28 de abril del 2017

“La diáspora africana en las Américas ha tenido consecuencias lingüísticas”

Sandro Sessarego

Profesor Asociado de la Universidad de Texas en Austin

La presencia de la diáspora africana en América ha tenido consecuencias culturales innegables. El léxico peruano, por ejemplo, contiene palabras con rasgos tipológicamente africanos. ¿Es posible entonces hablar de variables afrohispánicas? Sandro Sessarego, profesor asociado de la Universidad de Texas en Austin, nos aproxima a su investigación sobre las variedades del español estándar utilizadas por descendientes de africanos en nuestro continente.

¿Qué quiere decir que existe una variable afrohispánica?

La diáspora africana en América ha tenido consecuencias lingüísticas. Podemos encontrar comunidades afrohispánicas en diferentes países latinoamericanos. Estas comunidades hablan variedades del español que, a veces, se alejan de manera sistemática de lo que es el español estándar. En algunos casos, las diferencias son más marcadas que en otros. El papiamento y el palenquero son dos lenguas que se suelen llamar lenguas criollas. Estas variedades se alejan bastante del español. No hay una comprensión entre las lenguas criollas y el español.

¿Qué caracteriza al palenquero y al papiamento?

Son las dos únicas lenguas identificadas como criollas del español en las Américas. El papiamento que se habla en las Antillas holandesas, las islas de Aruba, Curazao y Bonaire, en el Caribe; y palenquero se habla en una ex comunidad cimarrona de esclavos que escaparon de la ciudad de Cartagena de Indias en Colombia. Todas las otras variedades, como el afroperuano, el afroecuatoriano o el afroboliviano, presentan rasgos interesantes, peculiares, que se alejan del español, pero cualquier hablante de español estándar no tendría ningún problema en entenderlas.

¿Cómo es que estas variables se alejan de manera sistemática del español estándar?

Hay determinados rasgos típicos que podemos encontrar en el afroboliviano o afroperuano, por ejemplo. En muchos casos, hay falta de concordancia de género y número en el sintagma nominal. Podríamos escuchar cosas como “todo la gente” en lugar de “toda la gente” o sintagmas nominales como “mis amigo joven” en lugar de “mis amigos jóvenes”. En algunos casos, podemos también encontrar falta de concordancia sujeto- verbo, como el caso de “ellos comía” en lugar de “ellos comían”. Otro rasgo típico es la falta de determinantes en los sustantivos que aparecen en posición de sujeto. Si bien existen estas pequeñas diferencias, cualquier persona que hable español estándar puede entender perfectamente a un hablante de afroboliviano. Desde una perspectiva teórica,ocurren fenómenos en estas lenguas que, en general, no se dan en las lenguas románicas, como el español o el portugués.

¿Hay características particulares en el caso afroperuano?

En el léxico podemos encontrar palabras que podrían tener rasgos tipológicamente africanos, como “mondongo” o “Malambo”. En general, diría que todos los rasgos que encontramos en el afroperuano se dan también en el afroecuatoriano y en el afroboliviano; en general, se dan rasgos típicos de muchas otras variedades en contacto. Hay autores que sugieren que todas estas variedades presentan los mismos rasgos, porque en algún momento en la historia de estas variedades, existió una lengua criolla que se “descriollizó” y se acercó al español. Yo creo que no, sino más bien que todos estos rasgos se dan siempre en casos de contacto lingüístico. Cada vez que el español está en contacto con otra lengua, es muy probable encontrar falta de concordancia, uso peculiar de los artículos y de los pronombres, así como otras características.

¿Qué diferencia el caso de las comunidades afrodescendientes?

Lo que probablemente pasó con estas variedades es que la comunidad afrodescendiente aprendió el español de manera avanzada, pero lo aprendió como un hablante de segunda lengua. Los africanos que llegaron directamente a América aprendieron el español en condiciones de trabajo y de vida bastante extremas. Un niño puede aprender, sin problemas, la lengua del lugar donde nació. Una persona que tiene 20 o 30 años, y es enviada desde África a América, seguramente va a tener muchos problemas a la hora de aprender una lengua completamente diferente, especialmente si a eso le sumamos la situación de shock. En su manera de hablar, preservaron rasgos de las segundas lenguas, que después, a nivel comunitario, se han convencionalizado y se han transmitido a las generaciones siguientes.

¿Son dialectos?

La diferencia entre una lengua y un dialecto es, en muchos casos, un asunto político, no lingüístico. Cada variedad funciona a nivel comunitario y tiene el mismo valor porque la gente se habla y se entiende. Hasta hace poco tiempo no se les prestaba mucha atención, a nivel político, a las variedades estigmatizadas y las lenguas indígenas. Estas variedades, como el afroperuano o afroecuatoriano, son muy parecidas al español. Entonces, tampoco hay que decir que sean algo completamente diferente. Seguramente debe haber otras variedades que se alejan más. Por eso, es un poco difícil decir dónde empieza una lengua y dónde termina un dialecto.

¿Por qué en el Perú no se desarrolló una lengua criolla?

Creo que eso tiene que ver con el contexto sociohistórico. El sistema legal en las colonias españolas como el Perú, a diferencia de otras colonias, otorgaba personalidad jurídica a los esclavos. Esto le dio más oportunidades de integrarse en la sociedad y de recibir, en algunos casos, una educación. Además, la Iglesia católica empujó mucho para que se educaran los esclavos de manera sistemática en los principios de la fe católica. Eso implicó una transmisión del español que tal vez no se dio en otras colonias. Geográficamente, como Perú se ubica en la costa del Pacífico, era más fácil enviar a los esclavos al Brasil o al Caribe; de ahí que la mayoría de los esclavos que se vendieron en el Perú no eran africanos, sino criollos, gente que había nacido en las colonias.

¿Qué implicancias sociales crees que tiene hacer visibles las variables afrohispánicas?

En Bolivia, por ejemplo, diferentes lingüistas han desarrollado investigaciones y trabajo de campo en comunidades afrodescendientes en los últimos años. Los afrobolivianos de repente han notado que hablan algo especial y hace poco decidieron crear la academia de la lengua afroboliviana. Antes de que toda esa investigación se desarrollara, puede que los afrobolivianos percibieran su manera de hablar como un español mal hablado. Esta variedad, vista antes como estigma, ahora es un símbolo de orgullo étnico. Eso ha creado un movimiento, un activismo político lingüístico que antes no existía. Por otro lado, el palenquero ha sido clasificado como patrimonio lingüístico de la humanidad por la Unesco. Ahora en estas comunidades se dan clases y los niños aprenden palenquero, una lengua que estaba a punto de desaparecer pues la gente tenía vergüenza de hablarla. Lo más importante es que la gente de la misma comunidad esté interesada ahora en desarrollar estas iniciativas.

¿Para qué nos visitó?

Conversatorio: “Los castellanos del Perú: balance y perspectivas”, organizado por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas.

 

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