Posgrado, Territorio y ambiente
Entrevista

“Hay actividades cotidianas, pero no son suficientes para lidiar con los problemas ambientales a gran escala”

La Dra. Ayesha Siddiqi es una destacada docente en la Royal Holloway, Universidad de Londres cuya investigación se centra en los desastres climáticos y su interacción con la política. Estuvo en la PUCP invitada por el Departamento de Humanidades, la Maestría en Desarrollo Ambiental y la Facultad de Letras y Ciencias Humanas y conversamos con ella sobre el cambio climático, cómo actúa el Estado ante eventos ambientales de gran magnitud y los recientes incendios en Australia.

Autor: Yuriko Aquino|Fotos: Víctor Idrogo
Ayesha Siddiqi

Ayesha Siddiqi

Docente en la Royal Holloway, Universidad de Londres

Una de sus líneas de investigación es el espacio político después de desastres naturales a gran escala. En general, ante estas situaciones, ¿cómo suele actuar el Estado?

Es una pregunta que he pasado muchos años investigando y mi libro, que analiza los conflictos en Pakistán, trata específicamente de cómo los gobiernos responden a los desastres. Descubrí que no hay una respuesta única. Por un lado, el Estado puede ser una fuerza positiva en ese momento, en que los ciudadanos le exigen una mayor participación en espacios públicos y así se forja un nuevo tipo de contrato social. Al mismo tiempo, es posible que el Estado no le brinde al ciudadano lo que está buscando, y este se sienta desanimado, de forma que la relación estatal se debilita y se vuelve problemática.

Recientemente, los incendios en Australia han afectado a grandes regiones del país. Con el aumento de la temperatura y el cambio climático, ¿serán estos eventos más frecuentes?

Siempre nos dicen: “sí, los eventos climáticos se volverán mucho más fuertes, frecuentes y destructivos”, pero también creo que es importante no ser alarmante y no hablar sin sustento. El hecho en particular del fuego, ya sea en Australia o en otras partes del mundo, es consecuencia del calentamiento global o del cambio climático antropogénico. La ciencia no nos permite vincular un evento climático directamente a un tipo de cambio antropogénico. Lo que sí sabemos, en general, es que si el impacto se produce en lugares vulnerables, estos tienen menos posibilidades para adaptarse y responder.

¿Qué podemos hacer desde nuestra posición como ciudadanos?

Nuestra primera responsabilidad es desafiar a nuestros gobiernos y las grandes empresas como por ejemplo el mercado de combustibles fósiles. Por supuesto que hay actividades cotidianas como usar menos plástico, sorbetes o disminuir la energía en nuestros propios hogares. Pero, nuevamente, esas opciones no son suficientes para lidiar con los problemas ambientales a gran escala. Necesitamos una acción política inmediata.

Tiene experiencia trabajando en proyectos ambientales latinoamericanos. ¿Cuáles son las diferencias que encuentra entre América Latina y Asia?

El trabajo más extenso que he realizado en América Latina ha sido en Colombia, donde estuve viendo dos desastres en particular. Este país es intrigante y único por su proceso histórico marcado por la violencia civil y los conflictos con las FARC. Encontré en América Latina un compromiso muy fuerte con la política que en mi trabajo llamo la «política cotidiana». Las personas dentro de las comunidades toman decisiones todos los días y se comprometen con el Estado o el mercado. Eso es diferente en Asia. Cuando trabajaba en Filipinas, por ejemplo, sentía que la sociedad era mucho menos conflictiva y no había una acción política constante.

¿Cuáles son tus expectativas sobre los trabajos de los alumnos de Geografía y Medio Ambiente?

Todo lo que sé de los cursos y temas que han estado estudiando los alumnos durante el semestre de la profesora Martha Bell, coordinadora de la Especialidad de Geografía y Medio Ambiente, es muy similar a los temas que investigo y me interesan. Aquí, en la PUCP, hay debate de alta calidad y compromiso intelectual. Existe la posibilidad de que los próximos líderes del mundo emerjan de aquí, que ellos sean parte de la negociación climática de la ONU y encuentren soluciones en lugar de ser parte del problema.