“Vivo de los libros y eso es un privilegio”
Escribe todas las mañanas en el sexto piso de un estudio en Barcelona. El edificio no tiene ascensor, así que tiene que pensarlo antes de bajar. Se fue del Perú, hace catorce años, luego de que todas las editoriales lo rechazarán. Ha desechado escritos de trescientas páginas. Su madre y esposa son quienes lo leen primero. Nunca ha podido terminar En busca del tiempo perdido de Proust y en su vida solo ha pedido dos autógrafos a escritores. Con ustedes, Santiago Roncagliolo.
