Ir al contenido principal Ir al menú principal Ir al pie de página
Retorno seguro

Un día en la PUCP: ¿cómo se viven las actividades presenciales del ciclo de verano en nuestro campus?

Para ingresar al campus es obligatorio completar tu información de vacunación y ficha de síntomas.
En el Z-111, 10 estudiantes de Teatro tienen su primera clase presencial del semestre.
La Mag. Vera Castaño -nominada a los premios Luces- dirige la sesión. "No puedo más de la felicidad. No enseñaba presencial desde el 2019", nos dijo al finalizar.
Estudiantes que ingresaorn a inicios del 2021 aplican los conocimientos obtenidos en sesiones a distancia.
"Regresar al campus desde el año pasado me emocionó bastante", cuenta María Alponte, de la Oficina de Mantenimiento. Ante la tercera ola, han readaptado los horarios presenciales.
En el tercer piso del Cetam, estudiantes de noveno ciclo de Ingeniería Mecatrónica trabajan en proyectos de implementación.
El análisis y diseño se traducirán en proyectos concretos.
Los salones han reducido su aforo para proteger la seguridad de la comunidad universitaria.
Los jardines de la PUCP mantienen su esplendor.

Algunos estudiantes del ciclo de verano han empezado actividades académicas presenciales en nuestro campus. Conoce cómo se vive el retorno seguro PUCP.

  • Fotos:
    Héctor Jara
  • Texto:
    Israel Guzmán

El martes 18, al mediodía, 10 estudiantes de la Especialidad de Teatro terminan su clase con un sonoro aplauso. No hay abrazos, pero sí emoción y sonrisas debajo de las mascarillas de protección. Llevan dos horas haciendo ejercicios de movimiento, reconocimiento del espacio y vocalización. Para algunas, la docente Mag. Vera Castaño incluida, es la primera vez que están en una clase presencial desde el inicio de la pandemia.

“Volver a la presencialidad es algo maravilloso. En mi carrera es muy importante sentir al compañero y su energía, es algo totalmente distinto”, resume Alexandra Erazo, estudiante que, al presentarse, menciona que ingresó a la PUCP en el 2021. “Soy de la promoción virtual”, bromea.

El taller de reforzamiento de técnica es un curso de verano creado específicamente para estudiantes que llevaron de manera virtual los cursos del primer y segundo ciclo. “Acá van a aplicar todos los conocimientos adquiridos virtualmente en un espacio escénico, porque las dimensiones son otras, y eso trae implicancias para sus cuerpos y sus voces”, explica Vera. Luego de estas ocho semanas, habrán mejorado sus competencias y estarán listas para el segundo año.

Ingresos controlados

Para este ciclo de verano, más de 300 estudiantes tendrán actividades académicas presenciales como parte de sus cursos. Como todos los miembros de la comunidad universitaria que deban realizar actividades en el campus, estos estudiantes deben:

Todas las personas que hayan completado su información a tiempo aparecerán como autorizadas para el ingreso en la puerta principal (peatonal y vehicular) y en la de la calle Urubamba. “Si no estás en esa lista, es porque presentas alguna observación y debes acercarte al módulo de informes sobre el lado derecho de la entrada”, nos explica Gustavo Siccha, uno de los vigilantes de la entrada principal.

Hasta el momento, felizmente, no se han formado aglomeraciones. Pero es importante mantener el ingreso ordenado a medida que continúe el ciclo de verano.

A pocos pasos de la puerta de entrada, nos encontramos con Rubí Estupiñán Córdova, asistente de docencia y estudiante de la Maestría en Literatura Hispanoamericana. Ella viene a recoger un grupo de libros en la ventanilla de entrega de préstamos a domicilio de nuestro Sistema de Bibliotecas, actualmente habilitado solo para docentes, asistentes de docencia y estudiantes que estén realizando trabajos de investigación para graduarse o en proceso de titulación.

“Estoy sacando unos libros para mi tesis de maestría. Retomar las actividades presenciales nos ayuda bastante. En literatura, no todos los libros están digitalizados y con estos permisos podemos acceder a libros a los que no podíamos antes”, resume.

Un campus bien cuidado

Parte esencial del funcionamiento del campus la cumple la Oficina de Servicios Generales, con uno de cuyos integrantes nos encontramos en el Tontódromo. José Delucchi supervisa los trabajos de limpieza en el campus y otros periféricos, tarea crucial en medio de esta emergencia sanitaria. “Este retorno seguro, venir de a pocos, nos permitirá cuidarnos mejor. En mi oficina, nos hemos adaptado para venir interdiario y trabajamos media jornada en presencial para continuar por la tarde con el teletrabajo”, menciona.

Similar opinión tienen Richard Espino y María Alponte, de la Oficina de Mantenimiento. Ambos son los únicos  trabajando en sus respectivos ambientes, normalmente ocupados por todo un equipo. “Se extraña a la gente que no viene a la oficina, pero por la pandemia es lo que debemos hacer y tener mucho cuidado”, indica Richard.

Esto se nota tanto en la infraestructura como en el mobiliario en general, pero si algo destaca, quizá en contraste con la ciudad, son los amplios y característicos jardines de nuestro campus.

Ingeniería de precisión

En el otro extremo del campus, en el tercer piso del Centro de Tecnologías Avanzadas de Manufactura (Cetam), 5 estudiantes concentrados analizan  proyectos que van desarrollando en computadoras. Son de noveno semestre y llevan el curso Proyecto de Diseño Mecatrónico, de la Especialidad de Ingeniería Mecatrónica. Aquí, deben aplicar todos los conocimientos de todos los cursos de la carrera.

“La implementación es un proceso complejo. Si bien hemos trabajado con kits en casa o de forma remota, hay algunas cosas de ensamble o mecanizado que no se ven de la misma manera. Pedimos que este curso tenga actividades presenciales, pues la riqueza en la implementación es mayor”, nos explica el Mag. Diego Quiroz, docente del Departamento de Ingeniería. “Por ejemplo, una pieza la mandamos a fabricar con ciertas medidas pero siempre tiene una tolerancia. si no está bien hecha, no encaja. ¿Cómo se resuelve? También está el tema del cableado de componentes electrónicos. Son cosas pequeñas de diseño para las que la presencialidad es importante”, indica.

En términos de aforo, el amplio salón, que normalmente recibía hasta a 25 personas, hoy acoge solo a 7 y, aún con todos los estudiantes presentes, no superarán las 10 personas en total. Divididos en dos grupos, los estudiantes se preparan para acoplar sensores que darán funcionalidad automática a un bote o modificarán un robot cuadrúpedo de código abierto.

No les interrumpimos, pues es importante que aprovechen al máximo las actividades presenciales.

Deja un comentario

Cancelar
  • Ingresa tus datos
Sobre los comentarios
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los comentarios pasan por un proceso de moderación que toma hasta 48 horas en días útiles. Son bienvenidos todos los comentarios siempre y cuando mantengan el respeto hacia los demás. No serán aprobados los comentarios difamatorios, con insultos o palabras altisonantes, con enlaces publicitarios o a páginas que no aporten al tema, así como los comentarios que hablen de otros temas.