«Ser protagonista o testigo de un hecho de violencia deja una secuela emocional profunda»
Silvia Ochoa se formó como psicoterapeuta en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica. Practicó durante dos años en EXIL, un centro médico psicosocial para refugiados y víctimas de tortura. Ha trabajado en temas de infancia y adolescencia y el año pasado laboró para una institución de derechos humanos en Ayacucho.
