24 de julio del 2013

¿Por qué debemos respetar los estacionamientos reservados?

Enrique Rispa

Predocente del Departamento de Ciencias de la Gestión

Como docente considero que los profesores nos vemos en la obligación moral de capacitarnos constantemente para brindarles una mejor y más actual educación a nuestros alumnos. Como Persona con Diversidad Funcional (PDF), también lo hago y siento que es parte de mi obligación moral enseñar lo que voy aprendiendo a los alumnos (y en general, a la comunidad universitaria) pues me doy cuenta que no estamos preparados para una vida inclusiva, en donde todos tengamos los mismos derechos y obligaciones sin sentirnos invisibles.

Si bien existe una ley que regula el parqueo especial para vehículos ocupados por personas con discapacidad (Ley 28084), donde se indica claramente que quienes ocupen este lugar cuando no les corresponde, están infringiendo la ley y se les debe imponer una multa; tanto las personas como las autoridades no toman conocimiento ni acción, y no respetan ni hacen respetar nuestros derechos.

¿Por qué son necesarios los sitios reservados? ¿Son una pérdida de espacio frente a la falta de lugares donde estacionarse? ¿Es injusto que nos den esa “ventaja”? Pues bien, la idea fundamental de estos espacios reservados es permitir que una persona que no puede desplazarse fácilmente, como el resto, pueda acceder a los servicios públicos y privados.

Por un momento imagínense que ustedes son los que están en silla de ruedas y pregúntense: ¿Qué es más fácil: caminar tres cuadras o ir en silla de ruedas en una ciudad donde los autos se suben a la vereda y las rampas están rotas, obstaculizadas o no existen? En definitiva no es una ventaja para nosotros, es un medio por el cual nos ponemos a la par con las personas que no sufren ninguna discapacidad. De esta manera, podemos desenvolvernos y ser parte de esta sociedad de manera inclusiva.

En la Universidad por ejemplo, tengo problemas con los estacionamientos. Los encuentro ocupados por autos sin el distintivo vehicular respectivo emitido por el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (CONADIS) que uso cada vez que parqueo. Cuando pregunto al personal responsable, me dicen que sí verifican que sean PDF, adulto mayor o embarazadas. Sin embargo, he corroborado en algunas ocasiones que son alumnos, profesores o personal administrativo que no cumple ninguno de los requisitos y los ocupa impunemente sin que nadie haga nada al respecto; cuando la ley aplica para todos.

En otros casos, estos sitios sí son ocupados por PDF (a pesar de que no tienen el distintivo), adultos mayores o mujeres embarazadas. Entonces, se presenta una duda muy común: ¿entre los tres casos, quién tiene preferencia? La respuesta es más complicada que la pregunta, pero se debe emplear el sentido común. Una mujer embarazada de tres meses puede realizar sus actividades sin problemas, a diferencia de un adulto de 75 años. Una persona de 75 años puede estar en plenas condiciones físicas, a diferencia de una persona con polio que no puede usar sus piernas y emplea una silla de ruedas.

Entonces, también se requiere criterio de los mismos beneficiarios de la ley para respetar y comprender la situación de otras personas en su condición; y si yo sé que puedo estacionarme un poco más lejos y caminar, sería mejor hacerlo y dejar libre el espacio para alguien que no puede.

Es fundamental que todos tengamos más respeto y consideración, y que las autoridades vigilen que la ley se cumpla, tanto dentro como fuera del campus, ya que todos somos PUCP y debemos ser reflejo de sus valores fundamentales.

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