14 de noviembre del 2017

Comunicación política en contextos de globalización

Sandro Macassi

Docente del Departamento de Comunicaciones

Desde hace un par de décadas los estudios empíricos sobre comunicación política han avivado el debate en torno a la relación entre la comunicación masiva y la democracia. Durante los noventas diversos estudios se concentraron en los efectos negativos de la televisión en los procesos políticos. Tres fueron los trabajos más paradigmáticos de esta corriente de reflexión estadounidense denominada media malaise.

Patterson (1994) sostenía que la incorporación de la cobertura televisiva en las elecciones significó un deterioro de la calidad del debate, pues se dejó de abordar los temas programáticos para centrarse en los aspectos personales y estratégicos de los candidatos. De otro lado, la investigación de Capella y Jamieson (1992) marcó una ruta de la investigación en los efectos en los ciudadanos, sosteniendo que la cobertura de la política basada en la confrontación y la estrategia generaba cinismo político en los ciudadanos. Finalmente, Puntman (2000) afirmaban que la televisión era uno de los vectores principales del colapso de la participación social.

Sin embargo, en los 2000 se abrió otra línea de reflexión que en base a otros enfoques e instrumentos metodológicos encontraba resultados opuestos, Norris (2000) y diversos autores encontraron que los medios aportaban al debate político interpersonal, fortalecían el compromiso cívico, eran centrales para los ciudadanos políticamente sofisticados y estimulaban la participación política. Esta corriente denominada virtuous circle.

Estos debates sobre la relación entre medios y política no han permeado nuestro medio, en parte por una larga tradición que condena a los medios desde posturas ideológicas, en parte porque las escuelas de comunicaciones no forman investigadores y no se fomenta la investigación empírica basada en métodos cuantitativos.

De hecho, los fenómenos políticos transversales a la democracia peruana escapan de los parámetros de las democracias occidentales y son una fuente incesante de fenómenos a estudiar. El enorme desprestigio de la clase política, el autoritarismo político, la polarización electoral, el cinismo político de muchos electores, son expresiones de fenómenos donde los medios están involucrados y ante la debilidad del sistema de partidos, toman la batuta de los procesos electorales.

Por tanto, la comunicación política es un campo de estudio en expansión, con el crecimiento de las redes sociales, el egobierno, la necesidad de construir valor público en la ciudadanía, las consulta previa, los conflictos socioambientales, todos ellos son campos de intersección que involucran procesos comunicativos, mediáticos, digitales o interpersonales, que requieren de atención de parte de la academia.

Afortunadamente, desde las ciencias políticas, la psicología social y desde el estudio de las redes sociales, investigadores vienen revirtiendo esta carencia, enfocándose en los enmarcamientos en redes sociales y en medios, la cultura política, la opinión pública, los medios estatales, el priming, o los enmarcamientos económicos.

Como parte de las actividades del Grupo de Investigación en Comunicación y Política (GICYP-PUCP), venimos desarrollando investigaciones que buscan profundizar el debate entre la media malaise y el virtuous circle y que el jueves 16 y viernes 17 de noviembre vamos a presentar junto a colegas de otras universidades, de las ciencias políticas y de la sociología, investigaciones empíricas, para avanzar en certezas, en un espacio de reflexión que cada vez toma más relevancia para la gobernabilidad democrática.

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