La misma escena se repite en cada ciclo olímpico y en diversos torneos internacionales: celebramos algunos logros, lamentamos las derrotas, y terminamos cuestionando la ausencia de políticas de Estado y la falta de apoyo al deporte. Pero el problema de fondo no está únicamente en el podio. Solo el 30% de peruanas y peruanos alcanzan los niveles recomendados de actividad física. A pesar de algunos avances, aún no reconocemos al deporte como un bien público esencial y como una palanca de transformación social e individual. Y lo que no se valora tampoco se gobierna: seguimos sin una estrategia compartida que articule a los actores públicos y privados que conforman el ecosistema.
Los desafíos son conocidos: garantizar la sostenibilidad económica de los deportistas de alto rendimiento; mejorar el proceso para identificar y desarrollar el talento; lograr que más personas practiquen deporte y realicen actividad física de manera regular; construir una educación física de calidad; reducir la brecha de infraestructura deportiva; y, sobre todo, mejorar la gobernanza y la dirección estratégica del sistema deportivo y de cada una de las organizaciones que lo componen. Ninguno de ellos se resuelve solo desde el Estado ni desde las federaciones. Por eso, vale preguntarse: ¿cuál es el papel de la universidad para ayudar a superarlos?
30%
de peruanas y peruanos, aproximadamente, alcanzan los niveles recomendados de actividad física.
Esa fue precisamente la pregunta que gatilló el conversatorio “El rol de la universidad en el ecosistema deportivo nacional”, realizado el pasado 18 de septiembre en el campus de la PUCP. Este reunió a deportistas, estudiantes y docentes de distintas disciplinas de la comunidad universitaria. Tras varias intervenciones se concluyó que el accionar de la universidad debe ser mucho más protagónico y estratégico. También que puede organizarse en cuatro grandes ámbitos.
El primero gira en torno al apoyo que se debe dar al deportista universitario. Es menester brindar dirección, soporte y acompañamiento a los jóvenes que representan a cada casa de estudios en la búsqueda de la excelencia competitiva en torneos nacionales e internacionales, así como proporcionar flexibilidad y apoyo a los deportistas destacados que representan al país. La universidad es el lugar natural para resolver uno de los dilemas más dolorosos del deporte: elegir entre entrenar y estudiar. Pensadas estratégicamente, las becas, la flexibilidad académica y las tutorías deben atraer a deportistas destacados, y, sobre todo, equilibrar su desarrollo como deportistas, estudiantes y personas.
El segundo tiene que ver con la promoción de la práctica deportiva y de la actividad física. En muchas universidades, solo una pequeña parte de la comunidad (estudiantes, docentes y trabajadores) hace deporte con regularidad. En ese sentido, resulta primordial cultivar hábitos saludables en toda la comunidad.
Esa fue la pregunta que gatilló el conversatorio ‘El rol de la universidad en el ecosistema deportivo nacional’, realizado el pasado 18 de septiembre en el campus de la PUCP. Este reunió a deportistas, estudiantes y docentes de distintas disciplinas de la comunidad universitaria. Tras varias intervenciones se concluyó que el accionar de la universidad debe ser mucho más protagónico y estratégico».
El tercer ámbito se refiere a la formación en dos niveles. Por un lado, supone integrar el deporte al modelo formativo de la universidad y no concebirlo como una actividad separada. Este constituye un espacio idóneo para desarrollar competencias clave como el liderazgo, el trabajo en equipo, la empatía y la autodisciplina. Por otro lado, el sector deportivo necesita una mayor profesionalización. Así, las universidades deben ofrecer una amplia gama de cursos, diplomaturas, y carreras de pregrado y posgrado en disciplinas como la psicología, la gestión, la biomecánica y el derecho que, además, pueden articularse entre sí para potenciar sus aportes.
La cuarta área debe apuntar a promover la investigación, la innovación y la incidencia. ¿Qué modelo deportivo necesita el país? Es una pregunta que rara vez se plantea, pero que resulta fundamental: sin un modelo y una gobernanza claros, es muy difícil articular a los actores y avanzar en el desarrollo del deporte. Si esa reflexión no se produce desde la política, la universidad está llamada a sostenerla y a convertir las ideas en propuestas concretas.
Para ello, se necesita investigación que genere evidencia y contribuya tanto al diseño de las políticas públicas como a mejorar la gestión de las organizaciones deportivas. ¿Cuál es la brecha de infraestructura deportiva del país? ¿Cuántos clubes y federaciones se gestionan adecuadamente? ¿Cuál es el nivel de actividad física en las comunidades universitarias o en las distintas ciudades y regiones? A esta labor se suma la innovación, mediante proyectos, emprendimientos y startups capaces de aportar nuevas soluciones para el desarrollo del sector.
El tercer ámbito se refiere a la formación en dos niveles. Por un lado, supone integrar el deporte al modelo formativo de la universidad y no concebirlo como una actividad separada. Este constituye un espacio idóneo para desarrollar competencias clave como el liderazgo, el trabajo en equipo, la empatía y la autodisciplina».
Todo ello nos lleva a reafirmar el propósito con el que nació el Grupo de Investigación, Deporte y Sociedad (GIDyS) de la PUCP: generar conocimiento de alto impacto que contribuya a enfrentar los desafíos del sector. En esa línea, el grupo busca asumir un rol protagónico en el desarrollo de los ámbitos 3 y 4, y articular esfuerzos con la Oficina de Deportes, responsable de impulsar los campos 1 y 2.
El deporte también puede construirse desde las universidades: en las aulas, a través de la investigación y en los espacios de práctica, competencia y representación estudiantiles. Estas instituciones han sido protagonistas del desarrollo en las ciencias, la salud y la ingeniería. Es momento de que lo sean también en la materia a la que nos referimos. No como espectadoras que aplauden medallas, sino como constructoras del sistema que las hace posibles.



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