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Opinión

La impostergable responsabilidad de conectar a los desconectados

  • Foto del docente Alan Ramírez. Joven de aproximadamente 30 años sonríe a la cámara. Lleva una camisa clara, lentes cuyo marco está solo en el lado superior de las lunas y cabello corto con raya al costado. En el fondo se ven varias plantas o jardín.
  • Alan Ramírez G.
    Docente del Departamento de Ingeniería

En el Perú rural de hoy, más del 50% de ciudadanos no usa Internet. No lo usa habitualmente porque no cuenta con cobertura de servicios (ni móviles ni fijos) o porque, encontrándose en zonas con cobertura, su disposición de pago o su interés genuino por este servicio son limitados y, en cualquier caso, el acceso a Internet deja de ser una prioridad en zonas donde diversas situaciones desfavorables y problemas estructurales suelen converger. Sin embargo, no es este un problema ajeno al Perú: según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, 2.9 miles de millones de personas, a nivel global, se encuentran desconectadas.

El Internet significativo busca garantizar niveles adecuados en velocidad, latencia, disponibilidad y continuidad del servicio".

En la multidimensionalidad de este problema, habría que reconocer que, por una parte, alrededor del mundo, los grupos vulnerables son los que menos conectados están y, por otra parte, que son muchos más quienes no acceden a una conectividad significativa a Internet (o «Internet significativo»), concepto muy presente en los distintos foros globales de debates de políticas de conectividad y de gobernanza de Internet. Un Internet significativo se caracteriza por brindar un enfoque holístico a las cualidades de cómo se accede a Internet y permite, precisamente, un aprovechamiento apropiado de la conectividad en el entorno digital actual (tanto en aplicaciones como en plataformas) facilitando su uso significativo.

Haciendo una descripción más precisa, en cuanto a sus características técnicas, el Internet significativo busca garantizar niveles adecuados en velocidad, latencia, disponibilidad y continuidad del servicio. Estas características, que se hacen indisociables, solo pueden ser brindadas con tecnologías apropiadas, como son las redes de 4G en los servicios móviles (cuya cobertura es menor al 14% de localidades rurales en Perú) o redes (mixtas) de fibra óptica en los servicios fijos. O, dicho de otra forma, existen tecnologías con uso extendido que no se acercan a las expectativas de un Internet significativo (3G o ADSL, por ejemplo) y que muchas veces representan el único medio para conectarse a Internet para grandes grupos poblacionales (la cobertura rural únicamente con 3G es del 13% y de solo 2G es de cerca del 7% en Perú).

2.9 miles de millones de personas

se encuentran desconectadas a nivel global, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

65%

de peruanos de 60 años a más no usa Internet. En nuestro país, la cobertura rural únicamente con 3G es del 13% y de solo 2G es de cerca del 7%.

En otro plano, el Internet significativo ha de presentarse, además, asequible tanto en el acceso al servicio en sí como en la disponibilidad de dispositivos (smartphones) para los potenciales o eventuales (nuevos) usuarios, así como prestarse en condiciones de entorno social favorables. En este punto, recordemos que la Comisión de las Naciones Unidas sobre la Banda Ancha para el Desarrollo Sostenible estableció, como objetivo al 2025, que una conexión a Internet de banda ancha debería representar menos del 2% del PBI mensual per cápita, condición cada vez más difícil para los grupos vulnerables.

Volviendo a la referencia a los grupos vulnerables, decimos que estos son los que cuentan con las condiciones menos favorables para conectarse a Internet. Es particularmente notoria la brecha etaria (más del 65% de peruanos de 60 años a más no usa Internet), hecho que se hace más visible si sumamos la cualidad rural a la de adulto mayor de un ciudadano. En ese sentido, es relevante que la Unión Internacional de Telecomunicaciones haya establecido, como tema global en la conmemoración del Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información este 17 de mayo, el tema «Tecnologías digitales para las personas de edad y el envejecimiento saludable». Me gustaría pensar que la elección de este tema, intencionalmente o no, sirve como una enérgica llamada de atención con relación a un grupo de ciudadanos para el cual las políticas públicas digitales suelen ser siempre lejanas.

Que el tema global del Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información sea «Tecnologías digitales para las personas de edad y el envejecimiento saludable» sirve como una enérgica llamada de atención con relación a un grupo de ciudadanos para el cual las políticas públicas digitales suelen ser siempre lejanas.".

En este caso, podemos plantear que si el acceso a un Internet significativo es el habilitador más crítico para el desarrollo sostenible en el país, el enfoque en poblaciones vulnerables ha de ser vehículo para la materialización de una verdadera inclusión social. En tal sentido, no solo el foco del desarrollo de las políticas públicas sino el rol que tenemos como comunidad han de compartir los esfuerzos colectivos en la construcción de mecanismos sostenibles de conectividad. El ciudadano, especialmente el vulnerable, debe encontrarse en el mismo centro del diseño de estas políticas de conectividad e inclusión digital.

Pero no solo estar «en el centro» es suficiente. La literatura especializada nos muestra que, ante problemas de gran complejidad, la innovación y la colaboración son las vías principales en su abordaje. En tal contexto, en el problema de los desconectados, los actores involucrados en esfuerzos de conectividad rural pueden reformular sus roles y establecer, en conjunto, espacios de desarrollo donde antes no existían expectativas por proyectos públicos o por inversión privada en telecomunicaciones.

El ciudadano, especialmente el vulnerable, debe encontrarse en el mismo centro del diseño de las políticas de conectividad e inclusión digital".

Estos espacios multiactorales, la transversalización de las responsabilidades y la respuesta adecuada a los diversos intereses y posiciones permiten que se sumen, a los roles de política en telecomunicaciones del Estado peruano y de los operadores tradicionales de Internet, una activa participación de los gobiernos locales, sectores públicos como salud, educación o inclusión social, el sector privado en el ejercicio de su responsabilidad social, la universidad, la sociedad civil, los colegios profesionales y, tal vez principalmente, a la misma comunidad rural organizada.

La emergencia de las redes comunitarias como mecanismo de conectividad sostenible y de iniciativa propia representa un punto de quiebre en las zonas habitualmente desplazadas o no priorizadas por la gestión pública".

Respecto a esta última referencia, la diversa experiencia comparada, principalmente en América Latina y África, muestra que la emergencia de las redes comunitarias como mecanismo de conectividad sostenible y de iniciativa propia representa un punto de quiebre en las zonas habitualmente desplazadas o no priorizadas por la gestión pública. Es ahí donde también es posible sumar enfoques de interculturalidad y desarrollo territorial; pero, sobre todo, en donde nuestra participación y colaboración, desde el papel en el que nos encontremos, son no solo una oportunidad conveniente sino una responsabilidad impostergable.

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