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Opinión

Pueblos indígenas amazónicos: organizándose para actuar con estrategia

  • Dra. Deborah Delgado
    Docente e investigadora del Departamento de Ciencias Sociales y coordinadora del Grupo Ambiente y Sociedad GEAS
  • Fotografía:
    Héctor Jara

La pandemia está afectando dramáticamente a las regiones amazónicas del Perú y a los pueblos indígenas en particular. No existen cifras oficiales de cuántas personas indígenas se encuentran infectadas. Hasta el 22 de mayo, la Red Eclesial Panamazónica calculó que 349 ciudadanos indígenas habían muerto por la COVID-19. La información les fue proporcionada por AIDESEP, la principal organización que reúne a las federaciones de pueblos amazónicos en el país.

El efecto de la COVID-19 entre las comunidades indígenas se ha evidenciado y su autoorganización ha demostrado ser esencial. Su acción juega un rol clave cuando los sistemas regionales de salud en la Amazonía y los servicios sociales (como los bonos del Estado) no llegan de forma eficiente a las personas indígenas. Pero queda mucho por hacer».

Enfrentando un desafío abrumador, las organizaciones de los pueblos indígenas han mostrado una respuesta en red y una reacción ágil frente a la pandemia. Por un lado, han difundido sus problemáticas a las redes de la sociedad civil y han hecho demandas claras al Estado peruano sobre cómo ajustar la respuesta estatal al contexto amazónico. Desde el mes de marzo, han alentado el diálogo para poder generar una estrategia. Por otro lado, se han autoorganizado para hacer llegar el apoyo de múltiples fuentes solidarias a las comunidades. Muchas de estas han podido autoaislarse, a pesar del costo económico que implica dejar de trabajar o vender fuera de sus tierras.

En Ucayali, con ayuda de aliados locales, han desplegado una logística adaptada mediante el desarrollo de mapas de casos confirmados y sospechosos, y los recursos disponibles que tienen los distritos locales. Han organizado cadenas alimentarias entre las comunidades fluviales. Han recuperado los conocimientos tradicionales sobre plantas endémicas con valor terapéutico. El Comando Matico del pueblo Shipibo ha difundido el uso de las hojas de ese árbol y opera en la parroquia de Yarinacocha, donde se da cuidados a personas convalecientes. Cantagallo, en Lima, ha realizado una serie de actividades de autoorganización para enfrentar la tragedia que vive a partir de la gran cantidad de contagios y la paralización de sus actividades económicas.

¿Qué podemos hacer como universidad y sociedad civil? Aportar a la creación de conocimiento aplicado a partir de agendas de investigación interdisciplinaria. Apoyar a que se ajuste la acción frente a la COVID-19 a la experiencia, perspectiva, conocimiento y necesidades de los pueblos indígenas».

Desde las áreas dedicadas a la conservación también hay propuestas. En Madre de Dios, la ECA Amarakaeri ha desarrollado una estrategia adaptada a la reserva comunal. Ha desarrollado la campaña “Yo me sumo a Amarakaeri”, que tiene el objetivo de recaudar víveres, materiales sanitarios y fondos monetarios para la prevención de la enfermedad en las comunidades de la Reserva. ANECAP, que asocia a las reservas comunales del Perú, ha generado una estrategia de más largo aliento frente a la COVID-19 para todos estos territorios colectivos.

En suma, el efecto desproporcionado de la COVID-19 entre las comunidades indígenas se ha evidenciado y su autoorganización ha demostrado ser esencial. Su acción juega un rol clave cuando los sistemas regionales de salud en la Amazonía y los servicios sociales (como los bonos del Estado) no llegan de forma eficiente a las personas indígenas. Pero queda mucho por hacer. La situación en las zonas rurales de la Amazonía dista mucho de estar controlada o bien atendida.

Involucrar al tejido vivo de las organizaciones indígenas de la Amazonía, en Cuzco, Huánuco, Junín, Loreto, Madre de Dios, Pasco, San Martín, Ucayali y Cajamarca será un paso fundamental para una acción territorial efectiva dada la heterogeneidad de la pandemia en el Perú».

Desde finales de mayo se cuenta con la Resolución Ministerial N° 308-2020 MINSA, la asignación de recursos presupuestales para atender la emergencia sanitaria en la selva. También con el Decreto Supremo N°004-2020-MC, que aprueba los lineamientos técnicos para garantizar la pertinencia y adecuación cultural en la atención de los pueblos indígenas. Es tiempo de actuar con estrategia.

¿Qué potencial tienen las redes indígenas para construir resiliencia frente a estos complejos desafíos de salud global? Ellos vienen demostrando ser actores proactivos, con conocimiento práctico y redes de solidaridad. ¿Qué podemos hacer como universidad y sociedad civil? Aportar a la creación de conocimiento aplicado a partir de agendas de investigación interdisciplinaria. Apoyar a que se ajuste la acción frente a la COVID-19 a la experiencia, perspectiva, conocimiento y necesidades de los pueblos indígenas. Para ello, es importante promover el respeto de sus derechos y propiciar espacios de coordinación que convoquen a distintos sectores y consideren nuestra diversidad territorial.

En estas semanas, involucrar al tejido vivo de las organizaciones indígenas de la Amazonía, en Cuzco, Huánuco, Junín, Loreto, Madre de Dios, Pasco, San Martín, Ucayali y Cajamarca será un paso fundamental para una acción territorial efectiva dada la heterogeneidad de la pandemia en el Perú.

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