109 años de la PUCP: una historia en permanente transformación para ser fiel a lo esencial

109 años de la PUCP: una historia en permanente transformación para ser fiel a lo esencial

El 24 de marzo es una fecha especial para quienes han pasado por las aulas de nuestra Universidad. Conmemora el origen de una de las instituciones de educación superior más emblemáticas del país. En este aniversario, recordamos una historia que empieza en 1917, con una primera clase en el centro de Lima, y que continúa hoy, guiada por la excelencia en la enseñanza.

Texto: Eduardo Dávila Lynch
23.03.2026

Fue un 24 de marzo de 1917 que la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) se convirtió en la primera entidad de enseñanza superior privada del Perú, ello gracias a una iniciativa impulsada del R.P. Jorge Dintilhac, SS.CC. En dos salones cedidos por el colegio La Recoleta, en la Plaza Francia, se dictó días después, durante la mañana del 10 de abril, la primera clase de nuestra historia. La asignatura fue Estética y estuvo a cargo de uno de los fundadores: Raimundo Morales de la Torre. Eran solo nueve alumnos. Luego vendrían sesiones de francés y latín. En ese primer ciclo, la Universidad contó con apenas 20 estudiantes matriculados en la entonces Facultad de Letras. De eso ya han transcurrido 109 años.

Desde esos años, nuestra casa de estudios ha atravesado diversas etapas marcadas por la transformación. Cada periodo ha conllevado crecimiento, y la redefinición de nuestra identidad, modelo educativo y relación con el entorno. Esta capacidad de cambio constante, sostenida a lo largo del tiempo, explica nuestra vigencia e impacto en el país. Hoy, a más de un siglo de nuestra fundación, la Universidad mira su historia sostenida en hitos importantes. Nuestra evolución ha respondido a los desafíos de cada época, manteniendo siempre un compromiso con la formación integral y el desarrollo del conocimiento.

De una pequeña comunidad a una institución en consolidación

Entre los años 1917 y 1934, la PUCP dio sus primeros pasos con la implementación de dos facultades: Letras y Jurisprudencia. Aquella pequeña comunidad académica, con recursos limitados pero con una visión clara, fue la que sentó las bases de un proyecto educativo en permanente construcción. Luego, a partir de 1935, se inicia un proceso de transformación institucional más visible. Nuestro número de estudiantes aumenta, se amplía la oferta académica y se fortalecen sus estructuras internas.

Cada periodo ha conllevado crecimiento y la redefinición de nuestra identidad, modelo educativo y relación con el entorno. Esta capacidad de cambio constante, sostenida a lo largo del tiempo, explica nuestra vigencia e impacto en el país.

En 1942, al cumplir 25 años, la Santa Sede nos otorgó el título de Pontificia, un reconocimiento que marca un nuevo momento. Este hito reforzó nuestra identidad institucional católica y proyectó nuestra presencia más allá del ámbito local.

Poco después, la herencia de José de la Riva Agüero introduce una nueva dimensión en nuestro proceso de cambio. Gracias a este legado, nuestra Universidad accede al fundo Pando, espacio que con el tiempo se convirtió en nuestro campus principal. Hacia finales de la década de los cincuenta, distintas unidades comienzan a trasladarse a este terreno, iniciando una transformación física que acompañará nuestro crecimiento académico.

Gracias a este legado [la herencia de José de la Riva Agüero], nuestra Universidad accede al fundo Pando, espacio que con el tiempo se convirtió en nuestro campus principal. Hacia finales de la década de los cincuenta, distintas unidades comienzan a trasladarse a este terreno, iniciando una transformación física que acompañará nuestro crecimiento académico.

Nuevo campus: un cambio urbano y académico

La modernización llega en 1963 con el rectorado del R.P. Felipe Mac Gregor, S.J. Bajo su gestión, la PUCP impulsa un cambio que redefine tanto su modelo educativo como su configuración espacial.

Al cumplir 50 años se presenta el Plan Maestro del campus, una propuesta arquitectónica y urbanística que proyecta la ciudad universitaria en el fundo Pando. Este proyecto organiza el espacio y refleja la visión moderna de una educación superior. Facultades como Arte, Letras, Educación, Ciencias Administrativas, Psicología y Derecho se trasladan progresivamente al nuevo entorno. Este proceso no fue inmediato, pero marcó un cambio profundo en la vida universitaria, integrando a la comunidad en un mismo espacio.

La modernización llega en 1963 con el rectorado del R.P. Felipe Mac Gregor, S.J. Bajo su gestión, la PUCP impulsa una transformación que redefine tanto su modelo educativo como su configuración espacial.

Después, en 1970, se crea el Programa Académico de Estudios Generales, una innovación que transforma la manera de formar estudiantes. Este modelo introduce una base común que prioriza la formación integral antes de la especialización. Hasta hoy, este enfoque sigue siendo uno de los rasgos distintivos de nuestra Universidad.

Esta dinámica también implicó nuevas formas de vinculación con la sociedad. La PUCP comenzó a consolidar su rol como espacio de reflexión crítica y de producción de conocimiento en diálogo constante con los cambios del Perú.

Liderazgo y proyección hacia el futuro

Desde la década de los noventa hasta la actualidad, nuestra Universidad ha continuado su proceso de transformación, adaptándose a un entorno cada vez más dinámico y globalizado. Su crecimiento es cuantitativo y cualitativo con énfasis en investigación, innovación y responsabilidad social.

A 109 años de su fundación, la historia de la PUCP no puede comprenderse sin destacar su capacidad de transformarse. Más que una característica, aquella es nuestra forma de permanecer vigentes en un contexto de constante cambio.

Hoy, la PUCP es reconocida como una de las principales instituciones académicas del país y de la región. Nuestra presencia en rankings internacionales refleja un trabajo sostenido en la mejora de la enseñanza, la investigación y su impacto en la sociedad. Este posicionamiento no es casual. Es el resultado de una comunidad universitaria que ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Docentes, estudiantes y egresados forman parte de una red que impulsa el cambio desde distintos espacios.

A 109 años de su fundación, la historia de la PUCP no puede comprenderse sin destacar su capacidad de transformarse. Más que una característica, esta es nuestra forma de mantenernos vigentes en un contexto de cambio constante. La continuidad, en este caso, no implica inmovilidad, sino evolución con sentido.

Somos una comunidad que se inspira en principios éticos, democráticos y católicos para servir a la sociedad y transformar la realidad mediante el desarrollo del conocimiento, la investigación, la innovación y la creación. En esa línea, la Universidad cambia para seguir siendo la misma en lo esencial: formar personas, generar conocimiento y aportar al desarrollo del país.

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