Opinión

¿Controlas tu identidad virtual?

Carlos Saleme

Carlos Saleme

Director adjunto de Tecnologías de Información y docente del Departamento de Ingeniería

A veces somos poco conscientes de nuestras obligaciones digitales dentro de nuestras organizaciones, sea el centro de trabajo o de estudios, seguramente porque las actividades son similares a nuestra natural interacción social fuera de la organización.

Muchos no prestan atención al símbolo ‘check’ que acompaña a la identificación de las personalidades que siguen en las redes sociales, lo que es un indicativo de que asumen la identidad solo a partir del nombre. También es conocido que gran parte de la población se informa de noticias, algunas falsas, principalmente de las recibidas de sus contactos.

Ahora que es anacrónico separar los hechos del mundo físico y virtual, cabe preguntarse si nuestro actuar es coherente en este mundo unificado. ¿Nos percibimos y relacionamos igual en ambos ambientes? La identidad está conformada por los rasgos propios que nos caracterizan frente a los demás.

Como ciudadanos digitales, solemos asociar los derechos a la protección de nuestros datos personales, y también a recibir ciertos recursos y servicios digitales del Estado y de las organizaciones a las que pertenecemos. Sin embargo, a veces somos poco conscientes de nuestras obligaciones digitales dentro de nuestras organizaciones, sea el centro de trabajo o de estudios, seguramente porque las actividades son similares a nuestra natural interacción social fuera de la organización. Por este motivo, más que una identidad digital –desde la que exigimos derechos–, podemos hablar de una identidad virtual asociada a nuestras responsabilidades, la que es gestionada solo por el propio usuario, quien –como en las redes globales– no solo expone sus datos, gustos y opiniones, sino que refleja su moral.

Los efectos de nuestra identidad virtual pueden ser muy variados. Probablemente, un experto en marketing nos aconsejaría acerca de lo importante del manejo de ‘nuestra marca personal’ y un psicólogo nos advertiría sobre la ‘formación reactiva’ (dime de qué presumes y te diré de qué careces). Iguales escenarios que en el mundo físico, salvo la velocidad y alcance exponenciales en el caso virtual. Es por esto último que el cuidado y atención que deben tenerse han de ser especiales.

El currículum vitae seguirá perdiendo valor real de evaluación para un puesto de trabajo y, más bien, será la reputación en línea sin “derecho al olvido” la que influirá más en el futuro de un profesional. ¿Suplantas identidad? ¿Acosas? ¿Plagias (robas propiedad intelectual)? ¿Usas indebidamente datos personales de otros (por ejemplo, subes sus fotos sin autorización)? ¿Eres irrespetuoso con minorías?

Entonces, ¿qué mejor lugar para aprender a ser buen ciudadano digital que tu propia institución educativa?

En concordancia con nuestros valores institucionales, se viene modificando los reglamentos disciplinarios de la PUCP sobre el comportamiento en los espacios físicos de nuestra Universidad para incluir los espacios digitales. Asimismo, se está actualizando los mecanismos de denuncia de agresiones. Mientras en este mundo unificado haya brechas e incertidumbre, es mejor asegurarse de que la identidad virtual sea la real y correcta.