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Conectividad sin fronteras

  • Foto del docente Alan Ramírez. Joven de aproximadamente 30 años sonríe a la cámara. Lleva una camisa clara, lentes cuyo marco está solo en el lado superior de las lunas y cabello corto con raya al costado. En el fondo se ven varias plantas o jardín.
  • Alan Ramírez García
    Profesor del Departamento de Ingeniería

Un tercio de la población mundial no accede a Internet. ¿Hay algo, más allá de lo convencional, que cada país puede hacer para revertir esta desfavorable condición? Posiblemente, la respuesta no esté en lo que estos puedan hacer individualmente (que es mucho, pero no suficiente), sino en lo que puedan hacer cooperando entre sí.

Sobre esto, podemos plantear dos premisas: la primera es que la colaboración internacional se reconoce -cada vez más- como imprescindible en la atención al problema de las brechas residuales de conectividad, es decir, aquellas fuera del alcance tradicional de las intervenciones públicas; y, la segunda, que todo esfuerzo bajo este enfoque ha de ser mediante un modelo multiactoral -y no exclusivamente multilateral-.

Los no conectados a nivel global -que, en conjunto, suman más de 2.7 miles de millones de personas- comparten condiciones desfavorables para el acceso significativo a Internet".

Es de notar que los no conectados a nivel global -que, en conjunto, suman más de 2.7 miles de millones- comparten, en su mayoría, condiciones desfavorables para el acceso significativo a Internet. Estas condiciones pueden distinguirse, según su naturaleza, en inherentes y estructurales.

Mientras las condiciones inherentes se relacionan con la disponibilidad del servicio y las capacidades para acceder y usar Internet (por ejemplo, la ausencia de infraestructura de telecomunicaciones, la baja asequibilidad del servicio, entre otras); las condiciones estructurales se relacionan con la pobreza, el acceso limitado a la educación y, en general, con un entorno desfavorable para el desarrollo inclusivo de los grupos vulnerables.

Los grupos no conectados se parecen más entre sí incluso cuando pertenecen a diferentes países que comparándose -dentro de sus mismos países- con los grupos conectados.

Siendo este el caso, los grupos no conectados se parecen más entre sí incluso cuando pertenecen a diferentes países que comparándose -dentro de sus mismos países- con los grupos conectados: tienen más en común una mujer rural pobre de Oaxaca y una mujer rural pobre de Bihar que estas con muchos de sus compatriotas mexicanos o indios pertenecientes a contextos socioeconómicos más favorables para poder acceder a Internet.

Es sobre este último punto que planteamos que la colaboración internacional es imprescindible y, en esa línea, que las políticas de conectividad tengan un alcance global. Es así como se entiende hoy en el sistema de las Naciones Unidas que, desde sus distintos organismos, viene proponiendo y materializando esfuerzos colectivos e iniciativas relevantes bajo los eslóganes de «conectar a los desconectados» y «no dejar a nadie atrás».

La colaboración internacional es imprescindible y, en esa línea, que las políticas de conectividad tengan un alcance global".

Una de las características principales de estas medidas nos permite retomar a la segunda premisa sobre el carácter multiactoral (o multistakeholder) de las políticas de conectividad de alcance global: más allá de los gobiernos, el involucramiento de la sociedad civil, el sector privado, las organizaciones de base y la academia es totalmente necesario.

En ese sentido, es posible ejercer nuestros roles en distintos foros y coaliciones en curso. El principal de estos está en el informe del secretario general de la ONU –António Guterres– denominado «Nuestra Agenda Común» (sep.2021). En este, se convoca a la construcción multistakeholder de un (nuevo) Pacto Digital Global de siete tópicos (el primero de los cuales es, como cabe esperar, «conectar a Internet a todas las personas, incluidas todas las escuelas») alineados con los objetivos de desarrollo sostenible. Los aportes de los diferentes actores serán sustanciales para que el pacto se pueda convenir en la Cumbre Mundial del Futuro en el 2024.

Por otra parte, una de las principales coaliciones que promueve la Unión Internacional de Telecomunicaciones con otros organismos de la ONU es Partner2Connect. Como su nombre lo indica, esta plataforma busca establecer acciones concretas desde los gobiernos y otras partes interesadas para comprometerse con recursos, alianzas y promesas (pledges) para la conectividad universal y significativa en, principalmente, los 46 países menos desarrollados (PMA), los 32 países en desarrollo sin litoral (PDSL) y los 37 pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), además de 20 territorios insulares no miembros de la ONU.

Para este 17 de mayo –Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información–, la Unión Internacional de Telecomunicaciones ha establecido el tema «Empoderando a los países menos adelantados mediante las TIC»".

Perú no califica –y nunca lo ha hecho- como uno de los países menos adelantados (PMA) para las Naciones Unidas. A pesar de esto, la mayoría de las regiones peruanas estaría a la par con Haití (único país PMA en América) si aplicara alguna categoría de regiones menos adelantadas.

La categoría de PMA, creada hace más de 50 años, identifica al conjunto de países que, por sus problemas estructurales e inestabilidad relativa, requiere de un marco especial de colaboración multilateral y cooperación internacional, así como un enfoque particular de desarrollo. En los PMA, más de 700 millones de personas (de los aproximadamente 1,100 millones que son en total) no están conectadas a Internet.

Hacemos notar esto dado que, para este 17 de mayo –Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información–, la Unión Internacional de Telecomunicaciones ha establecido el tema «Empoderando a los países menos adelantados mediante las TIC».

La determinación global referida traza el nivel de compromiso y la consecuente responsabilidad para con los miles de millones de personas que, a través del acceso a Internet y las TIC, pueden mejorar sus niveles de vida y de desarrollo colectivo.

Debe servirnos también para reflexionar sobre el carácter necesario de la colaboración sin fronteras, al mismo tiempo que nos invita a adoptar nuevos esquemas de compromiso que trascienden a las políticas públicas convencionales y observan, en la cooperación multiestamental, la aplicación plausible y efectiva de esfuerzos coordinados para la conectividad que el mundo necesita hoy.

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