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Opinión

"Las ficciones nos sirven para congelar un espacio urbano que se va a modificar"

A nuestra ciudad la conocemos los que tenemos calle’ y los que no, pero en los últimos veinte años todos hemos sido testigos de la transformación y del crecimiento de Lima que han quedado reflejados en el cine y la literatura. De aquellas historias que se repiten por miles y del nuevo escenario que las cobija conversamos con Cynthia Vich, profesora visitante de la Maestría en Literatura Hispanoamericana.  ‘

  • Cynthia Vich

¿Qué relación con Lima tienen los personajes de las obras que has discutido en tu curso en la PUCP?

Me ha interesado mucho el tema del enmascaramiento que está presente en Ciudad de payasos de Daniel Alarcón. El protagonista de la novela se integra a la ciudad a través de una máscara, o sea, de una farsa. La novela es muy rica en representaciones como la informalidad, que vendría a ser una estrategia de los migrantes para sobrevivir en Lima. La teta asustada presenta también este conflicto de una manera más simbólica. Ahí está en primer plano la herida de la violencia del conflicto armado interno en el cuerpo de una mujer que no puede integrarse a la ciudad, a diferencia de otros migrantes que han tenido que ocultar las huellas traumáticas de su pasado.

Pero fuera de los conflictos sociales, ¿crees que también están presentes el crecimiento y la modernización de nuestra capital?

Algunos de los cambios de la nueva Lima se pueden ver, por ejemplo, en la novela Lima Norte, de Giovanni Anticona. Ahi se describe esa nueva Lima que ha surgido con mucha fuerza en los últimos veinte años. Lima se ha ampliado en muchos sentidos, y eso lo refleja su literatura. Es una ciudad radicalmente distinta a la Lima de los ochentas en la que yo crecí, aquella Lima del miedo, de los coches bomba y del toque de queda, y donde, por otro lado, no existía para nada el consumismo extendido de hoy, por ejemplo.

¿Por qué es importante que se deje por escrito estos cambios?

Por que me parece que la literatura es precisamente la memoria de la gente. La ciudad es un poco el vientre de donde sales y al que siempre regresas. Es un espacio que, como tu madre, siempre está como un telón de fondo a tus experiencias, para bien o para mal. Si no hubiera habido el Vargas Llosa que hablaba de Miraflores en sus novelas, ese Miraflores ya estaría olvidado. Las ficciones nos sirven para congelar un espacio urbano que se va a modificar.

¿Y cuál es la apreciación que tienen tus alumnos de la Universidad de Fordham sobre la Lima que está en esas ficciones?

Les ha encantado la novela Duque de José Diez Canseco, En octubre no hay milagros de Oswaldo Reynoso y Montacerdos de Cronwell Jara. Lima se les presenta a ellos como una urbe muy compleja, donde una cantidad de sujetos está intentando integrarse utilizando distintos mecanismos, y la ciudad los acoge o los rechaza según sea el caso. Una película que muestra muy bien esto y que a mis alumnos les fascinó fue Días de Santiago.

Quizá les sorprendería ver el documental Marca Perú que se rodó en Estados Unidos.

¡No lo he visto todavía! Pero más o menos me han contado y me gustaría poder verlo pronto.

Lo resumo: un grupo de embajadores peruanos llegan a un lugar de Nebraska llamado Peru. Y les hacen probar a sus pobladores anticuchos y cebiche, bailar y conocer’ el Perú por que ellos, como peruanos, también tienen derecho.

Pero este pueblo, ¿no tiene ninguna conexión con el Perú?

Ninguna.

Bueno, algo que es interesante rescatar es que en la actualidad existe un poco más de orgullo cultural. Ahora hay un espacio para intentar integrar representaciones regionales en un discurso moderno, a través de la música como Dina Páucar y otras figuras emblemáticas populares. Todas estas manifestaciones como la cocina peruana y el folclore están siendo reformateadas como un producto de consumo. En este sentido, creo que hoy el peruano es más conciente de que le conviene ser «otro» y sacar provecho de esa diferencia cultural, más que negarla. Antes era inimaginable un documental como Marca Perú. Ahora hay en las clases altas un orgullo por lo peruano que antes no existía, aunque eso siga dejando intacto el racismo y la exclusión a nivel de relaciones cotidianas entre peruanos.

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