19 de noviembre del 2015

Heka, mucho más que un robot

Valeria Macalupú, estudiante de diseño industrial, y Eiji Onchi, egresado de Ingeniería Mecatrónica, ganaron una importante competencia de diseño de robótica social realizada en Francia.

Vivimos en una época en la que la tecnología mal usada puede aislarnos del mundo. Para contrarrestar esa posibilidad, Valeria Macalupú y Eiji Onchi crearon a Heka, un robot que propone un concepto de tecnología valioso para la sociedad: la unión de ciencias con el objetivo de beneficiar a quienes más lo necesitan. El punto de vista de los jóvenes es diseñar robots que no reemplacen la actividad humana, sino que la complementen y mejoren. Con esa idea, la dupla acaba de ganar la Competencia de Diseño de Robots de la International Conference on Social Robotics 2015, realizada en París (Francia), donde participaron 300 propuestas de diseño de todo el mundo.

ASISTENTE MÉDICO

Valeria tiene 21 años y le falta un año para terminar la carrera de Diseño Industrial en la Facultad de Arte y Diseño. Eiji tiene 23 y ya es licenciado en Ingeniería Mecatrónica por la PUCP. Pese a su juventud, ambos tienen muy claro una idea central en su trabajo: la robótica social es todavía un campo sin explorar en el Perú, por lo que ven en ella una posibilidad muy grande de desarrollo y apoyo para quienes más lo requieren.

“Heka es producto del trabajo de un semestre completo y nació de la idea de crear una máquina que acompañe a los humanos que necesitan revisar su estado de salud constantemente”, comenta Valeria sobre la idea germinal del proyecto. Heka es un agente que mide la presión arterial, y realiza análisis de sangre, triglicéridos, glucosa y hemoglobina. A las personas que deben revisar su salud con frecuencia, en su mayoría personas adultas mayores, Heka les cambiaría la vida.

“El robot no es solo una máquina fría, es un acompañante”, dice Eiji, pues Heka es como un asistente médico que apoya a una enfermera a hacer su trabajo más rápido y eficiente. Así, además de revisar el estado de salud, almacena el historial de los análisis para que el paciente puede retirar la información en un USB y llevarla al doctor o dársela a un familiar cercano. “Heka fomenta la interacción entre hombre y tecnología para suplir una necesidad urgente”, argumenta Valeria.

DISEÑO Y ÉTICA

Uno de los aspectos más relevantes del trabajo de Valeria y Eiji es la fusión de las disciplinas que dominan. “La mecatrónica ayuda a aterrizar ideas o dibujos del diseño. Valeria creó el concepto de Heka y yo construí el funcionamiento, así como los mecanismos adecuados para poder integrar mecánica, electrónica y diseño. El diseño le puede dar unidad a la ingeniería. Por ejemplo, en el caso del cuello, usamos material flexible para que el movimiento sea orgánico y no mecánico. Valeria adaptó este concepto a lo que necesitábamos para poder hacerlo”, explica Eiji. Ambos se refieren a Heka como si fuera un humano y coinciden en que “es mucho más que un robot”. Desde la orilla del diseño, Valeria valora mucho la creatividad, las ideas que parecen extrañas y que rompen moldes. “En el diseño industrial, la estética es importante, pero creoque el producto adquiere otro valor cuando su funcionamiento aporta a la sociedad. Hay que pensar mucho para lograr un producto original y que, además, sea útil”, opina.

Ambos jóvenes son conscientes de que diseñar robots es controversial desde el plano de la ética, pues hay preguntas complejas por responder, como, por ejemplo: ¿un robot puede reemplazar a una persona? “Nosotros estamos en contra de esa connotación clásica en la que la máquina le quita el lugar al hombre. Eso no es así. Para el futuro, nosotros pensamos en la tecnología como un gran colaborador de la actividad humana”, comenta Valeria y recalca, con seguridad, la idea de que Heka no genera dependencia, sino interacción del hombre con la tecnología.

Tenemos al frente a dos jóvenes que incursionan en un mundo de ciencia que podría traerle al país muchos beneficios. “Yo quiero diseñar un robot que no existe todavía, algo nuevo, un diseño orgánico que sea compañero, en vez de máquina”, cuenta Eiji. Y Valeria, por su lado, refiere que la robótica social podría servir para luchar contra el analfabetismo, los problemas de salud o inseguridad. “La robótica social no es el futuro, es el presente”, concluye.

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