Artemis II: la misión con la que comienza el plan de habitar la Luna
El viaje durará 10 días. En esta ocasión no se descenderá sobre la superficie de la Luna.
De no surgir contratiempos, este 1 de abril despegará hacia la Luna la misión Artemis II, después de más de cincuenta años. Cuatro astronautas, incluida una mujer, le darán la vuelta a nuestro satélite natural para probar la nueva tecnología con la que está hecha la nave espacial Orion y el cohete Sistema de Lanzamiento Espacial. Nuestros investigadores del Inras PUCP nos explican los motivos por los que ahora se busca regresar.
Texto:Oscar García Meza
Fotos:NASA
31.03.2026
Han pasado más de 50 años para que la humanidad vuelva a la Luna a través de Artemis II, la primera misión tripulada de este programa de la NASA. Desde el Centro Espacial Kennedy, Florida, el cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) despegará con cuatro astronautas a bordo de la nave espacial Orion — la cual se encuentra ubicada en la parte superior del mismo—. Durante diez días, la tripulación realizará un sobrevuelo alrededor de la Luna, lo que incluye el paso por su ‘cara oculta’, y luego volverá al planeta Tierra, donde todos estarán esperándola.
En su recorrido, el equipo llegará lo más lejos que un ser humano haya estado jamás en el espacio, pues saldrá de la órbita terrestre y alcanzará una distancia de más de 370,000 kilómetros de la Tierra. Finalmente, la célebre frase de Neil Armstrong, “Este es un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad”, se verá modificada, pues entre los cuatro tripulantes viaja la astronauta estadounidense Christina Koch, quien se convertirá en la primera mujer que volará alrededor del satélite. Los motivos por los que se busca regresar a la Luna con tanto entusiasmo son explicados a continuación por los investigadores del Instituto de Radioastronomía PUCP (Inras), la Dra. Carla Arce-Tord y el Mag. Juan Jave.
Estos son los cuatros astronautas del Artemis II. De izquierda a derecha: el canadiense Jeremy Hansen, y los estadounidenses Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman.
Objetivo general: vivir en la Luna
A diferencia de las misiones Apolo, el programa Artemis, que consta de cuatro fases, no busca únicamente llegar a suelo lunar por un breve periodo de tiempo, sino preparar el terreno con miras a tener una presencia permanente. “El objetivo de Artemis no es solo alunizar, como una muestra de despliegue tecnológico, sino colocar bases lunares para realizar investigación científica y que los viajes sean más frecuentes. Artemis II está dando ese primer paso”, señala la Dra. Carla Arce-Tord, egresada de la carrera de Física PUCP y docente del Departamento Académico de Ciencias.
El objetivo de Artemis no es solo alunizar, como una muestra de despliegue tecnológico, sino colocar bases lunares para realizar investigación científica y que los viajes sean más frecuentes».
La NASA señala que la tripulación que partirá el 1 de abril —salvo que surjan contratiempos— también realizará observaciones científicas — tomará fotos y videos— a medida que pase por el lado oscuro de la Luna. Esto será de mucha utilidad para las futuras misiones que exploren la superficie lunar, entre ellas Artemis IV que sí tiene previsto alunizar a principios del 2028.
Nueva tecnología a prueba
Al ser el primer vuelo tripulado de Orion y del SLS, es necesario testear la tecnología —mucho más avanzada que la de la década del 70 —y observar cómo afecta a las personas en el espacio. “Artemis II es un vuelo de prueba para asegurarnos de que sistemas como el de soporte vital —que permite generar aire respirable—, telecomunicaciones y retransmisión de datos funcionen en óptimas condiciones, así como la respuesta del cohete y la cápsula e incluso del traje de los astronautas”, cuenta el Mag. Juan Jave, ingeniero electrónico PUCP y profesor del Departamento Académico de Ingeniería. La información recogida será de vital importancia para las próximas misiones.
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será la hora (Perú) del lanzamiento al espacio de la misión Artemis II, de no mediar inconvenientes.
Ante ello, no podemos evitar preguntarnos por qué si entre 1969 y 1972 se pudo enviar a varios hombres a la Luna —en seis misiones tripuladas diferentes, doce astronautas caminaron sobre su superficie—, con la tecnología moderna, no se siguió haciendo. Arce-Tord lo explica con una comparación: “Si yo he ido a Japón hace unos años, lo volvería a hacer solo si tengo un motivo pues toma tiempo, dinero y preparación. Del mismo modo, no tendría sentido hacer misiones a la Luna con frecuencia sin un objetivo. Ahora sí lo tenemos”.
La carrera espacial del siglo XXI
En los años 60, la carrera espacial se disputaba entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Hoy, China es la otra gran potencia. El programa Artemis busca contribuir a que el país estadounidense tome la delantera en la actual competencia. En esa línea, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, señaló como objetivos “regresar a la Luna antes de que finalice el mandato del presidente Trump, construir una base lunar, establecer una presencia permanente y llevar a cabo las demás acciones necesarias para garantizar el liderazgo estadounidense en el espacio”. Sobre ello, expresa Arce-Tord: “Queremos pensar que es una competencia saludable en favor del desarrollo científico, pero evidentemente también es política”.
El ser humano llegó a la Luna en 1969. Estados Unidos comandó la misión en su intento por ganar la carrera espacial que sostenía con Rusia.
La carrera cobra mayor sentido si se toma en cuenta que en la Luna existe un sector que es el más habitable y codiciado. “En el Polo Sur lunar, se tiene luz hasta por 300 días y agua mezclada con regolito. Por eso, es la mejor zona para asentarse”, señala Jave. Aunque nuestro satélite natural no puede colonizarse, si un país llega y pone sus bases primero en una parte, otro ya no podría ubicar las suyas ahí también. Artemis IV planea alunizar a principios del 2028, mientras que la Administración Espacial Nacional de China estima enviar una tripulación a la Luna en 2030.
Futuros más distantes: Marte y hoteles en la Luna
La web de la NASA señala que Artemis II es un paso clave para futuras misiones a Marte. Arce-Tord considera que “ir a la Luna es como ir a la esquina de tu casa, mientras que ir a Marte es como viajar a otro país. Es una misión mucho más compleja y peligrosa, sobre todo el regreso”. En ese sentido, afirma que no debe pensarse que si tenemos éxito en la misión actual significa que ya estamos listos para llegar al planeta rojo.
En todo este contexto, ¿será factible que ciudadanos comunes puedan ir a la Luna o se instalen hoteles allá? Los investigadores no lo creen así por ahora. “Son formas que se proponen para monetizar, pero nuestro satélite natural es por ahora un centro de investigación y la mayoría de misiones que la han abordado son de categoría pública. Lo veo posible en un futuro muy lejano”, dice Jave.
Artemis II es un vuelo de prueba para asegurarnos de que sistemas como el de soporte vital —que permite generar aire respirable—, telecomunicaciones y retransmisión de datos funcionen en óptimas condiciones, así como la respuesta del cohete y la cápsula e incluso del traje de los astronautas».
La importancia de seguir conociendo el espacio
Muchas veces se cree que la investigación espacial no tiene repercusión en el ciudadano común. Sin embargo, el hecho de que se pueda usar GPS, por ejemplo, se debe a la investigación que se realizó en ciencias espaciales en el pasado. Nuestra egresada sostiene que las tecnologías desarrolladas en décadas pasadas en torno a la astrofísica y la ingeniería aeroespacial se han plasmado luego en tareas del día a día.
Para finalizar, nuestros investigadores resaltan la importancia de seguir generando conocimiento. “No hay que olvidarnos de que no solo vivimos en un país o un planeta, sino en un universo. Misiones como esta nos ayudan a conocerlo mejor. Y, quizás, también contribuyan a aportar a nuestra supervivencia como especie, pues no podemos fiarnos de que estaremos en la Tierra por milenios ya que los recursos son finitos», sostiene Arce-Tord, quien, junto con Jave, confía en que Artemis II será un éxito. Un gran paso para acercarnos a la Luna y más allá.
Las misiones de Apolo que llegaron a alunizar
Seis misiones tripuladas se enviaron a nuestro satélite natural entre 1969 y 1972. Dieciocho astronautas viajaron en ellas, solo doce caminaron sobre su superficie.
Apolo 11 (1969): «Este es un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad», dijo Neil Armstrong al convertirse en el primer hombre que pisó la Luna. Una misión histórica donde también viajaron Buzz Aldrin y Michael Collins.
Apolo 12 (1969): la segunda misión que logró alunizar realizó tareas de exploración lunar y dejó experimentos en la superficie del satélite para recopilar datos sísmicos y científicos.
Apolo 14 (1971): después del fallo de Apolo 13, esta misión sí logró pisar suelo lunar y así devolver la confianza en este tipo de expediciones. Su misión era explorar la región de Frau Mauro.
Apolo 15 (1971): se convirtió en la misión lunar tripulada más larga, con 295 horas de trabajo. Tuvo mayor movilidad al poseer un vehículo lunar explorador, diseñado para terrenos accidentados.
Apolo 16 (1972): entre sus objetivos se contaron inspeccionar, estudiar, y tomar muestras de materiales y características de la superficie en la región de Descartes.
Apolo 17 (1972): fue la última misión lunar del programa Apolo y aterrizó en el valle Taurus-Littrow. Su capitán Eugene A. Cernan es, hasta ahora, el último humano que ha caminado en la superficie lunar.
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