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Entrevista

“Se trata de convertir la divulgación científica en ocio”

En su popular canal y blog Ciencia de sofá, el youtuber y divulgador científico Jordi Pereyra habla de ciencia de manera entretenida sin perder el rigor necesario. Aprovechamos su paso por la Feria Internacional del Libro de Lima 2019 para hablar con él sobre la realización de este tipo de contenidos en el mundo digital y de cómo llegó al éxito que actualmente tiene.

  • Jordi Pereyra
    Ingeniero y divulgador científico
  • Texto:
    Oscar García Meza
  • Fotografía:
    Héctor Jara

Algunos youtubers famosos cuentan que cuando empezaron solo los veían sus familias y amigos. En tu caso, ¿cómo fueron tus inicios en YouTube?

Primero empecé con el blog, que también se llama Ciencia de sofá, a inicios del 2013. Funcionó bien, y me permitió publicar libros y ganar premios. A finales del 2015 noté que este formato iba bajando y que la gente cada vez más veía videos, pues “requiere menos esfuerzo”. Así que me pasé a YouTube.

Empecé desde cero y de manera autodidacta. Al comienzo, mis videos eran malos. A medida que mejoraban, las personas fueron apreciándolos más y así fue creciendo el canal, que se dedica a mostrar que la ciencia está en nuestro día a día y a realizar experimentos.

En YouTube hay mucho contenido de entretenimiento, bromas, los famosos tags o los recurrentes challenges. ¿Cómo hacer que la gente que ve ese contenido también se interese por temas científicos?

YouTube es un sitio de entretenimiento. Tienes que intentar hablar de ciencia de manera divertida porque, de otra forma, te va a ver menos gente. Intento insertar bromas, hacerlo ameno, colocar efectos en edición que queden simpáticos. Claro, en ciencia es más complicado porque no da tanto juego para el humor y puede quedar un poco forzado. Al final, se trata de convertir la divulgación científica en ocio.

¿Cómo consigues que el contenido sea divertido y fácil de entender para el público y, a la vez, que no caiga en lo superficial?

Es un dilema que todos los divulgadores tienen. ¿Hasta qué punto puedo simplificar las cosas y hacerlas simpáticas sin perder el rigor? Realmente es muy difícil encontrar el equilibrio. A veces te pasas de simpático y dices algo incorrecto o te vas al otro extremo y quedas aburrido y te ve poca gente. Es cuestión de práctica. Creo que más o menos lo logro, pero aún me falta mucho por pulir.

Recuerdo un video tuyo en el que masticabas el elemento químico indio, ¿sería una suerte de challenge?

Podría ser, pero tampoco quiero hacer challenges de experimentos científicos pues podrían resultar peligrosos. Habrá alguien que se equivoque, compre otra cosa, lo muerda y le sea perjudicial.

En una entrevista comentabas que en Estados Unidos y Reino Unido hay youtubers de ciencia y cultura con millones de visualizaciones. ¿Cómo ves el panorama actual en Latinoamérica? ¿De qué países y edades provienen mayormente tus visitas?

El movimiento de videos de ciencia en YouTube empezó en el mundo anglosajón. Creo que todos los que empezamos a hacer divulgación en Iberoamérica tomamos a los referentes de allá y pensamos que nos gustaría realizar algo así en español, pues no existía. En general, no alcanzamos la cantidad de visualizaciones de Estados Unidos o Reino Unido porque somos un mercado más joven. La mayoría de mis visitas proviene de México. Le siguen España, Argentina, Chile, Colombia y, después, se ubica Perú con un 4,3%. En cuanto a edad, mi público se concentra entre 18 y 24 años.

Tienes 140 mil suscriptores y algunos de tus videos cuentan con medio millón de visualizaciones, ¿puedes vivir exclusivamente de YouTube?

Ciertos meses va muy bien, con muchas visitas, que sí me da para vivir. Pero la mayor parte de las veces no. Por suerte escribo para National Geographic en su colección de libros Atlas del Cosmos. También he publicado con la editorial Paidós, que pertenece a Planeta, los libros El universo en una taza de café y Las 4 fuerzas que rigen el universo.

Sobre este último libro hablaste en tu presentación en la Feria Internacional del Libro de Lima 2019. ¿Cómo fue la experiencia de estar por primera vez con el público peruano?

Me gustó mucho, el público me acogió muy bien e incluso algunos se quedaron para tomarnos unas fotos. Tanto en el blog como en el canal uno ve solo números, pero cada uno de ellos es una persona. Estar tanto tiempo en YouTube puede hacer que despersonalices las visitas, pero tienes que ser consciente de que hay una historia detrás de cada numerito.

¿De dónde extraes la información que divulgas en tus videos?

¿Cómo interactúas con tus fans? ¿Te alcanza el tiempo para contestar los mensajes que te llegan?

Antes era fácil responder porque me llegaban pocos mensajes, pero ahora llegan demasiados y no puedo contestarlos. Me sabe mal no hacerlo, pero si respondiera a todos me quedaría sin tiempo. Tiendo a contestar a los que me hacen preguntas que me parecen interesantes y a los mensajes que dicen que les gusta mi canal. No faltan los que quieren que les haga una tarea de clase e intentan colármela como si fuera una curiosidad. Por otro lado, en el blog tengo la sección respuestas, donde absuelvo las preguntas de los lectores.

Por último, ¿qué consejos le darías a una persona que quiera iniciarse como youtuber cultural o científico?

Primero, que intente hacer videos lo mejor posible. Si puede apuntarse a cursos que le enseñen cómo editar y hablar, mejor. Yo aprendí en el camino, pero es un proceso más largo. También es muy importante ser constante y colgar videos regularmente, digamos uno o dos a la semana. Y que tenga paciencia, porque los youtubers que actualmente tienen millones de visualizaciones empezaron solo con miles.

Conoce más…

Mira el trabajo de Jordi en Ciencia de sofá.

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