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Un pequeño satélite para la PUCP, un gran salto para el Perú

El 21 de noviembre 2013, el PUCP-Sat-1 y el Pocket-PUCP se convirtieron no solo en los primeros satélites del Perú sino en los primeros de una universidad latinoamericana en el espacio.

  • Jorge Heraud
    Fundador del Instituto de Radioastronomía de la PUCP y docente del Departamento de Ingeniería

He parafraseado a Neil Armstrong cuando pisó la Luna por primera vez pues, guardando las distancias, la PUCP entró para siempre en la historia aeroespacial del Perú al poner en órbita dos satélites concebidos, desarrollados, construidos y probados en el campus de nuestra casa de estudios. Recordaré al pequeño satélite y trataré que entendamos el gran salto que provocó este hecho.

La PUCP entró para siempre en la historia aeroespacial del Perú al poner en órbita dos satélites concebidos, desarrollados, construidos y probados en el campus de nuestra casa de estudios".

Después de hacer la primera presentación en la Conferencia de Satélites Pequeños en Brasilia, el 8 de diciembre del 2014, los organizadores del evento hicieron un homenaje a la PUCP anunciando que los nuestros eran los primeros satélites exitosos de una universidad en toda América Latina. El 18 de agosto del 2016, el rector de nuestra Universidad y el suscrito firmamos el registro histórico en la Agencia Espacial del Perú, Conida, autenticando así el lanzamiento, y dicha copia se envió a la sede mundial de las Naciones Unidas.

21 de nov. 2013: desde el Inras – PUCP, el Dr. Heraud y su equipo monitorearon con emoción el lanzamiento de los satélites PUCP.
En el Inras-PUCP se diseñaron los dos primeros satélites peruanos lanzados al espacio.
Ensamblaje del satélite PUCP-Sat-1.
La base especial de Yasny en Rusia fue el lugar desde donde partieron los satélites PUCP para llegar al espacio.
¡Celebración! La puesta en órbita se confirmó a las 2 a.m.

Eran las 2 a.m. del 21 de noviembre del año 2013 y, aunque el lanzamiento había sido aplazado exactamente un año por la agencia espacial a su cargo, ahora estábamos casi seguros que ocurriría. En el Instituto de Radioastronomía de la PUCP (Inras – PUCP), todo estaba listo para seguir el lanzamiento desde Yasny, en Rusia, mientras la DCI empezaba a filmar. Minutos después, recibimos la noticia de que, a las 2:11 a.m., el “PUCP-Sat-1” de 1,239 g, llevando en su interior a otro satélite llamado “Pocket-PUCP” de solo 96.9 g, había entrado en órbita. Hubo una explosión de entusiasmo y saludos en el extraordinario grupo de alumnos y profesores que habíamos esperado casi tres años este momento. Hubo que esperar 13 días más para recibir los primeros datos sobre su posición en órbita para rastrearlo, recibir sus señales y abrir uno de sus lados para lanzar desde su interior al segundo pequeño satélite, lo que ocurrió el 6 de diciembre. La BBC de Londres escribió en su página web que era el satélite más pequeño jamás lanzado al espacio, un récord mundial de la PUCP.

La BBC de Londres escribió en su página web que era el satélite más pequeño jamás lanzado al espacio, un récord mundial de la PUCP".

Pero pensemos en el “Gran Salto”: ¿por qué se aprobó el proyecto, se asignaron fondos y se brindó rapidez para lograr el éxito?, ¿por qué participaron entusiastamente tantos profesores, investigadores y alumnos de Electrónica, Física, Telecomunicaciones, Artes Escénicas y tantas otras áreas, y personal administrativo? Es obvio que todos comprendieron la importancia de abrir en la Universidad las nuevas áreas de investigación del espacio, la ‘última frontera’ del conocimiento, de acercarnos a la playa del nuevo océano que se abría ante nosotros y que nos conectaría con el Universo en la medida de nuestras posibilidades y nuestro desenvolvimiento, impulsando el desarrollo tecnológico, buscando cómo conservar nuestro planeta, solucionando problemas que multiplican nuestras expectativas y dudas. En fin, para unirnos al mundo, para soñar con lo que podemos hacer y llegar a ser. Era obvio que lo que se gasta y se aprende en el espacio, realmente, queda o se retribuye a la Tierra.

Los proyectos de largo aliento no se pueden medir en el corto plazo, pues corremos peligro de caer en el desaliento en vez de empoderarnos en el eterno proceso de buscar nuevo conocimiento".

Los proyectos de largo aliento no se pueden medir en el corto plazo, pues corremos peligro de caer en el desaliento en vez de empoderarnos en el eterno proceso de buscar nuevo conocimiento. Debemos evaluarlos, fomentarlos, diversificarlos y divulgarlos. Esto es lo que ha venido haciendo la PUCP y hace 10 años se ubicó en la historia del espacio exterior, lanzando dos satélites y abriendo una serie de proyectos, posibilidades y actividades para investigar y conocer mejor el espacio cercano a la Tierra, el espacio profundo, y el espacio ‘bajo nuestro pies’ y la madre Tierra.

El proceso iniciado por el PUCP-Sat-1 y el Pocket-PUCP continúa: el Inras ha incursionado en proyectos, como la “Misión Peruana a Marte”, la participación con la Agencia Espacial japonesa en su Proyecto Lunar Omotenashi, a bordo de la misión Artemis I en el 2022, y continúa con empresas y universidades del exterior y la NASA desde hace varios años, contribuyendo con la misión Artemis II (el retorno de astronautas a la órbita lunar muy pronto). Concursó y ganó en el 2020 un proyecto en la Organización Espacial de Asia-Pacífico, APSCO, liderando con las universidades San Pablo (en Arequipa) e INICTEl-UNI (un grupo internacional en el Asia-Pacífico), el proyecto “Linku” (“esfera” en quechua) para construir un satélite de unos 20 kg gracias a la experiencia lograda con los dos satélites originales.

Sigamos participando en el espacio, apostando por la ciencia y sus aplicaciones, para que un país con pasado no se quede sin futuro.

21 de noviembre del 2013: así vivimos la puesta en órbita de ambos satélites PUCP

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Luis Alfaro Garfias

Excelente artículo que resume el esfuerzo y emprendimiento científico del Dr Jorge Heraud y su equipo, felicitaciones