno de los 17 innovadores sociales del mundo que impulsan los objetivos de desarrollo sostenible. Desde su empresa LAT Bionics, desarrolla prótesis funcionales de bajo costo hechas con impresión 3D, democratizando el acceso a la tecnología asistida en el Perú y la región.
Texto:Joana Cervilla
Fotos:LAT Bionics
12.11.2025
Cada dos años, la Oficina de Juventud de las Naciones Unidas selecciona a 17 innovadores sociales por su contribución a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS). En la edición 2026-2027, el Mag. Enzo Romero, egresado de Ingeniería Mecatrónica, fue uno de los elegidos entre más de 33,000 postulantes de todo el mundo. Él, a través de LAT Bionics, desarrolla prótesis de bajo costo, con el fin de ampliar el acceso a la tecnología asistida en el país.
El reconocimiento no implica un premio económico, sino algo más valioso: visibilidad global y acceso a redes que le permitirán dialogar con organismos estatales y multilaterales sobre políticas públicas de tecnologías asistidas para personas con discapacidad. “Solo con innovación no basta: necesitamos un cambio sistémico”, subraya. “La meta es que estas tecnologías sean parte de la agenda pública y de los programas de salud y bienestar del Estado”.
Ingeniería con propósito
En el Perú, cada mes se registran 40 accidentes laborales con lesiones en miembros superiores, según el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo – MTPE. Muchos no terminan en amputaciones, pero la cifra revela una realidad alarmante: los espacios industriales, metalmecánicos o de construcción —donde 7 de cada 10 empresas operan en la informalidad— carecen de protocolos de seguridad.
40
accidentes laborales con lesiones en miembros superiores se registran cada mes en el Perú (Fuente: MTPE).
Quienes pierden una extremidad, explica Romero, pasan, además del trauma, por un circuito incompleto: “El traumatólogo cierra la herida y el Instituto Nacional de Rehabilitación ayuda en la terapia ocupacional. Pero nadie se encarga de devolverles la funcionalidad con una prótesis accesible”. En los países con sistemas de salud más robustos, una prótesis robótica puede costar US$ 25,000. En el Perú, donde la mayoría de trabajadores accidentados carece de seguro, ese monto es imposible. De allí nació la idea de LAT Bionics, una empresa de base tecnológica que busca democratizar el acceso a prótesis funcionales mediante diseño digital e impresión 3D.
Solo con innovación no basta: necesitamos un cambio sistémico. La meta es que estas tecnologías sean parte de la agenda pública y de los programas de salud y bienestar del Estado”.
Prótesis para todos: del laboratorio PUCP al emprendimiento social
Romero, nacido en el Valle Sagrado, no llegó al tema por azar. Con una discapacidad congénita, soñaba desde niño con tener una mano como la de Luke Skywalker, el héroe de Star Wars que, tras perder una extremidad, recibe una prótesis capaz de moverse como una mano real. Aquella escena lo impactó tanto que se se convirtió en un propósito de vida llevándolo a estudiar Ingeniería Mecatrónica en la PUCP. Enzo estaba convencido de que la tecnología debía servir para mejorar la vida de las personas.
Años más tarde, durante su formación, desarrolló su tesis bajo la tutoría del Dr. Dante Elías, coordinador delGrupo de Investigación en Biomecánica y Robótica Aplicada (Girab-PUCP). En 2019, el equipo —del que Enzo formaba parte— obtuvo financiamiento del Concytec para diseñar una prótesis robótica con movimiento independiente de los dedos y sensores hápticos, capaces de transmitir la sensación de presión o tacto. El propio Enzo fue el usuario piloto de la prótesis, un notable avance en ingeniería biomédica aplicada en el país.
El proceso de LAT Bionics inicia con un escaneo 3D del miembro amputado. A partir de ese modelo, el equipo diseña, imprime y ensambla una prótesis personalizada a un costo promedio de S/ 2,500, que incluye diagnóstico, diseño y acompañamiento terapéutico.
Sin embargo, el desarrollo reveló una brecha profunda: el prototipo costaba S/ 40,000, una cifra impensable para la mayoría de peruanos que necesitan una prótesis. La experiencia mostró la distancia entre la investigación de punta y las necesidades reales de la población. Esto marcó su siguiente desafío: convertir la tecnología en una solución accesible y sostenible.
“Nos dimos cuenta de que no podíamos quedarnos solo en la publicación científica. Había gente que venía a las ferias y nos decía: ‘Mi esposa necesita esa prótesis, ¿cómo la compro?’”, recuerda. Así nació LAT Bionics en 2021, fundada por el Dr. Dante Elías junto con Enzo y Renato Mio. Hoy cuenta con un equipo estable de siete profesionales y varios terapistas ocupacionales. Su meta: crear prótesis personalizadas, funcionales y sostenibles.
Prótesis hechas por peruanos
El proceso de LAT Bionics parte de un escaneo 3D del miembro amputado. Con esa información, diseñan el encaje y las piezas en software propio, las imprimen en 3D y las ensamblan manualmente. El resultado: una prótesis hecha a la medida y lista en un mes a un costo promedio de S/ 2,500.
Ese monto incluye todo el programa: diagnóstico inicial, diseño, fabricación y hasta cuatro sesiones con un terapista ocupacional que enseña al usuario a readaptarse.
No vendemos una parte, vendemos un programa. Nuestro objetivo es que la persona vuelva a trabajar y recuperar su autonomía”.
“No vendemos una parte, vendemos un programa”, explica Romero. “Nuestro objetivo es que la persona vuelva a trabajar y recuperar su autonomía”.
Cada prótesis tiene una vida útil de 3 a 4 años y, gracias a que LAT Bionics conserva el archivo digital del usuario, una futura reposición puede costar apenas S/ 5 o S/ 6 en materiales.
De la silicona al filamento reciclado
Las prótesis convencionales suelen priorizar lo estético: manos de silicona hiperrealistas pero sin movimiento, que con el sol se deterioran y pierden color. Lat Bionics apuesta por otro camino: prótesis funcionales y ecológicas.
Romero prueba continuamente materiales reciclados —como botellas y pelotas de plástico— para fabricar filamentos resistentes y sostenibles. “Estamos cerrando el círculo: dar una segunda vida al plástico para devolver movilidad a alguien”, afirma.
A la fecha, la empresa ha atendido a unas 100 personas y mantiene una lista de espera de 300 casos. Tres de cada cuatro usuarios perdieron la extremidad por accidentes laborales, la mayoría en entornos informales. “Es gente que debería estar protegida por su empresa, pero no lo está”, señala.
Parte del acompañamiento incluye un componente psicológico. Antes de entregar una prótesis, el equipo evalúa si el usuario está física y emocionalmente listo. “Si alguien busca reemplazar su mano tal cual era, sin aceptar su nueva condición, ninguna prótesis lo va a satisfacer”, explica. Además, muchos pacientes experimentan la llamada “sensación de miembro fantasma”, el dolor o la percepción de tener aún la extremidad perdida. “El cuerpo tiene memoria física. Por eso, la rehabilitación y el soporte emocional son tan importantes como la tecnología”, añade.
Impacto social y económico
Las cifras globales refuerzan la urgencia. Según la ONU, una de cada siete personas en el mundo vive con algún tipo de discapacidad. Y por US$ 1 invertido en tecnología asistida, la familia de la persona obtiene US$ 9 en retorno económico, al recuperar su capacidad de trabajar o estudiar.
1 de cada 7
personas en el mundo vive con algún tipo de discapacidad (Fuente: ONU).
Romero lo resume: “Una prótesis no solo cambia una vida, cambia la economía de un hogar. Cada persona que vuelve a usar sus manos vuelve también a sostener a su familia”.
Expansión regional y mirada futura
El modelo de LAT Bionics —basado en escaneo remoto, diseño digital y manufactura local— permite replicar su trabajo en otros países sin perder calidad ni personalización. “Queremos expandirnos a Ecuador, Bolivia y Colombia. Solo necesitamos aliados que puedan escanear a los usuarios; el resto lo hacemos desde Lima”, explica Romero.
El equipo ya elabora manuales de atención y protocolos estandarizados para cada fase del proceso —preprotésica, posprotésica y de ensamblaje— con el objetivo de crear una red regional de centros de atención accesibles y sostenibles.
Paralelamente, continúan fortaleciendo la investigación. Con apoyo de Concytec, desarrollan algoritmos de inteligencia artificial que mejoran la lectura de señales musculares, incrementando la precisión de las prótesis electrónicas de 6 a 7.4 aciertos en cada 10 intentos. La meta a mediano plazo es construir una base de datos latinoamericana que permita entrenar los sensores con patrones fisiológicos propios de la región. “Hasta el tejido adiposo influye”, comenta Romero. “Nuestros sensores necesitan aprender del cuerpo latino”.
Hoy, la labor de Enzo combina ciencia, empatía y compromiso social; y demuestra que la ingeniería puede transformar realidades. “La vida imita al arte”, dice sonriendo. “Mi sueño de niño se convirtió en una misión: que nadie se quede sin la posibilidad de volver a mover su mundo”, concluye.
Ingeniero mecatrónico por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Es investigador, docente y fundador de LAT Bionics, empresa que desarrolla prótesis de brazo y mano personalizadas y de bajo costo mediante tecnologías digitales. Nació sin su mano derecha y transformó esa experiencia en una misión de vida: democratizar el acceso a las tecnologías asistidas […]
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