02 de mayo del 2017

“Yo veo a la PUCP como una universidad muy fuerte y grande que crece rápidamente”

Noble David Cook

Profesor e investigador del Departamento de Historia de la Florida International University (FIU, EE.UU.)

Hablar de Noble David Cook en el ámbito académico internacional es referirse a una eminencia. El autor del libro La conquista biológica. Las enfermedades en el Nuevo Mundo llegó a la PUCP como un joven y prometedor tesista e investigador, y cincuenta años después mantiene una estrecha relación con nuestra Universidad, más aun como profesor honorario del Departamento Académico de Humanidades.

Usted ha visitado la Universidad varias veces desde 1968. ¿Cómo percibe su evolución en el marco de su centenario?

Yo veo a la PUCP como una universidad muy fuerte y grande que crece rápidamente. Mi primera experiencia fue en el local de la Plaza Francia, cuando todavía estaba allí la Facultad de Humanidades. Cuando regresé en 1974 ya existía el campus de San Miguel. Cada vez que vuelvo veo grandes cambios. Siempre encuentro alumnos muy inteligentes y de buen nivel académico, así como profesores que publican mucho y que son muy simpáticos con este gringo del norte (risas).

¿Cómo fue su primer viaje al Perú?

En 1968, mi esposa Alexandra, mi hijo de cinco años y yo cruzamos el Atlántico durante dos semanas en un barco italiano de pasajeros y mercancías. Partimos desde Barcelona con un baúl enorme. No fue un viaje muy cómodo, pero en aquel momento los pasajes de los tres costaban lo mismo que el pasaje de avión para una persona. Nos detuvimos en los puertos de Caracas, Curazao, Cartagena y, ya en el Pacífico, paramos en Buenaventura y Guayaquil. Ese barco estaba lleno de gente en busca de mejor vida, muchos clérigos y educadores italianos y españoles.

¿Cómo nació su amistad con el historiador Franklin Pease?

Llegué al puerto del Callao a fines de enero del 68, y Franklin y su esposa Mariana nos recibieron. Un amigo en común conocía a Franklin y nos puso en contacto con una carta de referencia. Ellos nos esperaron en el puerto en su coche y nos ayudaron a buscar alojamiento. Estuvimos en un departamento de una calle de la avenida Arequipa, en San Isidro. Ese año, en octubre, se produjo el golpe militar de Juan Velasco Alvarado. Yo veía a los militares rodeando la Biblioteca Nacional, que estaba en ese momento en la avenida Abancay.

¿Por qué enfocó sus investigaciones en los efectos de la conquista del Perú?

Vine porque me interesaba encontrar información para escribir un libro sobre demografía histórica del Perú. Me inspiraron las ideas del profesor Woodrow Borah, de la Universidad de Berkeley, California, quien escribió una serie de libros sobre demografía histó- rica de México. No había nada similar para el Perú, no pensé que fuera un tema tan difícil de investigar.

Usted ha escrito sobre la disminución de la población indígena en América al ser víctimas de enfermedades traídas por los conquistadores…

Esto sucede cuando entran en contacto dos poblaciones que han vivido en mundos distintos. Los indígenas estaban en la edad de bronce y los españoles usaban armas de fuego. Pero fueron las enfermedades europeas las que mermaron a la población. Puede decirse que incluso Huayna Cápac murió de viruela, entre 1520 y 1525. Y es que la enfermedad ya había llegado a México con la gente de Cortés. La enfermedad se transmitió a través del intercambio de artículos que había entre los pueblos americanos de la costa norte. Y algo más: el 60% de los indígenas que fallecieron por este brote hubieran podido sobrevivir si hubieran recibido atención. Yo he estudiado sobre epidemiología para mis libros. Como seguidor de la corriente historiográfica francesa de la Escuela de los Annales, mis investigaciones son interdisciplinarias.

¿Cómo ve el trabajo que se realiza en el Perú en áreas como la demografía y la etnohistoria?

Creo que sería interesante tener más estudios. Por ejemplo, el Valle del Colca en la actualidad no es nada parecido a lo que era en la década de 1970. Ha cambiado completamente con su integración al comercio mundial. El mundo de los campesinos que conocí está en proceso de desaparición. Se podría pensar que eran pobres, pero no lo eran realmente. Ellos trabajaban juntos, mantenían la reciprocidad de los ayllus, compartían. Con la llegada del turismo, del materialismo y del consumo, su forma de ver el mundo ha comenzado a desaparecer, sobre todo su sentido de comunidad, que no se debería perder. Pero todavía quedan sitios en el Perú que mantienen sus costumbres ancestrales.

¿Cuáles son las posibilidades para que más historiadores de la PUCP estudien el doctorado en la FIU?

Tenemos un programa muy fuerte en estudios de América Latina y en otras disciplinas, como ciencias políticas, economía, sociología y geografía. Queremos mejorar los vínculos que ya tenemos y formar especialistas en la historia del país.

¿PARA QUÉ NOS VISITÓ?
Evento: XXXV Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos – LASA 2017
Organizador: LASA

 

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