18 de julio del 2016

Jean-Marie Gustave Le Clézio en la PUCP

Con la presencia del rector Marcial Rubio Correa, Alonso Cueto y Fidel Tubino, el Premio Nobel de Literatura 2008, Jean Marie Gustave Le Clézio, visitó nuestra Universidad para hablar sobre amor y mestizaje, dos temas que se encuentran íntimamente ligados en su obra.

El escritor y profesor del Departamento de Humanidades, Alonso Cueto, lo presentó como “el hombre de los mil rostros y de la gran mirada, un escritor de la integración”. Y es que en el imaginario de Jean-Marie Gustave Le Clézio confluye una serie de lugares a los que bien podría considerar su patria: Niza, Nigeria, isla Mauricio, México, Panamá y, por añadidura, Perú, una patria literaria en la que el novelista francés puso el pie gracias a la obra de José María Arguedas y con la que vuelve a reencontrarse después de cuatro décadas.

“La literatura es ante todo una interrogación y por eso debe ser interrogada generación tras generación”, expresó el Premio Nobel de Literatura ante la mirada de catedráticos, estudiantes e invitados que se reunieron en el Auditorio de Humanidades. “Uno de los principios de esta interrogación sería la diacronía sobre la sincronía”, señaló Le Clézio, para quien la literatura, en tanto expresión del movimiento vital, se opone al poder, que es expresión de lo estático. “La lectura diacrónica permite dar cuenta de la función de la literatura”, resaltó.

Para ilustrar esta idea, Le Clézio abordó el tema de la seducción, un tópico frecuente que ha sido visitado por narradores y poetas de todas las edades y las civilizaciones, a través de variados ejemplos de la literatura universal: “Lo que aparece a lo largo de la evolución de la creación literaria, en la mayoría de las culturas, es el vínculo entre seducción y poder de la palabra. La belleza, la invención poética, sirve para la afirmación de una felicidad momentánea, un punto culminante en la vida, el triunfo de la juventud sobre la muerte, el miedo o la servidumbre”, comentó.

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Del mismo modo, hizo una valoración de la mujer en la apertura del pensamiento moderno, a pesar de su lugar de desventaja en el avance de la civilización y su elevación a la categoría de ícono desprovisto de condición humana desde tiempos medievales: “Si el fermento de la liberación actuó en el pensamiento europeo y americano, fue gracias a la participación numerosa de las mujeres. Es ese movimiento constantemente renovado el que produjo nuestra cultura moderna, mestiza”, señaló.

Sobre la crisis humanista que dejaron las guerras del siglo pasado, y que al día de hoy sigue cuestionando todos los dominios sobre los que se levanta la sociedad, Le Clézio se autodefine como una persona positiva frente al futuro y añade que estamos condenados a la paz. “Lo que pasó en Niza me afectó mucho porque fue el lugar donde nací, pero no es más grave que cuando una bomba explota en otra parte del mundo”, comenta. En ese sentido, el escritor agregó que el artista no deja de estar desprovisto de motivos: “En este paisaje tumultuoso […], el poeta, el novelista, el artista, se parece al niño de las primeras edades. Está perdido en un paisaje hostil donde la idea misma de la felicidad ha desaparecido. ¿Qué puede esperar un niño? […] Quizás, el goce de ver, de inventar, de compartir la felicidad absoluta de las palabras, de sentir aquello que vibra en cada oración, en cada sueño”, afirmó.

Jean-Marie Gustave Le Clézio nació en Niza en 1940; ha escrito más de cuarenta novelas y ensayos, por los cuales ganó el Premio Nobel de Literatura en el 2008; y visitó nuestra ciudad como invitado especial de la Feria del Libro de Lima 2016 y de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Nuestro rector Marcial Rubio Correa junto al escritor francés.

Nuestro rector Marcial Rubio Correa junto al escritor francés en el campus de la Universidad.

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