¿Qué debería permitirse y qué no cuando nuestros estudiantes utilizan inteligencia artificial generativa? ¿Cómo evaluar sus aprendizajes cuando estas herramientas pueden resolver, redactar, crear y argumentar en cuestión de segundos? ¿Cómo asegurarnos de que la inteligencia artificial ayude a aprender y no termine reemplazando el esfuerzo intelectual que queremos desarrollar en nuestros estudiantes? Estas son algunas de las preguntas que hoy enfrentan las universidades y, de manera particular, quienes tenemos la responsabilidad de promover una educación de calidad.
La inteligencia artificial generativa (IAGen), qué duda cabe, está transformado la vida de nuestras sociedades, abriendo tanto oportunidades como riesgos. En este orden de ideas, su uso responsable y ético representa uno de los principales desafíos para las universidades. Su incorporación exige que las instituciones universitarias tengan claridad sobre cómo esta tecnología puede contribuir al aprendizaje y en qué situaciones, por el contrario, podría afectar el desarrollo de competencias esenciales, como el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de argumentación.
La inteligencia artificial generativa (IAGen), qué duda cabe, está transformado la vida de nuestras sociedades, abriendo tanto oportunidades como riesgos. En este orden de ideas, su uso responsable y ético representa uno de los principales desafíos para las universidades».
Al mismo tiempo, es indispensable que su uso esté alineado con los principios de integridad académica, y promueva la honestidad, la transparencia, el reconocimiento de la autoría y el uso ético de la información en los procesos de enseñanza y aprendizaje. La IAGen debe ser un recurso que fortalezca el aprendizaje sin reemplazar el esfuerzo intelectual, la reflexión crítica ni la producción original de las y los estudiantes.
Para ello, las universidades deben establecer marcos institucionales que orienten su uso mediante lineamientos claros, así como recursos y estrategias de acompañamiento que permitan a las y los docentes integrar estas herramientas de manera ética, pedagógica y responsable. El reto consiste en lograr que la inteligencia artificial complemente, y no sustituya, el proceso formativo.
En la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), hemos avanzado en este proceso. Junto con la Dirección de Asuntos Académicos (DAA), se han elaborado los «Lineamientos institucionales para el uso de la inteligencia artificial generativa en el ámbito académico de la PUCP» como un primer marco de orientación para su uso en las actividades de aprendizaje y en las evaluaciones. Además, se ha fortalecido la comunicación con estudiantes sobre integridad académica con IAGen con guías y recomendaciones.
Estos lineamientos forman parte de un proceso que debe continuar desarrollándose a medida que comprendemos mejor las implicancias de esta tecnología en la educación universitaria. Se trata de un ámbito en permanente evolución, que plantea nuevos desafíos, exige revisar nuestras aproximaciones, recoger la experiencia de la comunidad universitaria y ajustar progresivamente nuestras orientaciones.
Pero contar con lineamientos es solo una parte de la respuesta. El verdadero desafío está en acompañar al profesorado para que pueda llevar estos principios a la práctica. En ese esfuerzo, participan la Dirección Académica del Profesorado (DAP) y el Instituto de Docencia Universitaria (IDU) impulsando espacios de formación, acompañamiento y reflexión que permitan a las y los docentes conocer, explorar y experimentar con estas herramientas desde una perspectiva pedagógica y responsable.
En este marco, el IDU desarrolló la «Guía práctica PUCP de inteligencia artificial», un recurso orientado a apoyar a las y los docentes en la comprensión, integración y evaluación del uso de la IAGen en su labor, así como a promover experiencias de aprendizaje innovadoras y responsables.
Sin embargo, frente a una tecnología que evoluciona con tanta rapidez, los marcos institucionales y los recursos disponibles deben complementarse con algo igualmente importante: el intercambio de experiencias entre docentes. Lo que ocurre en las aulas constituye también una fuente importante de aprendizaje para la universidad: conocer qué se está haciendo, qué resultados se están obteniendo y qué dificultades vienen surgiendo nos permite enriquecer nuestras propias decisiones.
En ese sentido, compartir experiencias y aprendizajes resulta fundamental para seguir construyendo una respuesta universitaria responsable frente a la IAGen. Como parte de este proceso, del 2 al 4 de septiembre, se realizará el VII Encuentro de experiencias docentes “Nuevos horizontes. IAGen, integridad y buenas prácticas”, un espacio en el que docentes de la PUCP compartirán experiencias orientadas a promover un uso crítico, ético y creativo de la inteligencia artificial generativa.
Durante el encuentro también se presentarán iniciativas innovadoras relacionadas con la evaluación de los aprendizajes, el diseño de recursos pedagógicos, el fortalecimiento de competencias genéricas y la incorporación de los ejes transversales del Modelo Educativo PUCP.
Asimismo, las y los participantes podrán asistir a conferencias internacionales y talleres que permitirán profundizar en los desafíos y oportunidades que plantea la integración responsable de la inteligencia artificial en la educación superior.
El VII Encuentro de experiencias docentes busca, así, propiciar el intercambio de aprendizajes, la reflexión sobre los retos que plantea la IAGen y el conocimiento de experiencias concretas que contribuyan a una incorporación crítica, ética y responsable de esta tecnología en la PUCP.
La inteligencia artificial seguirá evolucionando. Nuestro desafío como universidad es que también evolucionen nuestras prácticas docentes sin perder de vista aquello que da sentido a la educación universitaria: formar personas capaces de pensar críticamente, crear, argumentar y actuar con responsabilidad.



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