20 de junio del 2017

“Siempre que se ha transformado el espacio, también lo ha hecho la sociedad”

Francesco Careri

Profesor de la Facultad de Arquitectura en la Università degli Studi Roma Tre (Italia)

A inicios de la década de los 90, el ahora arquitecto Francesco Careri participó activamente en lo que él llama “una revolución estudiantil”. Entre los pedidos de su generación de colegas estaba la necesidad de acercar la academia a las calles, que la universidad se conecte con la realidad. Así nació también Stalker Lab, el movimiento que el profesor Careri lidera, y que consiste en que el trabajo de los arquitectos se vuelque a las calles y se interese por las transformaciones sociales alrededor de lo urbano.

¿Cómo nace esta nueva corriente de estudios urbanos?

Empezó hace 27 años, cuando, en los 90, ocupamos la universidad como estudiantes y comprendimos que lo que nos estaban contando en las aulas no era verdad. Nuestros profesores tenían una idea de ciudad muy clara, donde todo estaba hecho, y si bien dibujaban mucho, no construían nada, no interrumpían, no interferían con ella. Eran muy académicos, muy intelectuales, ideológicos. Entonces, lo nuestro fue como revuelta contra todo esto. Decidimos salir directamente a la calle y transformarla con nuestro cuerpo. Esto me quedó muy claro en el 90, y en el 93, una vez titulado, con un grupo de amigos, fundamos Stalker, y empezamos a hacer esto y nunca nos sentamos a hacer arquitectura tras un escritorio, pues la idea era, precisamente, salir de ahí. Esto fue en el 90, pero es lo mismo que ahora le digo a mis estudiantes: que hay muchas maneras de hacer arquitectura, que si quieren pueden ser esclavos en una oficina, pero hay muchas maneras de vivir, de ser arquitecto y de transformar espacios que son mucho más divertidas.

Entonces, usted habla de un rol más social de la arquitectura

Que es como tiene que ser. Siempre que se ha transformado el espacio, también lo ha hecho la sociedad. La arquitectura no solo trata de edificios de una moda que puede ser funcionalista, deconstructivista, minimalista o neomoderno.

¿A qué llama, en Stalker, la transurbancia?

Es algo que los situacionistas llamaban deriva urbana y yo la llamo deriva, caminata, paseo…El asunto es que lo que se hace es una manera de perderse, de conocer perdiéndose, diciendo “quiero conocer este fenómeno de tal barrio” e ir directamente ahí, a comprender. Yo creo que la única manera de conocer es desde la propia experiencia.

Entonces, lo suyo es más un observatorio nómade de la relación de los fenómenos sociales con la arquitectura.

Sí. De fenómenos urbanos más que sociales, aunque claramente son sociales, urbanos, políticos. El tema es que no vemos tanto la arquitectura en un edificio. Claro que también me gusta y me interesa ver edificios llamativos. Por ejemplo, aquí he visto los edificios del Mercado Central, que me gustan muchísimo. Tienen una arquitectura de los años 50, fantástica, muy bien dibujada, de un estilo fantástico y lo que pasa adentro es increíble.

Pero es completamente caótico e informal.

Es interesante que haya una arquitectura tan simple y linda con fenómenos tan distintos a su alrededor. Yo lo veo como un fenómeno a analizar y a cultivar. Lo informal es justamente lo que es interesante hoy, porque, de lo contrario, limpiamos todo, ponemos cámaras y controlamos a todos, y somos marionetas vigiladas, y ¿dónde está la libertad?

Sin embargo, el tema de la seguridad también es importante.

Sí y no. Mira, vengo de una Europa aterrorizada, donde hay terrorismo todos los días y me parece que casi todo está planificado por el poder, en el sentido de que la gente tiene más miedo y quiere más control, somos más controlados y perdemos la libertad de movernos. Si lo vemos así, los terroristas han ganado, nos han quitado la libertad. En relación con el espacio, diría que hoy tenemos mucha más libertad que antes, se sale mucho más, la calle está más llena de gente, antes era mucho más peligrosa en realidad y la gente no salía, pero hoy se habla continuamente del problema de la seguridad y esta se ha convertido en casi el único principio para ordenar el espacio y hacer urbanismo, eso es un error. La ciudad debe estar libre y los ciudadanos tienen que hacer sus cosas sin ser continuamente controlados por cámaras de seguridad, por vigilantes. Es la única manera de ganar al terrorismo. De lo contrario, nos encerramos en casa a mirar la televisión o el teléfono todo el tiempo.

 

¿Para qué nos visitó?

Evento: Conferencia Walkscapes: el caminar como un instrumento de transformación del paisaje
Organizadores: Grupo de Investigación Emplazar, y la Maestría en Arquitectura y Procesos Proyectuales (MAPP)

 

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