18 de enero del 2016

“La construcción de viviendas puede ser hecha para reforzar la segregación o reducirla”

Eduardo Marques

Catedrático e investigador del Centro de Estudos da Metrópole de la Universidad de São Paulo (USP).

¿Cómo se distribuye la población al interior de una ciudad? El 10 y 11 de diciembre se realizó en nuestra Universidad el seminario internacional Las ciudades de América Latina entre el corto y el largo plazo: planificación, centralidad, desigualdad, organizado por el Departamento de Ciencias Sociales, el Centro de Investigación de la Arquitectura y la Ciudad (CIAC-PUCP), el Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA), y la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la PUCP. Conversamos con el Dr. Eduardo Marques, ponente del evento.

Con 10 millones de habitantes, Lima se siente como una ciudad caótica. ¿Cómo es Sao Paulo, una ciudad que tiene más de 20 millones de habitantes?

La estructura de ambas es similar porque son ciudades con patrones de segregación fuertes, tanto por clase como por etnia –en el caso peruano con la cuestión lingüística, en el brasileño con la racial-, pero también hay estructuras de distribución de los grupos sociales por lo que se segrega a grupos más asociados a la pobreza y menor acceso a políticas públicas y servicios. de esta forma, hay barrios centrales, bien servidos, habitados por la población con más renta, escolaridad y acceso a amenidades.

Su última investigación abarca un período de treinta años. ¿Cómo ha variado Sao Paulo en el tiempo?

La pobreza ha disminuido mucho y la desigualdad en ingresos se ha reducido en los últimos diez años. La estructura de segregación se mantuvo, pero las áreas más ricas se han vuelto más exclusivas, mientras que las periferias se tornaron más heterogéneas con varios procesos, sociales y urbanos, que involucran una cierta movilidad ascendente de los grupos más pobres en la década del 2000. Hay mayor presencia formal de empresas que producen viviendas en la periferia para las clases media y baja, lo que no ocurría antes, pues solo había crecimiento periférico informal. Encontramos también una presencia creciente en espacios periféricos de comunidades autosegregadas de alta renta, de condominios cerrados, localizados en ciertas regiones, no diseminados en toda la periferia.

¿Qué indicadores analizan para evaluar la segregación?

La segregación residencial es la concentración de grupos sociales en espacios relativamente homogéneos, a pesar de estar separados entre sí. Para estudiarla, utilizamos datos censales por domicilio, que señalan características de los habitantes, y analizamos cómo distintos grupos sociales, lingüísticos, raciales, o con cualquier otro atributo de interés, se concentran en áreas relativamente homogéneas y distantes entre sí. Diferentes ciudades del mundo tienen estructuras de segregación diferentes, depende de los atributos sociales que separan a las personas y que organizan la estructura social del país.

¿Hay un patrón en América Latina o son ciudades muy heterogéneas?

Hay una tendencia general de forma urbana, que no es lo mismo que segregación. Si tomaras una foto desde el aire, verás grupos de mayor renta localizados en el centro y grupos pobres, con bajo acceso a políticas públicas, en las periferias. Hay también atributos específicos en la estructura social de los países, históricamente construidos, que diferencia a sus ciudades. En los países con mucha inmigración africana, la cuestión de la piel es importante; en donde las poblaciones indígenas no fueron diezmadas, tienes presencia de grupos étnicos o lingüísticos específicos que estructuran la segregación de manera distinta. Otra cosa común es la informalidad y la precariedad en la producción habitacional.

¿Qué medidas se pueden tomar para combatir la segregación?

La segregación es una característica de las sociedades humanas que no va a ser eliminada porque las personas escogen habitar lugares en que encuentran otras con ciertas afinidades, con consecuencias negativas pero también positivas. El Estado tiene un papel muy importante pues la construcción de viviendas puede ser hecha para reforzar la segregación o reducirla. Este regula la producción privada, puede reservar ciertas regiones para grupos sociales más pobres o crear incentivos para que el mercado privado produzca viviendas en ciertas regiones y con ciertas características. París es un ejemplo de una ciudad con un grado bajo de segregación, que tiene una política de construcción de pequeños conjuntos habitacionales que integren la población en vez de mantener grandes proyectos homogéneos. Otra salida, que aplica EE.UU., es el pago de alquiler a personas en barrios activamente integrados, aunque no es simple ubicar a una familia pobre y negra en un barrio de gente que en su mayoría es blanca y adinerada. Es más fácil construir y mantener vínculos con personas similares a uno mismo. Es bueno tener mixtura y heterofilia, pero un cierto grado de homofilia, de asociarse con iguales, es importante para mantener las conexiones sociales.

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CIAC
Escuela de Gobierno y Políticas Públicas

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