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Opinión

"Me entusiasma la posibilidad de contribuir con mi Universidad"

El pasado 12 de marzo se eligió al nuevo Consejo Directivo de la Asociación de Egresados y Graduados (AEG) de la Universidad Católica. La lista ganadora está presidida por el Ing. Roque Benavides, quien el pasado jueves asumió el cargo por los próximos dos años. Egresado de la Facultad de Ciencias e Ingeniería, es uno de los empresarios de mayor trascendencia en la escena nacional.

  • Roque Benavides

¿Qué recuerdos tiene de su época de estudiante?

Yo ingresé a la Universidad Católica en el año 72. Si bien quise estudiar lo que entonces se llamaba Industrial Minas, al final terminé estudiando Ingeniería Civil. Era mi vocación: desde muy niño jugaba construyendo casas y ese tipo de cosas, y siempre tuve una orientación clara hacia las matemáticas y la ingeniería. Dentro de lo que fue mi paso por la facultad, participé en actividades como ser presidente del Centro de Estudiantes de Ingeniería y uno de nuestros logros fue haber organizado la Semana de Ingeniería después de que se había suspendido cerca de cinco años por algunos actos de indisciplina, como bromas subidas de tono. Pudimos convencer a las autoridades de reiniciarla, resultó muy exitosa y la recuerdo con mucho cariño. Curiosamente, hasta ahora se mantiene.

Su padre tuvo una estrecha relación con la Universidad.

Mi padre, al salir de Cerro de Pasco en 1971, fue llamado por el padre Felipe Mac Gregor para liderar la constitución de la Facultad de Minas dentro de Ciencias e Ingeniería. Él desarrolló, junto con el Ing. Fernando Giuffra y la Misión Británica, la Escuela de Minas de la Universidad. Fue una feliz coincidencia que mi padre entrara a hacerse cargo de la Facultad de Minas en la época en que yo ingresaba a la Universidad.

Terminada la carrera, ¿mantuvo vínculos con la Universidad?

Cuando terminé la carrera, trabajé un tiempo en Minas Buenaventura y luego hice un máster en Administración, en Inglaterra. A mi regreso, me puse a disposición de la Universidad, pero en ese momento no había nada en lo que pudiera contribuir, así que seguí mi camino en la vida empresarial y profesional. Años más tarde, nos invitaron a participar en lo que ahora es INNOVA-PUCP. Siempre he tenido contacto con la Universidad, no necesariamente enseñando, pero sí dando charlas en distintas facultades. También en el 2000, siendo presidente de la asociación mi querido amigo el Dr. Guillermo Velaochaga, me hicieron el honor de nombrarme egresado distinguido.

¿Cómo comenzó su relación con la AEG?

Yo entré como vicepresidente de Juan Carlos Crespo cuando el entonces vicepresidente, mi amigo y profesor Antonio Blanco, no pudo seguir con sus funciones. Formar parte de la AEG ha sido, por supuesto, una experiencia increíble. Las diferentes disciplinas que existen en la Universidad y la universalidad de un centro de estudios como la Católica a veces no son apreciadas. Para los que estamos en el sector empresarial, tener la oportunidad de escuchar a un historiador, a un archivero, a un abogado, a otro ingeniero o a un químico es algo que uno valora muchísimo.

Este año hubo una reunión de egresados en Sevilla, a la que usted asistió.

El encuentro en Sevilla se organizó cuando yo era miembro de la directiva. A mí me parecía algo exagerado que el encuentro fuera en España. Sin embargo, aprendí que Sevilla tiene la mayor cercanía con el Perú: de ahí salieron las expediciones de los conquistadores, es ahí donde está el Archivo de Indias. El hecho de unirnos a Europa tiene mucho valor, es parte de esa diversidad que tiene la Universidad. Al final,  participamos alrededor de 70 u 80 personas. Fue muy enriquecedor y estamos ya empezando a hablar para el próximo encuentro, que queremos que sea en Pisac (Cusco), en la casa que posee allá la Universidad.

Ahora que ha asumido la presidencia, ¿qué línea seguirá?

En estas asociaciones, de lo que se trata es de dar continuidad a lo bueno, en traer innovación. Ciertamente, es impactante que no tengamos tantos inscritos en la asociación, deberíamos tener muchísimos más. Uno de los objetivos que quisiera lograr es atraer a mucha más gente que contribuya. En todas las universidades del mundo los graduados son una fuente riquísima de experiencias y de recursos, de contactos, de posibilidades. En ese sentido, la AEG debería convertirse en un pívot de todos los que hemos estudiado en la Católica. Si pudiera lograr incrementar en los próximos dos años el número de inscritos, quedaría satisfecho.

¿Qué acciones continuarán?

Por un lado, los almuerzos de ex alumnos, que son tan entretenidos; por otro, el apoyo económico que se brinda a los chicos que no tienen recursos dentro del programa «Alimente a un alumno». Además, el Fondo Guillermo Velaochaga, destinado a sacar titulaciones y posgrados en la PUCP, también se va a promover. Hay mucho entusiasmo en seguir la senda que nos han fijado quienes nos han antecedido, como el Dr. Crespo, y de trabajar muy integrados con la Universidad y el Rectorado. Se trata de que los egresados llevemos algo más a la Universidad. Me entusiasma la posibilidad de contribuir con mi Universidad, con mi alma máter.

Usted tiene una agenda muy apretada, ¿cómo hará para atender todas las actividades en las que está comprometido?

Solamente con puntualidad y organización. Comenzando muy temprano y terminando tarde. No hay otra forma. Lo importante es hacer cosas, y hacerlas con ganas.

Entrevista: Rosario Yori. Foto: Guadalupe Pardo.

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