Koshi Studio: conoce el trabajo colaborativo con artesanos shipibo-conibo

Conoce Koshi Studio, emprendimiento social que busca poner en vitrina el trabajo shipibo-conibo de los artistas de la comunidad de Cantagallo liderados por Olinda Silvano y su familia. En esta iniciativa, participa nuestra estudiante de la Facultad de Psicología Francesca Sabroso.

Autor: Gabriela Pérez | Fotos: Archivo personal

En el colegio, Francesca Sabroso, Slavia Salinas y Thalía Rondón formaron una gran amistad que, a pesar de los años y los distintos caminos académicos que tomaron, cada día se fortalece más. Una muestra tangible de ello es Koshi Studio, proyecto social que busca promover y visualizar el arte de culturas originarias del Perú en la sociedad contemporánea de manera sostenible.

Una maravillosa casualidad

El origen de esta iniciativa, que hace poco cumplió un año, se remonta a un viaje que Slavia, ambientóloga de profesión, realizó a la selva con fines académicos. Es allí en donde, por casualidades de la vida, tuvo la oportunidad de conocer a la talentosa artesana shipiba Olinda Silvano.

“Nos conocimos por casualidad. Yo gané una beca para un taller audiovisual justo en donde la señorita Slavia se encontraba investigando. Ahí en el comedor nos conocimos y tuvimos la oportunidad de conversar un poco”, recuerda Olinda.

Slavia recuerda que, en ese intercambio, Olinda le contó que los artesanos shipibo-conibo cuentan con una serie de saberes ancestrales conocidos como kené. Lamentablemente, las artesanías y diseños en los cuales transmiten este conocimiento no se ajustan a las necesidades y gustos del mercado contemporáneo.

“Partiendo de esta problemática, nos juntamos las tres. Formamos un equipo multidisciplinario y buscamos desarrollar esta iniciativa, para que los productos de estos artesanos puedan tener una mejor respuesta en el mercado actual, y así lograr un sustento económico”, explicó Francesca Sabroso, estudiante de nuestra Facultad de Psicología.

En este primer encuentro, las jóvenes fueron a visitar a la familia Silvano, allí fue que conocieron a Ronin Koshi, joven artista e hijo de Olinda, quien se volvió uno de los principales actores de este proyecto.

“Nosotros, en esa época, estábamos pintando murales para los Juegos Panamericanos. Las chicas nos contaron acerca del proyecto, sus objetivos y cómo querían trabajar con nosotros. Nos pareció una buena forma de difundir nuestra cultura, así que aceptamos”, contó Ronin.

Curiosamente, el emprendimiento comparte el nombre con el joven artesano. Sin embargo, este fue elegido antes de conocer su nombre completo.

“Cuando estábamos planteando el nombre, queríamos hacer el homenaje a la cultura shipibo-conibo, ya que fue el punto de partida. Por ello, nos pusimos a leer un diccionario shipibo-español y llegamos a la palabra ‘koshi’, que representa la materialización de fuerza o energía positiva. Nos pareció un significado bonito y que iba perfecto con el proyecto”, contó Francesca.

Fuera del impacto económico que queremos lograr, hay un fuerte enfoque en el desarrollo de capacidades. Queremos que todos los conocimientos, que desarrollen con nosotras en el momento en el que concreamos un producto, sean sostenibles en el tiempo».

Francesca Sabroso

Estudiante de la Facultad de Psicología PUCP

Con este trabajo buscamos que el público conozca a las culturas vivas, como lo es la Shipibo-Conibo, que perdura en el tiempo a pesar del pasar de los años. La gente tiende a conocer más sobre las culturas que ya no están, pero creo que es momento de conocer a las actuales, que aún tienen mucho conocimiento por transmitir».

Ronin Koshi

Artista shipibo-conibo

Con este proyecto podemos dar a conocer y visualizar más nuestro arte, manteniendo viva nuestra cultura. Además, con estas actividades, empoderamos a las mujeres artesanas de la comunidad y les damos independencia a través de la expresión artística».

Olinda Silvano

Artista y dirigente de las artesanas de la Comunidad shipibo-conibo de Cantagallo

Nuestro objetivo es crear una economía circular y, además, respetar y aprender de las creencias, valores y relación de los artesanos hacia y con la naturaleza, a la cual le tienen un respeto inmenso. Adicionalmente, como artista, busco que los diseños y modelo de trabajo que proveemos aseguren una sostenibilidad de los conocimientos ancestrales y patrimonio cultural en el tiempo».

Thalía Rondón

Diseñadora y artista, egresada de Parsons School of Design (EE.UU.)

Primeras pruebas

Como piloto dentro del proyecto, Thalía Rondón, diseñadora y artista gráfica, trabajó junto con Ronin algunas piezas como parte de la investigación de su tesis. En este caso, un libro ilustrado sobre mitos shipibos y peluches confeccionados a partir de las técnicas desarrolladas por esta cultura.

Si bien estas formaron la primera colaboración que se llevó a cabo siguiendo el modelo que buscaban replicar con todos los productos, recuerda Thalía, ya habían hecho anteriormente un prototipo para un print con el arte de Olinda al poco tiempo de conocerse.

“Le comisionamos dos dibujos kené, los cuales digitalizamos e imprimimos usando serigrafía y risografía, con el fin explorar cómo se podría ver el arte shipibo-conibo en un medio más contemporáneo usando tecnologías modernas”, señaló la joven.

Cabe resaltar que estos productos nunca salieron a la venta, pues fueron un ejercicio para observar y analizar cuáles eran las oportunidades y retos a los que se enfrentaban.

Arte amazónico para colorear

La intempestiva llegada de la pandemia causó un gran golpe en nuestra sociedad, donde el arte y la cultura han sido los sectores más golpeados. Sin embargo, Koshi Studio supo hacerle frente con una idea que nació a partir de la crisis.

“Decidimos ver toda esta situación como una oportunidad. Sabíamos que teníamos que apoyarlos, ya que su economía depende de la venta de sus artesanías. Así que, dándole vueltas al problema, llegamos a la conclusión de que un libro para colorear podría funcionar como producto”, explica Francesca.

Crear este producto era ideal, tanto para cubrir la necesidad de los artesanos de tener trabajo, visibilizar su cultura y su arte, así como para satisfacer las necesidades de nuestros compradores finales, pues era una vía para la arteterapia. Era el match perfecto.

Para el desarrollo del libro, las chicas adaptaron los diseños que los artesanos habían realizado en mantos, bordados o ilustraciones a formato digital, y obtuvieron 30 láminas en total.

Francesca comenta que, en el libro, aprovecharon para dar a conocer el proyecto, así como a los cinco artistas (Olinda Silvano, Ronin Koshi, Sadith Silvano, Debora Buenapico y Delia Pizarro) que participaron con sus obras.

Arte amazónico para colorear, que es el título del libro, puede ser adquirido a través de la página de Facebook o Instagram de Koshi Studio. Su precio es de S/ 36.

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1 comentarios

Luz Delgado de Lombardi

Linda iniciativa, me encantó, principalmente por la ayuda a la comunidad nativa de Cantagallo.
Apoyemos comprando este libro para colorear.

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