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Opinión

"Mi carrera docente no ha parado. Tengo 86 años y sigo enseñando"

Sus estudios sobre el corazón permitieron demostrar las diferencias de adaptación entre las personas que nacen a nivel del mar y las que nacen en altura. En un merecido homenaje, se le otorgó el Premio Southern Perú 2008, medalla Cristóbal de Losada y Puga a la Creatividad Humana.

  • Dante Peñaloza

¿Cuáles han sido los principales aportes de su investigación?
Descubrimos que, al nacer, todos somos iguales: el ventrículo derecho es más grueso. Pero en la costa esto cambia rápidamente: este se adelgaza y el ventrículo izquierdo se vuelve más importante. En la altura, un ambiente de escasez de oxígeno, esto no ocurre. Ese conocimiento se difundió mucho en el exterior, pero se daba por hecho, y se olvidó de dónde salía. Luego, empezamos a estudiar las enfermedades por desadaptación a la altura. El sujeto de altura, para compensar el pobre oxígeno, se adapta: al respirar hiperventila y sus glóbulos rojos aumentan. También estudiamos cómo se comienza a perder esta capacidad de adaptación.

Las personas que van de la costa a la sierra tienen problemas. ¿Sucede lo mismo cuando los de la sierra bajan?
No existe en la literatura médica ningún caso que así lo muestre. Lo que sí sucede es que esta persona cambia: los glóbulos rojos bajan y se modifican sus vasos pulmonares hasta llegar a un estado normal.

¿Un costeño puede desarrollar estas capacidades?
Si persiste por años sí, pero sin llegar a igualarlas.

¿Hay personas más propensas a sentir mal de altura?

No. Uno puede ser un atleta y sufrir soroche, mientras que ancianitas bien constituidas nunca lo han tenido. Se trata de una disposición genética, así que el que sufre soroche, cada vez que suba lo va a tener.

¿Y qué opina acerca de todos estos métodos para combatirlo: el mate de coca, la coramina, el sorochipill?

Hay cosas que no son formales y hay cosas que tienen base científica. Esa pastilla sí ayuda. Si usted toma una pastilla, mitad en la mañana y mitad en la noche dos días antes de subir, y luego una un día antes y los dos primeros allá, le va a ir muy bien. Esa pastilla es un inhibidor a nivel del riñón de una enzima que se llama anhidrasa carbónica. Esto permite que el riñón elimine bastante bicarbonato, logrando que la persona respire mejor, ventile más y se adapte con más rapidez.

¿Alguna recomendación para el viajero?
Si va a ir a la altura, lo mejor es ir por tierra, para ir adaptándose. Al llegar allá, el primer día debe reposar, dormir temprano y comer poco.

Me he quedado pensado en los deportistas que van a la altura a competir.
Recuerdo que, cuando hacía los estudios en el laboratorio de la sierra, un día llegó un grupo de alpinistas norteamericanos. Al día siguiente, subieron a más de 6.500 metros con guías nativos, y los dejaron atrás. Estos, así como los futbolistas muy bien entrenados, tienen un buen sistema de transporte de oxígeno y tienen buen desempeño. Los futbolistas brasileros van a Bolivia y ganan.

Su labor investigadora ha ido de la mano con la docente.
La carrera docente no ha parado. Soy el único que a esta edad –tengo 86 años, aunque no parezca– sigue enseñando. Hubo un momento de cisma en la Universidad San Marcos cuando un movimiento de universitarios comunistas logró imponer que en el Consejo Universitario hubiera un tercio de estudiantes y tener gran fuerza de voto. El 90% de los profesores se retiró entonces y fundamos la Universidad Cayetano Heredia. Yo tenía 39 años y me nombraron profesor principal de Medicina y jefe del Instituto de Investigaciones de la Altura.

En estos años como docente, ¿ha notado mayores cambios en los alumnos?

Definitivamente. En las primeras generaciones en la Facultad de Medicina se veía mucha dedicación y el comportamiento en las aulas era ejemplar. Hoy día se ve un relajo en la disciplina de los estudiantes. Pero, al mismo tiempo, hay estudiantes muy capaces, de gran rendimiento. Hay cambios, pero son los propios de los cambios de las generaciones.

¿Cómo ve el nivel de desarrollo de la medicina en el Perú?

La medicina más desarrollada en el mundo está en EEUU y en Europa, porque tienen mucho dinero y desarrollan nuevas tecnologías. Pero en la parte de atención a los pacientes, se dice que los latinos lo hacemos mejor, con más paciencia y calma. En Latinoamérica, Brasil, México y Argentina están en un nivel bueno. Y ahí vamos nosotros, no como en el fútbol.

Entrevista: Rosario Yori/ Foto: Ana Lía Orézzoli

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