12 de junio del 2017

Informe PuntoEdu sobre la situación de la investigación y el desarrollo en Perú

Según el Censo Nacional de Investigación y Desarrollo, realizado por Concytec y el INEI, el Perú se encuentra en el último lugar en este rubro comparado con sus pares internacionales. Investigadores PUCP analizan por qué estamos en esta posición y proponen formas de mejorar.

La poca inversión que, históricamente, ha tenido el área de investigación y desarrollo (I+D) hacía suponer que la ubicación del Perú en rankings internacionales en este rubro no sería la mejor. El Censo de Investigación y Desarrollo, realizado el año pasado por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec) y el Instituto de Estadística e Informática (INEI), confirmaron esa sospecha de forma dolorosa: a pesar de los esfuerzos de los últimos años, el Perú se ubica en el último puesto respecto a sus pares internacionales.

William Sánchez, director de Investigación y Estudios del Concytec, explica que el Perú se encuentra muy rezagado en todos los indicadores de I + D, no solo en cuanto a inversión. “En términos de personal, por cada 5 mil personas de la PEA, tenemos un investigador; mientras que en Chile, por cada mil, hay 1.4; en Brasil, 2.5; y en la OCDE, por cada mil, hay 3 investigadores”, explica.

Cuando hablamos del gasto I+D, nos referimos a investigación básica, aplicada y desarrollo tecnológico. La básica entendida como un escenario donde se formulan nuevas hipótesis y teorías para ampliar el conocimiento, la aplicada es donde se empieza a innovar y a patentar, mientras que el desarrollo tecnológico perfecciona materiales usando los insumos que se desarrollaron en la investigación básica y aplicada. “En América Latina, alrededor del 60% del gasto está destinado a investigación aplicada, mientras que en los países avanzados, alrededor del 70% está destinado a desarrollo tecnológico. Esta diferencia es porque la etapa final implica lograr la innovación, y si no haces desarrollo tecnológico, no vas a lograr innovación. Se ha demostrado que la innovación permite generar empleo de calidad y mayor crecimiento, elevar la competitividad de la economía y tener impacto en la parte social. Eso no quiere decir que la investigación básica y aplicada no son importantes, sino que tenemos que dar más impulso al presupuesto I+D, pero apostando también por desarrollo tecnológico porque esto nos va a permitir llegar a la fase de innovación, una vez que los productos o nuevos materiales sean aceptados por el mercado”, explica Sánchez. El 2015, solo el 16.1% del total del gasto en I+D se destinó a desarrollo tecnológico.

Sánchez agrega que, el año pasado, el Fondo Monetario Internacional dedicó un capítulo de su reporte anual a hablar de la inversión en investigación y desarrollo, donde se decía que si en el mundo se incrementara en 40% el gasto en I+D, el crecimiento de países desarrollados podría incrementarse en 5% y las otras economías, hasta en 8%.

FALTA DE IMPULSO

El Dr. Alberto Gago, docente del Departamento de Ciencias, considera que los gobiernos no priorizan la inversión en I+D porque el Perú es un país que depende de la materia prima. Lo que, sin embargo, significa un riesgo. “Nuestra economía depende de materias primas, y si los precios empiezan a bajar o se reemplazan por otras cosas, nos va mal. Ahora son poquísimas las economías que se basan en materias primas. Ahora lo importante es apostar por la economía del conocimiento, que se refiere a economías que están basadas en la inversión en desarrollo y tecnología. Eso también es un indicador de que nosotros estamos yendo contra la corriente y debemos cambiar no solo por una cuestión de discurso, sino por un tema más profundo que es casi de sobrevivencia”, señala.

Sobre el censo, el Mg. Edmundo Beteta, docente del Departamento de Economía, destaca su aporte como el mejoramiento continuo de la información, para empezar a construir data. “Hay que mirarlo como un primer paso para mejorar la calidad de la información para después planificar mejores políticas de apoyo a la investigación, y el Perú necesita avanzar en políticas para lograr dos cosas: que se destinen más recursos y calidad. En lo primero, el esfuerzo debe venir del Estado en alianza con los principales actores que forman el ecosistema de la investigación”, afirma.

Coincide con ello el Dr. Dante Elías, docente del Departamento de Ingeniería, y añade: “Hemos crecido en inversión de investigación a nivel del Estado y de la Universidad, pero ese crecimiento se nota porque antes estábamos prácticamente en cero. Es importante la inversión que desarrollan las universidades y el Estado, pero falta la participación de la empresa privada, que debe también comenzar a invertir en investigación”. Sobre ello, el Dr. Elías considera que el Estado tiene que proveer a las empresas las condiciones mínimas para que estas apuesten por proyectos de I+D. “El Estado debe tratar de que estas condiciones mínimas sean satisfechas. Las empresas tienen que partir de una línea base de calidad y el Estado tiene que procurarla. Se están haciendo esfuerzos, pero aún son insuficientes. Las condiciones no están dadas al nivel necesario”, señala.

LOS CAMINOS DE LA INVESTIGACIÓN

Hay jóvenes que no ven la investigación en su campo laboral como una oportunidad, por lo que el Dr. Elías considera que no solo es importante que las universidades brinden espacios para la investigación, sino que sepan articularse (con otras empresas, universidades, centros de investigación, etc.), de tal manera que los alumnos que desarrollen esta actividad en el centro de estudio encuentren luego este espacio en las empresas. “En Chile, por ejemplo, hay empresas que tienen áreas de investigación y desarrollo, y muchas de estas áreas se terminan vinculando con las universidades, porque en ellas están las personas que pueden tomarse el tiempo para que las investigaciones se hagan en un mediano y largo plazo. Ahí, en las empresas, se dedican a resolver las investigaciones de corto plazo, de tal manera que se cubren sus dos ángulos: producir, en el menor plazo posible, beneficios para las personas de las empresas, pero que, en el mediano y largo plazo, también necesitan soluciones”, añade.

Esta apuesta I+D se hace necesaria para solucionar diversos problemas. El profesor Gago, por ejemplo, cita el cambio climático. “El Perú es uno de los países que va a ser más afectado por el cambio climático y este tiene una serie de aspectos, por lo que hay que estar preparado en ciencia y tecnología para entenderlo y atenderlo. Hay cosas que van a causar efectos indirectos. Por ejemplo, si cambia el curso de los ríos, ya que nuestra principal fuente de energía (60% o 70%) es hidroeléctrica, podríamos tener problemas de energía. ¿Qué cosa resuelve eso? Las energías renovables. Entonces, si yo desarrollo un montón de tecnología en energía solar, podemos estar preparados para ello”, refiere.

Así, también, las líneas de I+D no solo deben enfocarse en el desarrollo de tecnología. El profesor Beteta resalta que si bien cuando la opinión pública da una primera mirada a las políticas de investigación las asocia con las ciencias básicas, y no con las ciencias sociales y humanidades, esto debe modificarse. “Para cambiar el panorama, debemos mostrar los aportes concretos que las ciencias sociales entregan para enfrentar problemas del país: desigualdades, relación entre ciudadano y Estado, informalidad, incumplimiento de las leyes, convivencia y respeto en nuestras ciudades, descentralización e integración de las regiones, y ciudadanos que están más apartados de los servicios públicos, etc. Hay una serie de temas que se abordan desde las humanidades y las ciencias sociales a los que tenemos que dar más apoyo y posicionamiento”, dice.

Frente a este panorama, el trabajo de Concytec se torna muy importante. “Estamos mostrando estudios para dar a entender la importancia del sector. Estamos demostrando con números que esto debe ser prioridad para el gobierno. El segundo paso es sacar estudios y dar recomendaciones de políticas, y para eso vamos a empezar a reunirnos, si es posible, con los principales asesores de política para que las consideren”, cuenta William Sánchez.

Se van a hacer esfuerzos para que cada dos años se haga un censo de I+D, por lo que en el 2018 debería hacerse el segundo censo y, según esos resultados, plantearse metas de aquí a cinco a diez años, porque, como explica Sánchez, ahora no hay ninguna planteada.

Concytec también ha gestionado que empresas que apuesten por I+D tengan beneficios tributarios para impulsar al sector privado, porque en este censo (cuyos resultados completos están en la web de Concytec: https://portal.concytec.gob.pe/) lo que tenemos es básicamente la información de la parte pública. Por lo pronto, ya está programada la realización de un gran estudio para realizar un diagnóstico de todo el sector Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), trabajo que se está realizando gracias a un préstamo de S/ 100 millones, realizado por el Banco Mundial. Los resultados, que significarán la ampliación detallada del panorama que nos dio el censo, estarán listos en septiembre.

La apuesta PUCP por la investigación

Las políticas de investigación de la Universidad se dirigen desde el espacio creado para ello el año 2009: el Vicerrectorado de Investigación. La Dra. Pepi Patrón, vicerrectora de Investigación, considera que el último lustro hubo un giro muy positivo en el apoyo del Estado a la investigación, aunque con prioridad a la ciencia y tecnología. “Nuestra pelea es porque se abra a las ciencias sociales, ciencias humanas y las artes”, dice.

Sin embargo, siempre es una lucha que la investigación sea una prioridad. “Está clarísimo que los países que más invierten en innovación, educación e investigación son los más desarrollados, pero los políticos no lo ven porque no se trata de algo que les dé réditos políticos inmediatos. Es como la educación. Tú, para hacer una revolución en educación, tienes que dedicar 20 o 30 años, una generación entera, y eso no te da votos inmediatos. Entonces, lamentablemente, la política mal entendida está reñida con el largo plazo, porque quieren resultados inmediatos para una próxima elección; y lo que realmente cambia a una sociedad son estos proyectos de largo aliento que generan cambios generacionales”, opina la Dra. Patrón.

Priorizar la investigación en la Universidad es una política que está en el plan estratégico, pues la idea es que la PUCP sea también reconocida como una universidad de investigadores. “Hay mucho apoyo del Rectorado para el tema, no solo en lo referido al financiamiento. Tiene que ver también con haber contratado profesores con doctorados, con trayectoria de investigación, que conocen su tema…Me da gusto decirlo: está funcionando muy bien. La producción en investigación ha aumentado significativamente, sobre todo en el área de ingeniería y ciencias básicas. En el área de humanidades se mantiene también una tradición importante”, dice la Dra. Pepi.

El próximo paso para la PUCP es algo en lo que el Vicerrectorado de Investigación está trabajando duro este año e implica alianzas con las empresas pequeñas, medianas y grandes. “Tenemos patentes, trabajos desarrollados, pero falta ese salto necesario para que el producto inventado y creado aquí pase a ser un producto que se venda en el mercado o lo use el Estado. Por ejemplo, hay un ingeniero que ha inventado una silla de ruedas para niños con problemas musculares, eso aliviaría la vida a mucha gente, pero aún no encontramos quién la fabrique”, explica.

 

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