13 de diciembre del 2013

¿Por qué el Perú necesita historiadores del arte y curadores?

Cécile Michaud

Directora de la Maestría de Historia del arte y Curaduría

Es ya casi un cliché, pero hay que repetirlo hasta el cansancio, hasta que entre en todas las mentes: el Perú tiene un patrimonio material histórico y artístico todavía poco reconocido y valorado por sus ciudadanos. La consecuencia de ello es que este patrimonio –desde las huacas prehispánicas hasta las elegantes villas limeñas de la primera mitad del siglo XX; desde la pintura colonial cuzqueña hasta el arte contemporáneo amazónico– ha sido muy poco investigado y, peor aún, en muchos casos poco protegido y cuidado.

Es por esta evidente y sencilla razón que el Perú necesita producir historiadores del arte y curadores que investiguen, cuiden y transmiten conocimiento sobre sus excepcionales riquezas artísticas –textualmente, a través de la investigación y la producción científica; oralmente, con la docencia, las actividades académicas y de divulgación; y visualmente, gracias al trabajo de curaduría. Un curador de colecciones de arte en un museo vela –pues es un curador– por la buena conservación de los objetos a su cargo, pero también por difundir estos objetos a través de una exposición adecuada y didáctica. De facto, una de las grandes misiones del curador es la sensibilización del público, sea sobre un pasado artístico común o sobre creaciones que remiten a nuestro presente. El mismo objetivo tiene el curador de exhibición, que se dedica a investigar para luego sacar a la luz, en un espacio dado – una galería, una institución cultural, una feria– la relevancia para su época de un artista o de un grupo de obras de arte.

Por ello – y pensarán que exagero, pero lo he escuchado muchas veces– la historia del arte no es solamente una carrera “linda”, que sirve para “la cultura general”, sino que tiene una verdadera misión en toda sociedad. Y por otro lado, el quehacer curatorial exige un aprendizaje y conocimientos que definitivamente no se pueden improvisar, como a veces se cree. Claude Levi-Strauss distinguía las “sociedades frías” y las “sociedades calientes”; las primeras, según él, son sociedades encerradas sobre sí mismas y su propia esencia, que miran únicamente hacia su pasado construido y bien establecido; las segundas, en cambio, son sociedades en constante regeneración, balanceándose entre continuidad y rupturas. En relación al patrimonio, la sociedad peruana probablemente nunca llegó a ser una sociedad fría, y tampoco totalmente caliente; pero precisamente podemos ayudarla a que se vuelva una sociedad caliente, capaz de renovación y visión a futuro.

La Maestría en Historia del arte de la PUCP se convierte a partir del 2014 en la Maestría en Historia del arte y Curaduría. ¿Por qué? Para que en tres, cinco, diez años, el país tenga en sus museos, instituciones culturales, galerías y ferias de arte, una nueva generación con, ojalá, un número mucho más abundante de profesionales, formados en el Perú, que sean capaces de atender las crecientes necesidades de investigación, transmisión de conocimiento y vinculación con la ciudadanía en cuanto a temas de arte y cultura. Es un trabajo de largo aliento, pero confiamos en que podemos llegar a buen puerto.

Para mayor información, puedes comunicarte con Cécile Michaud, directora de la Maestría en Historia del arte y Curaduría en cmichaud@pucp.edu.pe o buscarlos en Facebook.

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