11 de mayo del 2017

“Los procesos de desarrollo son procesos hacia una sociedad más justa”

Séverine Deneulin

Profesora titular en Universidad de Bath (Reino Unido) y miembro del Consejo Consultivo Internacional del Instituto de Desarrollo Humano de América Latina (IDHAL-PUCP)

El Producto Bruto Interno (PBI) ha sido, por mucho tiempo, la forma de medir el desarrollo de los países. Las nuevas reflexiones sobre el desarrollo nos hacen la pregunta: ¿tener más ingresos es realmente estar mejor? Séverine Deneulin, profesora asociada en Desarrollo Internacional de University of Bath, comparte el enfoque de capacidades de Amartya Sen y sus implicancias para entender la justicia, desarrollo y bienestar globales.

¿Cómo se relaciona el enfoque de las capacidades con la justicia?

El enfoque de las capacidades es una aproximación a la justicia. El enfoque parte de la cuestión de que si estamos preocupados por la igualdad, debemos saber de qué igualdad estamos hablando. Respecto al concepto de justicia, la pregunta va por saber qué nos debemos como ser humanos. Nuestra aproximación intuitiva a la justicia va por saber qué arreglos institucionales necesitamos para que cada persona pueda tener lo que se le debe. La intuición de igualdad va por el hecho de pensar que cada persona ha nacido en igualdad de condiciones, por lo que no tener las mismas posibilidades es injusto. Así es injusto que un niño que nace en un lugar tenga una esperanza de vida de 40 años, mientras que otro que nace en Suecia tenga una esperanza de vida de 80 años.

¿Qué dice Amartya Sen al respecto?

Lo que él propone es que el espacio es la información que necesitamos para pensar la igualdad, en un concepto que llama “capacidades”; es decir, el espacio de igualdad. Esta noción de capacidad se entiende como la oportunidad que la persona tiene de ser o hacer lo que es valorable como ser humano. La igualdad es que todos tengan esa posibilidad: tener buena salud, estar bien nutrido, pensar, tener la posibilidad de estudiar y de trabajar. Si estamos preocupados por la justicia, entonces la información que necesitamos es sobre estas capacidades. Si una persona sale a la calle con una falda y un sombrero, y puede salir sin tener vergüenza, es una capacidad valorable. Tener un trabajo digno es otra capacidad. Lo que él propone es pensar la justicia a partir de esta evaluación de cómo las personas viven.

Lo que es valorado, ¿varía de cultura a cultura o puede estandarizarse?

Hay un marco universal en el que el ser humano es el mismo en cada lugar del mundo, pero su manifestación va a ser distinta en cada cultura. Por ejemplo, tener un trabajo digno o ejercer nuestra humanidad en el trabajo va a diferir en Suecia y en Sri Lanka.

¿Esta idea de justicia presenta una postura crítica frente al modelo modernizador -desarrollista?

El modelo de desarrollo modernizador tenía la hipótesis de que ser desarrollado era tener más ingresos, y que aumentar el consumo y el ingreso del país significaba estar mejor. La información que uno colectaba para medir si un país era desarrollado o no era su producción, el PBI. Lo que Amartya Sen propone es el enfoque de Desarrollo Humano de las Capacidades, es decir, considerar que la verdadera riqueza de las naciones es la gente. Para definir si un país es desarrollado o no, hay que ver cómo las personas viven, ver si pueden ejercer sus capacidades humanas.

¿Cómo cambia la forma de ver la economía o la política mundial aceptar que tener más no necesariamente es estar mejor?

Lo que es importante es si uno va a cambiar su acción luego de cambiar los conceptos. Si a un individuo le preocupa tener más y más dinero a nivel individual, va a hacer acciones específicas para lograrlo. Si le empieza a preocupar tener una vida plena, tener tiempo con su familia y ayudar a otras personas, entonces sus prioridades van a cambiar. Si a nivel colectivo, de país, la preocupación es generar más y se evalúa el éxito a partir del ingreso, entonces se van a generar más incentivos para ser exitoso. Pero si se cambia el marco normativo de lo que es éxito y lo que no es, va a cambiar la percepción a nivel del país. Si ahora el éxito es cuidar al medio ambiente, se van a generar políticas distintas.

¿Algún Estado ha optado por este modelo distinto al desarrollista – modernizador?

Hay países que están cambiando. Países vecinos de Perú, como el “buen vivir” en Bolivia y Ecuador, han cambiado sus discursos pero todavía no sus políticas. En Bolivia, desde el derecho de la Tierra, el éxito del país se mide en términos de respeto a la naturaleza. Otro ejemplo es Bután. Ellos miden cada año lo que llaman el índice de felicidad con 9 dimensiones. Una de ellas es la cultura, otras son la gobernabilidad y el bienestar psicológico. Hay iniciativas en los países de Europa que miden el progreso de manera distinta. Francia ha hecho todo un trabajo de medir su progreso de manera distinta. Han introducido la balanza entre trabajo y ocio como indicador. La gente trabaja 80 horas a la semana y eso no es un indicador de bienestar. También han introducido metas del medio ambiente, de las emisiones de carbono, del porcentaje de reciclaje.

¿Hay observaciones al paradigma del “buen vivir”?

Una crítica que se está haciendo mucho es la falta de coherencia entre el discurso y las políticas. A pesar de los años del discurso del “buen vivir” en Ecuador, la minería, la industria extractiva y la explotación de la tierra han aumentado. Junto con Bolivia son dos países que han aumentado la explotación minera y la destrucción de la naturaleza, a pesar de sus discursos. La otra crítica que se ha hecho es la falta de incorporación en un discurso estatal y la idealización de la cosmovisión de los pueblos indígenas. No son cosmovisiones homogéneas. Los pueblos indígenas tienen sus propios conflictos sobre cómo valoran la naturaleza también.

¿Es importante la naturaleza para el enfoque de desarrollo?

Parece que la pregunta fundamental aquí es cómo se valora la naturaleza. ¿Valoramos la naturaleza como algo a lo cual pertenecemos o algo sobre lo que nos sentimos superiores? ¿Qué indicadores vamos a utilizar para reflejar que no podemos vivir sin el medio ambiente? ¿Cómo medir la capacidad de los ecosistemas a renovarse? El gran problema a nivel mundial es no tener un índice sobre el medio ambiente. Cada país tiene su método de recolectar datos y no son comparables. No se puede contrastar el aspecto del medio ambiente de la India con el de Perú, por ejemplo. A veces, simplemente, hay muy pocos datos. No se sabe, por ejemplo, cuántos países miden el porcentaje de residuos que se reciclan.

¿El cambio del modelo debe ser desde dentro?

Hay dos estrategias de cambio. Una es hacerlo desde fuera, como una protesta, y la otra es hacer un diálogo. No es tanto desde adentro, pero que no sea conflictivo, que no antagonice. La crítica de Amartya Sen al modelo de desarrollo es una crítica que no antagoniza. La teoría de Sen simplemente propone cambiar la información que utilizamos para medir lo que es vivir bien, lo que es el bienestar. Y une también, a esta problemática de desarrollo, la justicia, ya que los procesos de desarrollo se dan para tener una sociedad más justa. Estos procesos posibilitan que las personas puedan vivir bien como seres humanos. El enfoque de desarrollo es eso: tener las posibilidades para florecer como ser humano.

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