Ir al contenido principal Ir al menú principal Ir al pie de página
Comunidad PUCP

Investigadora PUCP tras la pista de los fardos funerarios para conocer las sociedades de nuestro pasado

Lucía Watson con restos óseos humanos
En el 2016, Lucía fue convocada como bioarqueóloga del proyecto Recuperación de la Huaca Toledo del Complejo Arqueológico Chan Chan”. Ella estuvo a cargo del análisis de restos óseos humanos. La imagen fue tomada en un laboratorio.
Lucía Watson viendo en una laptop imágenes de tomografía y rayos X
La tomografía y los rayos X son tecnologías no invasivas para conocer el interior de los fardos. Estas imágenes permiten desarrollar reconstrucciones tridimensionales.
Imagen de radiografías de los fardos funerarios
Los integrantes del proyecto "Las momias como microcosmos" se reúnen virtualmente para analizar las radiografías, tomografías y reconstrucciones en 3D de los fardos funerarios de Pachacamac. Así han podido avanzar su trabajo durante el 2020 y el 2021.
Lucía Watson fotografiando un cráneo
Trabajo de campo en Áncash (2018). Foto: Roxana Guillén.
Imagen de Google Earth con la ubicación de fardos funerarios en Pachacamac y Ancón
Lucía ha estudiado fardos funerarios en diversos lugares del Perú. Las imágenes corresponden a reconstrucciones.
Lucía Watson frente a la Pirámide del Sol de Teotihuacán.
Lucía obtuvo una beca integral para realizar su Doctorado en Antropología en la Universidad Autónoma de México. Aprovechó su estancia para conocer y estudiar los más importantes sitios arqueológicos de Mesoamérica. La imagen es de una visita a la impresionante Pirámide del Sol de Teotihuacán.
Con sus padres, su inspiración y apoyo: el Ing. Gilbert Watson, originario de Puerto Cabezas (Nicaragua), y la Dra. Alicia Jiménez (Perú), historiadora y antropóloga de Puerto Maldonado.
En su graduación, con su diploma de doctora en Antropología por la UNAM. Al día siguiente regresó al Perú para trabajar en un proyecto en Chan Chan.

La arqueóloga Lucía Watson Jiménez, investigadora posdoctoral y egresada PUCP, nos presenta su proyecto osteobiográfico «Las momias como microcosmos». Una investigación internacional que reconstruye el pasado de los antiguos habitantes de Ancón y Pachacamac a partir del estudio de sus fardos funerarios con una tecnología no invasiva.

  • Texto:
    Fiorella Palmieri
  • Fotos:
    Archivo personal

¿Qué revelan los restos óseos luego de cientos de años? La osteobiografía, una rama de la bioarqueología, nos permite conocer cómo vivió una persona a partir del estudio de sus huesos y del contexto fúnebre en el que fueron encontrados. Este tipo de investigaciones devela la edad y la causa de muerte de la persona, su sexo biológico, su rol en la sociedad (a través de los restos de objetos hallados a su alrededor), su salud, entre otros aspectos de su vida.  

La Dra. Lucía Watson Jiménez es una de las pioneras en el Perú en dedicarse a esta fascinante labor. La doctora en Antropología por la Universidad Autónoma de México, magíster en Estudios Andinos y licenciada en Arqueología por la PUCP, es codirectora de «Las momias como microcosmos», una investigación que realiza junto con el Dr. Andrew Nelson, jefe del Departamento de Antropología de la Universidad de Western Ontario (Canadá), y un equipo de especialistas, que cuenta con el financiamiento del gobierno canadiense.

A través del estudio de los restos humanos y de los rituales funerarios, tratamos de recuperar evidencia e información sobre cómo vivía y moría la gente del pasado. Los fardos nos van a hablar sobre aspectos como la dieta, la diferencia de recursos de la población, si hay estratos sociales o es una sociedad más igualitaria, e incluso si ha habido violencia interpersonal, que deja huella en lesiones, o violencia estructural, cuando ves sociedades con altos índices de desnutrición que se observan en los esqueletos”, dijo la Dra. Watson, quien se ha desempeñado como docente PUCP en varios periodos.

Exploración virtual

En el proyecto, el equipo dirigido por Watson y Nelson analiza los restos de 54 fardos funerarios del periodo precolombino Intermedio Tardío (1100 d.C-1532 d.C). Estos fardos fueron recuperados en el marco del proyecto de rescate arqueológico para la construcción del Museo Nacional de Arqueología – MUNA (todavía en ejecución) y que hoy forma parte del Museo Pachacamac, en Lurín.

En esta coyuntura de emergencia por la COVID-19, la investigación, que se inició en el 2019, ha continuado de manera remota. Los investigadores han podido explorar los fardos sin necesidad de abrirlos (lo cual destruiría la pieza) a través de una serie de imágenes radiográficas y tomografías computarizadas que se tomaron en el 2019.

“Tenemos tomografías y radiografias, material con el que se desarrollaron reconstrucciones tridimensionales que muestran el interior de las momias. El escaneo fotográfico ha hecho posible que podamos estudiar el interior de los fardos sin abrirlos, algo que por ningún motivo se puede hacer. Gracias a esta tecnología, obtenemos información y preservamos el fardo”, dijo Watson.

Parte de una presentación donde se observan las diferencias de las imágenes que se obtienen de los fardos a través de una radiografía (izq.) y una tomografía (der). Ambas técnicas permiten estudiar y preservar el contexto funerario.

Fueron los mismos investigadores del proyecto quienes realizaron las radiografías a los fardos con una máquina de rayos X portátil de alquiler. Las tomografías fueron un proceso más complejo y costoso, para el cual se trasladaron los fardos a una clínica local.

Revelaciones del pasado

“Las momias como microcosmos” es un proyecto de largo aliento (concluye en el 2023) que genera nuevas preguntas e hipótesis. Gracias a esta investigación, se podrá conocer más detalles de la vida de estas comunidades del final del imperio Wari y el apogeo del imperio Inca.

“Las técnicas aplicadas de rayos X y tomogragías nos permiten observar los huesos y conocer qué implica el concepto del cuerpo para estas sociedades en técnicas como la modificación cefálica, es decir, el alargamiento del cráneo. Todavía no sabemos cuál fue la motivación de esta práctica, que se repite en muchos sitios del Perú y de Mesoamérica. La tienen hombres, mujeres y niños pequeños. Estudiar estos fardos, cuyos habitantes alcanzaban una esperanza de vida promedio no mayor a 50 años, me hace ver que hablamos de una sociedad diversa, muy compleja y dinámica”, refirió la investigadora.

Vínculo virtuoso

Luego de una carrera fructífera que la ha llevado por diversas regiones del Perú y varios países (México, Sudán, Israel, Nicaragua, etc.), nuestra investigadora sueña con tender puentes entre los investigadores latinoamericanos de muchas disciplinas y desarrollar una red de colaboradores multidisciplinarios. A inicios de junio, fue aceptada como investigadora posdoctoral en el marco del Programa de Estudios Andinos de nuestra Escuela de Posgrado. Durante su estancia, desarrollará proyectos junto con el Dr. Krzysztof Makowski, el docente que le dio su primera oportunidad para ser predocente y arqueóloga residente del Proyecto Arqueológico Lomas de Lurín, donde realizó sus primeras investigaciones (licenciatura y maestría) del 2004 al 2010.

Poco a poco, ha logrado formarse como bioarqueóloga, hilvanando conocimientos adquiridos en muchos espacios y disciplinas. En el 2019, publicó su libro Los fardos de Ancón, que presenta los hallazgos encontrados en esta área del norte de Lima, que conoció por su trabajo como directora del Centro de Investigación del Museo de Sitio de Ancón (CIAA)

En el 2019, la Dra. Lucía Watson presentó este libro que da nuevas luces sobre los 142 fardos procedentes del cementerio prehispánico conocido como la necrópolis de Ancón.

“Mis desafíos se aplican a cualquier investigador que transita al borde de dos ciencias, en mi caso, la arqueología y la biología. Además de temas de arqueología, hay que saber de anatomía, osteología, odontología, medicina y entender eso dentro del marco teórico de la antropología biológica, disciplina a la que pertenece la bioarqueología. Eso implica que te formes con investigadores de otras disciplinas”, añadió Watson, quien en su búsqueda de nuevos conocimientos vuelve a trabajar a su alma máter.

Deja un comentario

Cancelar
  • Ingresa tus datos
Sobre los comentarios
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los comentarios pasan por un proceso de moderación que toma hasta 48 horas en días útiles. Son bienvenidos todos los comentarios siempre y cuando mantengan el respeto hacia los demás. No serán aprobados los comentarios difamatorios, con insultos o palabras altisonantes, con enlaces publicitarios o a páginas que no aporten al tema, así como los comentarios que hablen de otros temas.
Alma Rosa Edpinosa Ruiz

Muchas felicidades a la Dra. Lucia Watson, estoy muy emocionada desde que conocí su trabajo sabía de los grandes avances que lograría. Orgullosa de ser su colega en UNAM
ABRAZOS a la Dra Lucy

Lucia

Muchas gracias por todo el apoyo que me brindaste. Eres una de las colegas que más me inspira en el compromiso por la investigación arqueológica.

Williams Marreros Saavedra

Qué alegría y maravilla saber que existen estas investigaciones para descubrir y comprender cómo vivían las sociedades antiguas en nuestro país. Es necesario tener espacios mediáticos para dar a conocer estas investigaciones a las grandes mayorías que viven ajenas a este tipo de hallazgos e investigaciones que deben hacernos sentir orgullosos de nuestro Perú. Felicitaciones a la doctora Lucía Watson.

HERNAN SILVERA

Estimada Lucia felicitaciones por el gran trabajo que realizas, estoy interesado en adquirir tu libro: » Los Fardos de Ancón, por favor me puedes dar el dato donde lo consigo o directamente comprarlo contigo. muchas gracias estaré atento a tu respuesta.

Equipo PuntoEdu

Hola Hernán,

Por favor, escribe un correo a lucia.watsonj@pucp.edu.pe