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“La reducción del gasto público no va a impedir necesariamente que el dólar suba”

  • Óscar Dancourt
    Docente del Departamento de Economía
  • Texto:
    Fiorella Palmieri
  • Fotografía:
    Víctor Idrogo

¿Cuáles son los factores que han ocasionado la crisis en Argentina?

Hay que entender que la influencia de factores externos predomina en las economías latinoamericanas. Estos factores tienen que ver con el alza de las tasas de interés en EE.UU., cuya economía crece sostenidamente hace varios años. Este proceso hace que los capitales de la periferia ‘migren’ a EE.UU., y que aumente el precio del dólar, que ha sido el factor externo fundamental en esta crisis. Además, han caído los precios de las materias primas, como los productos agropecuarios que exporta Argentina. Mientras más deuda externa y menos divisas, la economía local es más vulnerable a lo que ocurra en el contexto internacional.

¿Por qué se ha producido la devaluación del peso argentino y la inflación en un periodo tan corto?

Un factor esencial es el nivel de reservas internacionales que tiene el Banco Central. Cuando cambia el contexto externo, uno de los síntomas más importantes es que el dólar empieza a subir. Si este sube demasiado, se produce un caos enorme en las economías latinoamericanas. Los precios de bienes y servicios suben por ascensor, y los salarios por escamo lera, la pobreza aumenta, la economía entra en recesión. En Argentina el precio del dólar se duplicó de 20 pesos por dólar a casi 40. Por ello, el Banco Central de Argentina vendió casi US$ 10,000 millones en un mes, en dos ocasiones. Pero con reservas de solo US$ 60,000 millones, lo máximo que podía hacer era vender durante cinco meses para limitar su precio.

¿Qué opina de la aproximación de Argentina al FMI para obtener un préstamo de rescate para su economía?

Argentina acude al FMI porque no tiene reservas. Eso lo aprendieron de los países asiáticos en la crisis del 97: si no tienes reservas acudes al Fondo. ¿Y cuál es el problema? Que el FMI va a exigir un control de la política monetaria y fiscal, con independencia de lo que quiere la sociedad. Va a exigir la reducción de gastos públicos, de subsidios, aumento de impuestos. Eso hizo en Asia, y es lo que el gobierno de Macri ha decidido en Argentina.

¿Qué consecuencias tendrían estas medidas para la población?

Reducir el gasto público, los subsidios y aumentar impuestos no va a funcionar, y va a propiciar la caída de la producción y del empleo. La reducción del gasto público no va a impedir necesariamente que el dólar suba. El Banco Central tendría que impedir el incremento de precios a través de un mecanismo básico: haber acumulado dólares en las épocas de vacas gordas para venderlo en vacas flacas. Han ocurrido incontables casos de esta naturaleza en el Perú, durante la crisis asiática, etc. El otro componente es el incremento de la tasa de interés que ahora es de 60%, pero esto tampoco influirá en atraer nuevos capitales. Lo que sí hace es encarecer los créditos.

Si aumenta la tasa de interés de los créditos, también se limita el consumo…

Si incrementas el interés de los créditos, la inversión y el consumo caen. Reduce la posibilidad de que las familias y empresas consuman bienes y servicios a crédito. Todo esto hace que la economía entre en una recesión que paraliza la producción. Esa situación nosotros la hemos vivido en los 80, con la hiperinflación. Esto no quiere decir que va a haber una hiperinflación en Argentina, pero va a haber un salto importante. La inflación del Perú está en un rango de 2.3 a 4% anual, si miramos los últimos 15 años. En Argentina estamos hablando de 40% anual y más. Tampoco estamos hablando de una hiperinflación como en Venezuela, pero no es una tasa pequeña.

Algunos analistas consideran que la política de aplicación gradual de reformas –gradualismo– que se aplicó desde el inicio del gobierno de Macri ha sido inútil, y que hubiera sido mejor tomar medidas radicales desde el principio de su gobierno.

Considero que el gradualismo era una buena táctica. La idea era incrementar gradualmente los precios regulados o subsidiados por el gobierno. Quizá hubieran tenido que aplicar las reformas incluso más despacio. Pero la lógica de un ‘ajustón’ inicial hubiera hecho insostenible al gobierno. Macri recibió una economía muy complicada con una inflación del 20%, y con un déficit fiscal grande relacionado con los subsidios. Con Cristina Kirchner, para impedir que el dólar suba, se aplicó un sistema de control cambiario, el cepo, similar al de Venezuela, o al que tuvimos en el primer gobierno de Alan García. Para reducir el déficit fiscal, el gobierno de Macri eliminó este cepo y subió el dólar. Pero la eliminación de los controles cambiarios implicaba presión en la inflación. No era fácil operar con estos objetivos.

En su mensaje a la nación, el presidente Macri señaló que esta debería ser la última crisis económica que enfrenta Argentina. ¿Es esto viable?

En el contexto latinoamericano, las crisis han ocurrido sistemáticamente y continuarán. Tenemos que estar preparados. Para ello se deberían hacer cambios estructurales, que demoran, para que nuestras economías sean menos dependientes de factores externos. Por ejemplo, diversificar la producción y desarrollar otros sectores, no solo exportar materias primas. En la situación actual, se deben tener políticas monetarias y fiscales para enfrentar periodos de vacas flacas, y contrarrestar los choques externos de la economía mundial.

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