04 de febrero del 2016

Aire acondicionado: ¿cómo funciona y cuándo debemos utilizarlo?

Es temporada de verano y qué mejor manera de luchar contra este insoportable calor que prendiendo el aire acondicionado, pero ¿es esta la mejor alternativa? Enrique Barrantes, docente del Departamento de Ingeniería, nos explica cómo funciona y cómo podemos mantenernos frescos en esta época.

La temporada de mayor calor en el año ya está aquí y, según el Senamhi, podríamos llegar hasta los 35 °C  este mes. El aire acondicionado, en este sentido, se convierte en nuestro mejor aliado para luchar contra el calor. Sin embargo, hay que saber cómo utilizarlo para sacarle el mejor provecho.

¿Cómo funciona?

Barrantes nos explica que las funciones básicas de un sistema o instalación de aire acondicionado son proporcionar aire en cantidad, así como temperatura y humedad que logren las condiciones de confort deseadas para el ambiente destinado. “En Lima, con un verano como el que vivimos en estos momentos, eso significa enfriar el aire exterior y suministrarlo al ambiente donde nos encontramos”, explica.

El sistema más difundido y más utilizado a nivel mundial es el de compresión mecánica. Se basa en el uso de energía eléctrica y gases refrigerantes. Otro sistema es el de absorción, cuya principal ventaja es su reducido consumo eléctrico y uso principal de energía térmica (solar o combustible) para producir frío. Existen también sistemas como los termoeléctricos o termoacústicos que se suelen usar en aplicaciones muy particulares, como las telecomunicaciones o equipos electrónicos.

Ventilación natural, la mejor alternativa

En verano, la mejora de ventilación natural en ciertos ambientes está limitada a las actividades y a las horas del día. Barrantes afirma que es posible prescindir del aire acondicionado y conseguir algunos niveles de confort en las primeras horas diurnas, entre 6 y 10 a.m., y luego por la noche, desde las 10 p.m.

También es importante tener en cuenta que la ventilación está relacionada con el tamaño del espacio donde nos encontramos, las actividades realizadas y la ocupación de las personas. que están ahí. Así, por ejemplo, un dormitorio para dos personas adultas puede requerir entre 5 y 10 cambios de aire por hora, lo que equivale a tener un ventilador tradicional de unos 50 watts de potencia, en promedio.

¿Cómo utilizarlo mejor?

“Usar un equipo de aire acondicionado representa un consumo de energía y este no es bajo; fácilmente puede incrementarse en un 50% si no se usa con discreción”, aconseja Barrantes. Asimismo, agrega que el hecho de someterse a cambios de temperatura puede afectar la salud de algunas personas. Por ejemplo, un vendedor de tienda, un cajero de banco o una secretaria que están acostumbrados a trabajar en ambientes con aire acondicionado, probablemente, pueden llegar a sentir frío en sus centros de labores, mientras que el público que ingresa a dichos lugares puede tener una sensación térmica agradable.

“A medida que transcurre el tiempo de permanencia en un local, y si se mantiene la misma actividad física, los niveles de confort térmico se elevan ligeramente hacia valores superiores, cerca de 24 o 25 °C”, explica.

Existen lugares en donde el uso de aire acondicionado es fundamental todo el día, como los ambientes de fabricación y aplicación de textiles, tintes, impresión de papel, recuperación clínica y hospitales. En otro tipo de instalaciones, como oficinas u hogares, es recomendable comparar primero si la ventana abierta brinda mayor ventilación en el ambiente que el aire acondicionado para no usarlo innecesariamente.

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