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Noticia

El juego es un gran aliado para la socialización del niño

Miluska Olguín es licenciada en Educación Secundaria de la PUCP. En 2007, creó “Pukllay: Festival del juego y el juguete tradicional”, un proyecto dirigido a niños y niñas, que fomenta el trabajo artístico, el desarrollo de habilidades y la promoción de técnicas gráfico-plásticas.

  • Texto:
    Emily Espinoza
  • Fotografía:
    Roberto Rojas

“Yo he crecido en una generación en la que nos veíamos con nuestros amigos de la cuadra, jugábamos en la calle, reconocíamos nuestras diferentes habilidades y aprendíamos a respetar las reglas y los roles. Este tipo de experiencias se ha ido perdiendo a lo largo del tiempo”, comenta la docente. “Actualmente, hay muchos niños que lo único que mueven son los índices y los pulgares”, agrega.

Olguín no rechaza la tecnología, pero está segura de que se le debe mostrar al niño otras alternativas de juego. “Las sociedades más sanas son aquellas donde existe la libertad de jugar”. Además de los beneficios fisiológicos, cuando un niño juega, desarrolla su imaginación y creatividad, y construye su identidad. Por el contrario, si un niño no juega, podría desarrollar problemas de salud y volverse egocéntrico e introvertido.

La tecnología es un factor que ha relegado a los juegos tradicionales, pero esta no quebranta los derechos del niño. “Casi siempre nos olvidamos del derecho al juego”, sostiene Olguín. En las escuelas, por ejemplo, se ha dejado de lado la formación a través de los talleres prácticos y el deporte, y se prioriza la transmisión de información. En sus visitas alrededor del país, la docente se ha encontrado con niños que dejan su trabajo para ir a algún taller del Festival. La crisis económica y social es también una causa (acaso la más importante) de la vulneración del derecho al juego. “Hoy, vivimos en una sociedad que deja que los niños hagan las labores de un adulto”, remarca.

Juego con identidad
Pero para Olguín, ‘Pukllay’ no solo significa jugar, sino también la revalorización de nuestro patrimonio y nuestra identidad como peruanos. “Muchas veces miramos hacia afuera y no valoramos nuestra cultura. A través del Pukllay, los niños se van a sentir orgullosos y van a aprender, desde pequeños, a cuidar nuestro legado”. Prueba de ello es la metodología del juego, que se refleja en las actividades del Festival. Habrá ocho talleres de exploración y manualidades, juegos recreativos, shows musicales y cuentacuentos. Además, los niños podrán asistir a la exposición “Pequeños espíritus” —muñecos y muñecas del mundo a través de la historia—, la muestra de 20 artesanos peruanos y la biblioteca “Colorín Colorado”.

Los adultos también disfrutan del juego, pues no solo tienen la oportunidad de sacar el niño que llevan dentro, sino también el contexto para ser totalmente libres. “Jugar nos da la libertad para mostrarnos como somos, para desarrollar nuestra imaginación y creación”, comenta Olguín. Ella explica que, cuando los padres juegan con sus hijos, ambos se encuentran en el mismo nivel y el lazo que existe entre ellos se fortalece. “Es importante que acompañen a sus hijos a jugar. Las experiencias que tienen los niños con sus padres son recuerdos que siempre van a valorar, no los juegos tecnológicos que pasan de moda”, agrega.

Si quieres saber más, revisa la información sobre Pukllay: Festival del juego y el juguete tradicional.

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