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Opinión

El nuevo telescopio espacial James Webb (JWST)

  • Jorge Heraud
    Fundador del Instituto de Radioastronomía de la PUCP y docente del Departamento de Ingeniería

Como un regalo de Navidad, el 25 de diciembre pasado, el nuevo y esperado telescopio infrarrojo James Webb fue lanzado al espacio por la NASA y empezó el largo camino a su órbita, donde debe situarse, desplegar su instrumental, alinear sus espejos y hacer sus primeras pruebas. A mediados de este 2022, empezarán a llegar las imágenes y resultados de lo que se espera sean 10 años de los descubrimientos más importantes de los últimos tiempos en astrofísica, cosmología y astrobiología, luego del cual el universo no volverá a ser el mismo.

El James Webb Space Telescope (JWST), con su gigantesca antena, un reflector circular de berilio bañado en oro de 6.6 m de diámetro, es un observatorio astronómico en el espectro infrarrojo".

El James Webb Space Telescope (JWST), con su gigantesca antena, un reflector circular de berilio bañado en oro de 6.6 m de diámetro, formado por 18 hexágonos perfectamente acoplados, es un observatorio astronómico en el espectro infrarrojo. Tiene dos misiones fundamentales: registrar las imágenes e información sobre los primeros cientos de millones de años del Universo; y buscar oxígeno en planetas extrasolares, por ende, vida en otros lugares de nuestra galaxia. Está situado en el llamado “Punto de Lagrange L2” a 1.5 millones de kilómetros de distancia, muy poco más de 4 veces la distancia a la Luna. Desde allí, mirando siempre hacia el Universo profundo, en dirección opuesta al Sol, gozará de las bajísimas temperaturas de -220°C necesarias para preservar su delicado espejo e instrumentación.

A mediados de este 2022, empezarán a llegar las imágenes y resultados de lo que se espera sean 10 años de los descubrimientos más importantes de los últimos tiempos en astrofísica, cosmología y astrobiología".

En astrofísica y cosmología, se trata de observar el proceso de formación de los primeros objetos del Universo, ahora desplazado a otras frecuencias del espectro electromagnético (o longitudes de onda más grandes por el efecto Doppler cósmico). Era necesario observarlo mediante un telescopio infrarrojo, grande y sensible y es así que el nuevo telescopio JWST permitirá conocer las nubes moleculares gigantes de las que nacieron las primeras estrellas, formadas solo de hidrógeno y helio, algunas muy grandes y brillantes, tal vez de varios cientos de masas solares y millones de veces más luminosas, que empezaron a agruparse en galaxias. Esta información nos llega desplazada hacia el infrarrojo, pero lo más importante es que será la información de objetos y de la estructura del Universo más antigua que jamás hayamos recibido de, posiblemente, pocos cientos de millones de años después del Big Bang.

Será la información de objetos y de la estructura del Universo más antigua que jamás hayamos recibido de, posiblemente, pocos cientos de millones de años después del Big Bang".

En astrobiología, el contar con un telescopio muy sensible en el infrarrojo permitirá descubrir la posible existencia de oxígeno en la atmósfera de planetas extrasolares ya que el oxígeno tiene una línea espectral prominente en esta región del espectro. Lo más interesante es que la presencia de oxígeno atmosférico, en suficiente concentración, solo puede ocurrir como consecuencia de la vida vegetal, por lo que si se descubre oxígeno, se deberá primordialmente a la presencia de vida tal como la conocemos. Me recuerda al Prof. V. Eshleman, director de Astronomía de Radar y cuyo grupo de investigación integré, quien fue el primero en descubrir CO2 y las presiones atmosféricas de Marte y Venus, y su receta óptica para detectar la presencia de agua en una atmósfera planetaria, por “el color celeste y puntos blancos” de su imagen. Para la humanidad, estos dos planetas “no volvieron a ser los mismos”.

La presencia de oxígeno atmosférico, en suficiente concentración, solo puede ocurrir como consecuencia de la vida vegetal. Si se descubre oxígeno, se deberá primordialmente a la presencia de vida tal como la conocemos".

Nos espera nuevos acontecimientos en la vuelta al espacio que ya empezó. La humanidad volverá pronto a la Luna, ahora con mayor participación de todo el planeta, para vivir e investigar desde órbita lunar, y debemos estar en eso también. Los momentos de cambio deben ser detectados y prepararnos para ellos a tiempo; después será Marte y la investigación en el resto del sistema solar, pero las ventajas serán para aquellos que decidan estar en la delantera. Como Universidad, nos ha tocado estar en el espacio a la vanguardia en el Perú y en América Latina; los invito a seguir los resultados del JWST con entusiasmo, pues los beneficios siempre quedan en Tierra.

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