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Lamentable pérdida: fallece el maestro Armando Sánchez Málaga

Con una larga trayectoria en la música como compositor, director de orquesta, investigador y docente, Armando Sánchez Málaga dejó de existir el domingo pasado en Lima. Siempre vinculado a la PUCP, en el 2014, recibió la medalla Jorge Dintilhac.

Armando Sánchez Málaga (1929 – 2017) fue director de orquesta y compositor. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música, Educación Musical en la Universidad de Chile y Dirección de Orquesta en la Escuela de de Estudios Musicales en Alemania. Desde el principio, compartió su profesión artística con la enseñanza. Enseñó en nuestra Universidad; en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde fue distinguido como doctor honoris causa; en el Conservatorio Nacional de Música; y en diversos colegios de Lima.

Desde pequeño, estuvo inmerso en el mundo musical gracias a su padre, el músico y compositor Carlos Sánchez, quien además fue director fundador del Conservatorio Nacional de Música. Fue tres veces director titular de la Sinfónica y es ahí donde creció su interés por la Apreciación Musical, curso que enseñó varios años en nuestra Universidad. También se dedicó al estudio de la historia musical, la publicación y la investigación. Es autor, entre otros textos, de Nuestros otros ritmos y sonidos: la música clásica en el Perú.

Además de sus clases, Sánchez Málaga dirigió el Centro de Estudios, Investigación y Difusión de la Música Latinoamericana (Cemdlat) de la PUCP.

¿Qué es lo más valioso que le ha dado la música?, le preguntamos en una de las tantas entrevistas que brindó a PuntoEdu. “Soportar la vida”, respondió. El maestro Sánchez Málaga sostuvo que la música lo acompañaba siempre en distintos aspectos de su vida como un goce permanente no solo cuando dirigía, componía o asistía a conciertos, sino también cuando pensaba en ella y cuando dictaba clases. “A veces me preguntan por qué sigo dictando. Porque gozo enormemente, disfruto escuchar con gente joven que me pregunta y también me enseña”, señaló.

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3 comentarios

Abraham García Chávarri

La última vez que vi al maestro Armando Sánchez Málaga fue el día de la ceremonia central por los primeros cien años de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Me sorprendió verle más delgado de lo que lo recordaba.

Ahora que la PUCP comunica su fallecimiento he recordado mi mejor época universitaria: los Estudios Generales Letras. Don Armando fue mi profesor del taller de Apreciación Musical. Entre tantas lecciones, nos enseñaba a escuchar con oído disector el Canon de Pachelbel y el famoso Bolero. Distintos fragmentos y composiciones de variada música clásica eran explicados con entusiasmo, detalle y mucha paciencia.

El taller también recomendaba la asistencia a Los conciertos del mediodía los jueves culturales. Eran un lujo. Gracias al empeño de don Armando, como a la generosidad de sus notables amigos concertistas, tanto la comunidad universitaria cuanto el público en general podíamos disfrutar, con pase libre, de inolvidables repertorios. Asistí a todos los que pude, siempre temprano para obtener los mejores sitios: orquestas de cámara juveniles, cuartetos de cuerdas, solistas. Allí tuve la suerte de escuchar a pianistas de la talla de Juan José Chuquisengo y Helge Antoni, a don César Vivanco o al maestro Raúl García Zárate, entre otros.

Mi minuto de silencio durará algo más de cinco, para recordar las clases del maestro Sánchez Málaga mientras suena el Canon.

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Gilma Alverson Vela Cornejo Sanchez Malaga

Querida familia de Lima: Primero Amalia, que como esposa compartistes los anos mas lindos con mi primo, dandole la alegria de ser Padre de un nino maravilloso y orgullo de ustedes. Armandito, seras el pilar de tu mama.
Dorita y Raquelita las dos hermanas que fueron muy unidas como familia, y seguiremos viendonos cuando podamos, y charlando de los buenos tiempos en los famosos tesitos que tomabamos juntos.
A las familias de mis primas y esposa de Armandito, a todos va mi carino.
Mi tio Carlos y mi mama Isabel nos unieron dandonos carino por igual, nunca hubo diferencia, me senti querida, me senti bienvenida.
Aramandito, el primo mayor de todos, yo asi te llamaba, estas ya haciendo musica en el firmamento con mi tio Carlos y todos tus seres queridos que partieron antes.
Besos a todos, te quize y quiero y voy a extranar no verte cuando vaya a Lima, tu prima de Texas, Gilma y toda mi familia se une a me sentir.

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MARIO ENRIQUE LA RIVA MALAGA

Hasta siempre primo. Afortunadamente pudimos conversar un rato por última vez hace un año. Gracias por tu genio musical.

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