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Opinión

"Es dramático cuán poco invierte el Perú en educación"

En febrero pasado, este politólogo alemán visitó el Perú para asistir al coloquio ¿Democracias liberales o defectuosas? en América Latina, dentro del contexto internacional, evento organizado por el Instituto de Democracia y Derechos Humanos (IDEHPUCP) y la Agencia Alemana de Cooperación InWent.

  • Wolfgang Merkel

¿Qué características debe cumplir una democracia para ser considerada exitosa?
Una democracia debe ir más allá de elecciones libres. Para poder hacer unas elecciones democráticas, libres y significativas, se debe cumplir con ciertos aspectos adicionales de la política que también son democráticos. Debes existir, por ejemplo, un régimen de los derechos civiles, una contabilidad horizontal y un Estado de derecho. En muchos países latinoamericanos, este Estado de derecho es defectuoso y no se respetan los derechos civiles, problemas que presentan generalmente las democracias nuevas. Si bien hay un gran avance democrático en América Latina, solo tres o cuatro países tienen democracias consolidadas y enraizadas.

¿Cuáles son?
Claramente Uruguay, Chile y Costa Rica. Fuera de ellas, solo hay una dictadura abierta, que es Cuba, pero hay muchas democracias que no están consolidadas y tienen defectos, especialmente en el Estado de derecho y en el control horizontal del Gobierno.

En el caso del Perú, ¿cuáles son los principales obstáculos para lograr una democracia exitosa?

Se trata de diferentes factores. El primero es el Estado en sí mismo. La burocracia del Estado tiene que ser más eficiente; las decisiones tomadas en el Parlamento y el Gobierno no solo se deben implementar en las zonas metropolitanas, sino también en otras regiones. El segundo punto, que es siempre problemático para las democracias, es que el Perú tiene una diferencia muy marcada en cuanto a ingresos económicos y oportunidades de vida. Estas son un aspecto crucial para proyectos modernos de justicia social. En países como Perú, donde existen diferencias tan fuertemente marcadas, la democracia se vuelve inestable, en especial en tiempos de crisis y presión externa.

¿Cuál debería ser la estrategia del Estado peruano para aminorar estas diferencias?
Invertir en las personas. Invertir en educación. Educación, educación y educación. Esta sería la mejor estrategia para una política progresiva, moderna y socialmente confiable. No solo beneficiaría a las personas de los niveles más bajos; también le daría un empuje a la productividad de la economía. Es dramático cuán poco invierte el Perú en educación. Considero esto el mayor error de los últimos diez años.

¿Considera que la crisis mundial pone en peligro la democracia?
No se ponen en peligro las democracias en Europa o en los Estados Unidos, pero sí aquellas democracias que no están del todo consolidadas. El riesgo no consiste únicamente en que haya un golpe militar, sino un lento deterioro de la calidad de la democracia. Entonces surgen lo que yo llamo «democracias defectuosas» o regímenes semiautoritarios, donde hay elecciones libres, pero el Presidente gobierna sin un control efectivo. Se trata de regímenes híbridos, a caballo entre la democracia y la dictadura. Este es un riesgo considerable de los efectos de la crisis. El Perú ha tenido uno de los niveles más altos de crecimiento económico en el mundo durante los últimos diez años; si esto se detiene de pronto, las personas dejarán de estar satisfechas con el Gobierno. Es entonces cuando aparecen líderes populistas.

En el Perú, salvo el actual partido de Gobierno, no existen agrupaciones de larga duración y en muchas ocasiones los candidatos más fuertes son outsiders. ¿Qué importancia hay en tener partidos políticos más duraderos?
Creo que los partidos políticos son necesarios para toda democracia. Incluso existen teorías que discuten que estamos en una etapa de democracias posliberales, y que ahora grupos más pequeños, ONG y la sociedad civil cumplirán la función de los partidos políticos. Yo no creo que pueda ser así, pues estos fenómenos emergen, brillan y luego desaparecen. La democracia necesita intermediarios estables entre la sociedad y el Estado. Si bien los partidos políticos tienen problemas en sí mismos –a veces son corruptos, no muy democráticos o poco transparentes– los considero el menor de los males. Los partidos políticos con un programa visible ofrecen al votante la opción de ver qué programa se ajusta más a sus valores; entonces pueden elegir y tienen una opción democrática. Si los votantes no saben qué defiende un candidato, porque no tiene un pasado ni ha manifestado claramente cuál es su postura, entonces el votante no tiene una opción clara.

En este contexto de crisis, ¿cuál debe ser el comportamiento de una democracia liberal?
Es muy interesante ver cómo, luego de dos décadas de neoliberalismo, ahora en Europa y Estados Unidos el Estado juega un papel más activo en la economía. Eso nunca pasó en la historia. Ahora el Estado tiene una mayor intervención, el neoliberalismo queda fuera, y esto es lo que Barack Obama está haciendo: dar la oportunidad de regular mejores mercados financieros. Yo concuerdo con que estos deben ser regulados.

Estados Unidos ha sido considerado como un modelo de democracia. ¿Qué implica el reciente cambio presidencial?
Creo que la democracia en EEUU siempre fue estable, pero ha sido sobreestimada. Hay países europeos que tienen una democracia que funciona mejor –especialmente durante los últimos ocho años– que la estadounidense, donde se han presentado fenómenos como la restricción de los derechos civiles y los de información, Guantánamo o que la CIA practicara la tortura en sus prisiones. Esto ensombreció la democracia en dicho país y creo que forzó a renovarla. La victoria de Obama fue, en gran medida, una respuesta masiva al deterioro del régimen democrático en EEUU.

Entrevista: Rosario Yori / Foto:Antonio Soto

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