28 de mayo del 2013 | CIDE-PUCP

¿Qué es una empresa startup? ¿Cómo iniciarla?

¿Qué elementos debemos tomar en cuenta para consolidar una idea de negocio y convertirla en una empresa rentable? ¿Por dónde comenzar? Sobre este tema, dialogamos con Gwendolyn Sánchez, coordinadora del Sistema de Incubación de Empresas (SIE) del Centro de Innovación y Desarrollo Emprendedor (CIDE-PUCP)

Un “startup” es un tipo de negocio que se distingue por tres características fundamentales:

1) está comenzando a formarse,
2) se encuentra ligado a la innovación o a la tecnología
3) tiene proyectado un crecimiento escalonado.

“Debe ser económicamente rentable y atractivo para los inversionistas, que buscan negocios en los que puedan recuperar su inversión y que crezcan a un ritmo más acelerado que las empresas convencionales”, dice Gwendolyn Sánchez. Se calcula que en dos a tres años, un startup ya debe encontrarse encaminado.

¡Eureka!

Todo negocio parte de una idea innovadora que busca mejorar un producto o servicio ya existente o crear uno nuevo que cubra las necesidades insatisfechas de potenciales clientes, dispuestos a pagar por ello. Un error común al momento de iniciar un emprendimiento es desarrollar un proyecto que busque solucionar muchos problemas (a medias) en vez de enfocarse en uno solo y resolverlo de la mejor forma posible.

“Si tienes una idea dándote vueltas en la cabeza, anótala. Empieza a plasmarla en palabras, escribe qué harías, qué necesitarías y qué esperas de este negocio. Luego te corresponde investigar qué otras experiencias relacionadas se han hecho y si necesitas ayuda, puedes acudir a una incubadora para ordenar tus ideas. Puede parecer tedioso formar una empresa, pero en realidad resulta más sencillo de lo que se imagina, solo es cuestión de dedicarle tiempo y entusiasmo“, comenta Sánchez.

El aprendizaje del error

Se calcula que el 80% de los negocios nuevos fracasa en los tres primeros años y que solo la mitad de los sobrevivientes sigue en pie luego de los cinco. Y es que antes de consolidarse, todo emprendimiento atraviesa por el “valle de la muerte”, momento inicial del ciclo de financiamiento al que pocos sobreviven. Los primeros meses, debido a la fuerte inversión para su funcionamiento, el balance suele arrojar números rojos. Pero posteriormente, se dejan de registrar pérdidas y se llega al punto de equilibrio en el que los ingresos son mayores a los gastos. Cuando supera este valle, el startup se encuentra encaminado a su crecimiento exponencial.

Aunque muchos emprendedores primerizos se sienten devastados tras una derrota fulminante, aquellos que cayeron en múltiples ocasiones anteriores y siguen intentándolo, tienen más oportunidades de éxito.

Incubadora de sueños

El Sistema de Incubación de Empresas (SIE) brinda soporte empresarial para la gestión de proyectos que tengan una visión global de desarrollo. Cuenta un equipo de profesionales (coaches), especialistas de la comunidad PUCP y externos, que acompañan a los emprendedores en la formación de su proyecto.

“Dentro del SIE, no solo nos fijamos en la idea de negocio, sino que también evaluamos al emprendedor. No es necesario que tenga una preparación en negocios, pero buscamos que sea curioso, que esté dispuesto a aprender y madurar como empresario, y que se quiera comer el mundo. De nada sirve tener una idea totalmente innovadora si el emprendedor no le da el empuje necesario”, señaló la coordinadora.

Como ejemplo, Gwendolyn nos habla de Baruva, una de las empresas incubadas por el SIE, cuya propuesta se basa en llevar cocteles de pisco a donde se solicite. Recuerda que ninguno de los socios tenía formación empresarial (egresaron de carreras tan disímiles como Arte, Literatura y Arqueología), pero luego aprendieron a organizar su empresa. Crearon un sistema de barras móviles para eventos y fueron invitados a participar en Mistura. Este verano, adecuaron un vehículo para atender en las playas (la Piscombi) y ahora tienen en la mira llevar sus tragos hasta Brasil para el Mundial de Fútbol del 2014.

¡A buscar el dinero!

El monto mínimo que se necesita para implementar la idea de negocio (llamado también capital semilla) depende de la complejidad y el nivel de alcance del mismo. Si no cuentas con los fondos suficientes para echar andar tu proyecto, tienes la opción de negociar el monto total o parcial con uno o más inversionistas privados o presentarse a fondos concursables del gobierno peruano que promueven la investigación, como el Fondo de Investigación y Desarrollo para la Competitividad (FIDECOM), los Fondos para la Innovación, Ciencia y Tecnología (FINCyT), o el Premio Nacional SINACYT a la Innovación del CONCYTEC.

“El emprendedor debe conocer su negocio y estar lo suficientemente preparado para convencer a los posibles inversionistas de que su idea es rentable. Si no cree en su propuesta, ellos no lo harán”, señala la especialista.

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Centro de Innovación y Desarrollo Emprendedor (CIDE PUCP)

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