Entrevista

“Hay que desconfiar de una posición filosófica que no nos haga mejores personas”

Los Caminos de la Filosofía, diálogo y método propone analizar las relaciones entre las distintas metodologías filosóficas y así contribuir con la reflexión metafilosófica en Latinoamérica.

Autor: Suny Sime| Fotos: Alex Fernandez
Pablo Quintanilla

Pablo Quintanilla

Docente del Departamento de Humanidades

La Dra. Cecilia Monteagudo y el Dr. Pablo Quintanilla compilaron y editaron un conjunto de artículos que reflexionan en torno al pluralismo en la filosofía actual.

Si las ciencias han alcanzado su madurez epistémica, ¿por qué esto no sucede con la filosofía?

Algunas disciplinas científicas ya han alcanzado acuerdos respecto a una metodología. En la filosofía, eso no es necesariamente deseable. Cecilia Monteagudo y yo editamos este libro e hicimos un coloquio sobre el mismo tema porque nos parece interesante explorar la posibilidad de encontrar puentes de diálogo entre distintas metodologías filosóficas, los que a veces no existen, pues estas metodologías florecen de manera independiente. Y Latinoamérica es un sitio ideal para que se produzca este diálogo.

Usted sostiene que habrá una revolución filosófica para el s.XXI, que es la confluencia de los giros lingüístico, pragmático, cognitivo y experimental. ¿El giro decolonial podría ser parte de esta revolución?

Sí. De hecho, una de las tradiciones filosóficas que ha generado más interés en Latinoamérica es la Filosofía de la Liberación, que estuvo vinculada con la Teología de la Liberación, pero no es lo mismo. Y tiene que ver con la idea de formar una tradición filosófica que explore nuestras propias inquietudes y que no necesariamente sea un espejo de lo que se produce en otros países. En este caso, los cuatro giros tendrán que ser siempre vistos desde una mirada local que tenga un interés particular en explorar las relaciones de dominación o de colonización que hay al interior de nuestro país y también entre países.

También se pregunta si las diversas metodologías filosóficas deben aspirar a la integración y si debería haber criterios compartidos entre las diversas escuelas filosóficas. ¿Cuál es su posición?

El hecho es que, en las distintas tradiciones filosóficas, no hay necesariamente un acuerdo sobre cuáles son los criterios o valores epistémicos que permiten determinar cuándo una posición filosófica es preferible o más explicativa que otra. La filosofía contemporánea es muy plural. Por eso el título, Los caminos de la filosofía, alude a esa diversidad. No hay ni tiene por qué haber necesariamente un acuerdo. Pero sí creo que es muy importante tener claridad acerca de nuestros desacuerdos.

Al final de su artículo, cita a Wittgenstein: “¿Qué diferencia hace esto en sus vidas? ¿No es solo que hablan relativamente más de ciertas cosas que el resto de nosotros?”. ¿Cómo esta reflexión sale del papel?

La filosofía debe tener efectos prácticos y reales en las vidas de las personas y en las sociedades. Creo que hay que desconfiar de una posición filosófica que no nos haga mejores personas, de una tradición filosófica que no genere mejores sociedades. Cuando la filosofía es de calidad, profunda, intuitiva, creativa, genera una transformación social. Eso se puede observar en los países donde ha habido una tradición filosófica importante que además ha salido de la academia, y ha tenido impacto en la sociedad y en las personas individuales. En una primera instancia, esto se logra generando educación; en una segunda, generando cultura, que va más allá de la educación.