20 de julio del 2015

¿Los serenos deben portar armas?

Romy Chang, magíster en Derecho Penal y docente del Departamento de Derecho explica que las normas posibilitan a los serenos a arrestar y poseer armas, sin embargo nos muestra todo el panorama de dificultades tanto operativas como sociales que implicaría la aplicación de esta norma para todos los serenos del país.

Se debate con gran preocupación si los serenos deben o no arrestar y portar armas. No obstante, no es de conocimiento para la mayoría de los ciudadanos, incluso de las autoridades, que existe la norma de arresto ciudadano que los habilita, como a cualquier ciudadano, a detener a un sujeto sorprendido en flagrante delito. Asimismo, Chang sostiene que entregar armas a los serenos es posible legalmente y no sería necesaria una modificación constitucional, pero sí una modificación normativa. Sin embargo, para la penalista, esto sería implícitamente confesar un fracaso de nuestra Policía Nacional.

Dotar de armas implicaría nuevas dificultades, como hacer un amplio registro para establecer quiénes asumirían el costo y la propiedad de las mismas; si se daría en custodia o propiedad al sereno, etc. Además no se puede comprar armento tan abiertamente. “El problema no es normativo, es operativo, cómo vamos a aplicar eso en la práctica y quién va a ser el responsable del control y registro de esas armas. De lo contrario, vamos a terminar generando la venta ilegal a delincuentes que sí la van a utilizar para hacer daño a la población”, explica Chang.

Es un trámite complicado, considerando las dificultades que cada municipalidad presenta y los problemas internos de corrupción que también existen en algunos municipios de Lima y provincias. También debe considerarse el presupuesto para comprar armas y capacitar a cada sereno. Si bien este, en calidad de ciudadano, puede pedir permiso para portar armas, continúa la interrogante si podría llevar el arma consigo cuando ejerza como sereno. En realidad, no hay una norma que lo impida cuando la usea para defensa personal, siempre y cuando tenga el permiso a título personal y no a nombre de la municipalidad como en la PNP. “La norma es flexible porque busca combatir la inseguridad ciudadana y permite que los ciudadanos, los serenos puedan defender a la ciudadanía sin ningún problema. Un ejemplo de ello, son los vecinos que se organizan en las famosas rondas vecinales que han reducido mucho la delincuencia”, comenta la penalista.

Brechas de capacitación e inversión

Pese a ello, muchos consideran que darles un arma sería peligroso para los ciudadanos. Otras de las razones es que la gran mayoría de serenos no está capacitada y no va a poder distinguir necesariamente cuándo está frente a un delito y cuándo no. Chang considera que estos agentes deberían comprender perfectamente qué cosa es flagrancia, sus cuatro supuestos y cómo se configura en función a los delitos más comunes, para aplicar adecuadamente la norma.

La capacitación debería ser paulatina y equitativa para todos los serenos del país, pero las mejoras van a depender de los recursos de cada municipalidad, que no tienen la misma capacidad de proveer tecnología y capacitar a su personal: mientras unos cuentan con autos, motos, teléfonos, otros solo van a pie. “Incluso, hay municipios donde los serenos no solo reciben capacitación respecto de arresto ciudadano y flagrancia delictiva, sino también sobre cómo tratar casos de violencia familiar”, ilustra Chang.

La docente sugiere que se debe agotar otras vías, como facilitar mejores herramientas de trabajo en lugar de armas de fuego, más aún cuando muchas municipalidades recurren a la figura del sereno como parte de un programa de resocialización para captar a algunos adolescentes con antecedentes de conflicto con la ley. Estos jóvenes tienen derecho a reintegrarse, pero recibir autoridad y armas apenas son mayores de edad, podría hacerlos incontrolables, por eso es importante capacitarlos para evitar errores y abusos.

A esperar una reforma de la Policía que va a demorar mucho más tiempo, el serenazgo se convierte en una figura indispensable, dependiendo de la importancia y presupuesto que el municipio le dé. “En muchos lugares, antes de llamar a la Policía llaman al Serenazgo, porque está constantemente patrullando y tiene una capacidad de respuesta mucho más rápida, sobre todo en distritos más pudientes como Miraflores, San Isidro, Surco, donde se sienten más seguros, mientras que la Policía no se da abasto”, finaliza Chang.

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