14 de octubre del 2015

“La empresa tiene responsabilidades con la sociedad por el poder que esta le ha dado”

Antonio Vives

Miembro del Consejo Asesor de Sostenibilidad de CEMEX y de Abengoa, y ex-miembro de la Comisión Asesora en Infraestructura del estado de California y de la Global Initiative on Sustainability Ratings.

Muchas empresas en nuestra región conciben la responsabilidad social de manera asistencialista. Sin embargo, su participación debería ir mucho más allá, debido a que el bienestar de la sociedad recae directamente en sus ganancias y en su crecimiento. Antonio Vives, miembro del Consejo Asesor de Sostenibilidad de CEMEX y de Abengoa nos explica más.

¿Cómo se articula el derecho, las empresas y la responsabilidad social (RS)?

En principio, las empresas están obligadas a cumplir con las leyes laborales o medioambientales en beneficio de la sociedad. Sin embargo esto es insuficiente. Las empresas deben asumir la responsabilidad de los impactos que tienen sobre la sociedad: si contaminas, generas impacto. Si generas empleo, también. El impacto puede ser positivo o negativo. Se debe tomar responsabilidad por todos los impactos. Eso puede que no esté legislado.

La legislación puede quedarse corta, siempre va por detrás. El Estado jamás tendrá los recursos que tienen las compañías para crear, inventar, hacer el bien o el mal. Tenemos que ir mucho más allá. La empresa tiene responsabilidades con la sociedad por el poder que ésta le ha dado. Ella funciona porque es una persona jurídica o una sociedad anónima, la cual nosotros hemos autorizado. La empresa usa nuestro aire, nuestra tierra, nuestra agua, nuestra gente, nosotros somos los que le compramos.

La empresa opera dentro de la sociedad; esa sociedad tiene una serie de reglas que se deben obedecer. Pero la empresa puede ir más allá de todo esto y decirnos que también quiere contribuir al bienestar de la sociedad, que no le basta con pagar el sueldo mínimo que exige la ley. La ley no obliga dar educación y salud, pero la empresa no es tonta y sabe que si la gente está entrenada, tiene educación y está saludable, va a ser más productiva, entonces, la empresa trata de darlo o ver que el gobierno lo haga o trata de complementar.  Eso no está legislado. Solo se legisla lo mínimo.

La empresa podría aprovechar y decir “yo cumplo con la ley y eso me basta”. La empresa mediana o grande, sabe que tiene que operar en una sociedad donde pueda vender su producto. Por ejemplo, Henry Ford que quiso subirles el sueldo a los empleados. Algunos accionistas dijeron que no. Sin embargo, Ford decía que si subía los sueldos, sus empleados iban a poder ahorrar y comprar los carros que él fabricaba. Las exigencias legales son muy básicas. La empresa opera en un contexto social muchísimo más grande que hace que deba tener una visión mucho más amplia de esta problemática.

¿Cómo es el panorama de la RS en las empresas en la región?

Las empresas en la región tienen una visión de la RS muy anticuada. La ven como un derivado histórico de la Iglesia Católica. En la colonia, el gobierno español estaba muy lejos y no podía resolver algunas de las necesidades, las cuales eran atendidas por la Iglesia Católica. Por eso, muchas empresas  ven la RS como asistencialismo: regalar cosas, construir, plantar árboles. Esa es una parte microscópica. Hay empresas más avanzadas, como las multinacionales de minería, petróleo y gas que tienen estándares internacionales.

Las multinacionales traen al país ideas más avanzadas porque no solo las controlan el gobierno peruano, sino también la sociedad internacional. Si hay un derrame se reclama en el Perú, pero también hay un llamado de atención desde alguna institución internacional, lo cual afecta a la casa matriz. Fuera de eso, pocas empresas tienen una visión más amplia de la RS.

Yo tuve una experiencia en el Perú, y uno de los problemas era que el Ministerio del Ambiente no tenía la capacidad de supervisar el proyecto, ni siquiera tenía suficiente legislación. Lo que hicimos en el BID fue traer recursos para fortalecer esta institución, con el fin de que estuviera en condiciones de supervisar la obra.

En América Latina no tenemos institucionalidad, porque en gran medida, quien trabaja en estas instituciones está capturado, es decir, viene del sector privado o espera ir al sector privado. Es por esto que no tiene mucha preocupación de molestar al sector privado. O gana muy poco, en cuyo caso necesita suplementarse el sueldo. No tenemos las instituciones para hacer cumplir las leyes, lo cual nos lleva a la corrupción. La corrupción necesita un corruptor y un corrupto. Muchas veces hacemos instituciones que no son compatibles con el aparataje del estado.

¿Qué deberíamos hacer para no caer en el asistencialismo?

Ese es un problema educativo en el sentido amplio de la palabra. Necesitamos una sociedad civil fuerte. Una ONG que pueda supervisar las mineras y denunciar cuando se viole la ley. Los consumidores no tenemos las más mínima idea de la responsabilidad de cada producto. Las empresas aprovechan el “efecto aureola”; ofrecer un donativo, por ejemplo, y la gente cree que la empresa es responsable sin saber si trata bien a sus trabajadores. Falta educar en el sentido de evolucionar. Que el consumidor diga a la empresa “yo no te compro”.

¿Cuántas veces los medios denuncian este tipo de responsabilidad? Los medios se dedican a promocionar las cositas que pueden hacer bien, porque eventualmente esa empresa puede ser su cliente. Un caso positivo fue el de la VolksWagen, donde funcionó el mercado de la responsabilidad. Las pruebas de contaminación mal hechas por la empresa fueron sacadas a la luz por una organización de la sociedad civil que hizo las pruebas bien hechas. Cuando se vio que había estos problemas, la ONG denunció ante el estado de California, preocupado en temas medioambientales, estado que tomo acciones, informó al gobierno de EEUU quien a su vez tomó el resto de las acciones. Cuando esto se destapa, los accionistas hicieron caer entre 30 y 40% el precio de las acciones en bolsa y nosotros los consumidores estamos dejando de comprar.

Hemos dado un mensaje clarísimo, pero esta dinámica no está muy asentada en los países menos desarrollados. El futuro de la RS va por donde todos cumplimos con nuestra función (estado, consumidores) no solo las empresas. Yo suelo decir que la responsabilidad de las empresas es la responsabilidad de todos. Si somos indiferentes, las empresas tratarán de salirse con la suya.

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Maestría en Derecho de la Empresa

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