Cuando el poder relativiza la violencia
Hay señales que, tomadas por separado, podrían parecer episodios aislados. Un comentario desafortunado. Una decisión administrativa. Una denuncia más que se diluye en el ruido informativo. Pero, cuando se miran en conjunto, el dibujo es nítido: estamos retrocediendo. Y ese retroceso tiene un costo concreto, medible, doloroso. Lo están pagando las niñas y adolescentes. Hay
