El caso Sunedu: no sorprende, pero indigna cada vez más
Apelamos a los principios de libertad y autonomía para desproteger a los ciudadanos de uno sus derechos humanos más fundamentales: una educación de calidad. Suma a ello que tenemos un gobierno y un aparato legislativo que dan muestra de poco aprecio -por no decir desprecio- por asegurar condiciones básicas -con precisión en «básicas”- de calidad
