15 de julio del 2014

Cómo funcionan los códigos QR y qué otros códigos existen

El inventor de los códigos QR fue uno de los ganadores del Premio Europeo de los Inventores en la categoría Premio del público. Consultamos al Ing. Ángelo Velarde, coordinador de la Especialidad de Ingeniería de las Telecomunicaciones, sobre sus usos y el funcionamiento de esta herramienta tecnológica.

Los códigos QR, esas figuras en blanco y negro -indescifrables a simple vista-, se volvieron parte de nuestro paisaje urbano. Los encontramos en los supermercados, centros comerciales, en algún suplemento, un panel callejero e, incluso, como tarjeta de presentación, por mencionar algunos ejemplos.

Cuenta la historia que el código QR (quick response code) nació en 1994, en Japón, en una empresa subsidiaria de Toyota con el objetivo de identificar partes automotrices. Un código de barras convencional no era suficiente para almacenar toda la información que necesitaban. “La ventaja es que fue creado como un formato libre”, señala el Ing. Ángelo Velarde, coordinador de la Especialidad de Ingeniería de las Telecomunicaciones de la PUCP.

En la actualidad, su uso se ha extendido. Solo se necesita un smartphone con una aplicación que permita reconocer el código. “Las claves son la estandarización, la gratuidad para usar el código, el bajo costo para imprimirlo como etiqueta y la facilidad de crearlos con una buena cantidad de información”, comenta Velarde.

Un simple escaneo y puedes obtener datos de un producto, descargar aplicaciones, ingresar a páginas web o comprar en línea, por mencionar algunos de la infinidad de usos que tiene.

A lo largo y ancho

“Mientras que en el código de barras convencional los datos solo cambian en una dirección, en un código bidimensional como el QR se trabaja con puntos en dos direcciones”, comenta el ingeniero. Señala además que, para ubicar cada elemento en el código de barras convencional, se usa una sola magnitud que es la longitud; mientras que en un código bidimensional, como el QR, para ubicar cada punto, se usan dos magnitudes: la longitud y la altura. Esto permite contener, por ejemplo, cerca de 4,500 caracteres alfanuméricos.

Velarde comenta que otra de sus ventajas son los tres marcadores de posición ubicados en las esquinas. “Es más fácil que el lector los reconozca, así el código no esté en la posición correcta”.

“Cualquier función que considere identificar a alguien e incluir información extra es un potencial uso del código QR”, comenta. Esas son las claves de la vigencia del código a pesar de que en el Perú solo se haya enfocado masivamente con fines publicitarios.
De acuerdo con Velarde, entre sus usos viables se encuentran la identificación de personas (con información como el número de DNI, dirección, correo electrónico, tipo de sangre, si es donante o no, alergias o vacunas recibidas) y de mascotas por si se pierden, brindar opiniones y recomendaciones de libros, entre muchos otros. “Logras hacer más dinámicos diversos procesos y eso es una ventaja”, enfatiza. Sin embargo, aclara que el QR, al ser un código abierto, no tiene mayores medidas de protección y cualquiera lo puede identificar.

Otros códigos bidimensionales

Si bien el QR es el código bidimensional más extendido, Velarde precisa que no es el único. Por ejemplo, menciona a Data Matrix, que codifica texto o datos en un patrón de módulos cuadrados en blanco ynegro. “Su uso está creciendo poco a poco. En el mundo del marketing móvil se está difundiendo como Semacode”, comenta.

También está el código PDF417, utilizado en una variedad de aplicaciones, principalmente de transporte, tarjetas de identificación y la gestión de inventarios. “Este utiliza una función de corrección de errores para garantizar la mejor legibilidad. Lo tenemos en el DNI, por ejemplo”, señala.

Otra alternativa es la Simbología de Espacio Reducido (RSS), ahora llamado GS1 DataBar.”Es un código compuesto por una parte de código de barras de una dimensión y otra bidimensional”, dice el docente.

La identificación por radiofrecuencia, como el sistema RFID, también asoma como opción del futuro. “Se viene utilizando en bibliotecas y para hacer seguimiento de productos en viajes largos. Te permite hacer muchas lecturas en simultáneo. Se manda una señal a la etiqueta, esta almacena la energía que ha recibido y da una respuesta. Por lo pronto, tiene un uso más industrial”, señala Velarde. Su masificación es aún lejana debido a su alto costo. Parece que la vida del código QR seguirá vigente por buen tiempo más.

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Facultad de Ciencias e Ingeniería
Departamento de Ingeniería

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