15 de abril del 2013

INFORME: Cuatro años después del “Baguazo”

La semana pasada se cumplieron cuatro años desde el inicio de las protestas amazónicas, que desembocaron en el brutal enfrentamiento entre policías e indígenas awajún. ¿Qué sabemos sobre ellos después de tanto tiempo? ¿En qué situación política se encuentran después del denominado Baguazo?

Desde lo alto de una colina aplanada, entre la hierba seca y los espinos, se pueden ver el puente Corral Quemado, la garita de control del peaje y los tres kilómetros hasta llegar al hito que indica que estamos en el kilómetro 201 de la Carretera Fernando Belaúnde Terry. Estamos en Bagua, la capital de la provincia del mismo nombre, en la región Amazonas. La pista atraviesa la zona denominada Siempre viva, a pocos metros de la tristemente célebre Curva del diablo, lugar donde se llevaron a cabo los enfrentamientos del Baguazo, que  desencadenaron una serie de terribles eventos que culminaron con la muerte de, al menos, 33 personas.

La vista de un paisaje apacible rodeado de colinas amables, nubes redondeadas y la silueta del Marañón nos habla de una zona sosegada, sin embargo, sabemos que en ella empezó todo. Aquí, poco antes de las seis de la mañana, un grupo de aproximadamente cuatrocientos policías, que intentaban desalojar a través de una emboscada a los más de mil quinientos indígenas que cumplían allí 60 días de paro, fueron sorprendidos, contraatacados y dispersados rápidamente.

En la refriega, el primero en caer herido de bala fue el apu o líder awajún Santiago Manuin Valera, un indígena querido por su pueblo que, debido a sus dotes políticas y de negociador nato, había sido elegido como una de las cabezas de las manifestaciones indígenas. Manuin recibió al menos un impacto de bala en el abdomen y fue evacuado de la zona gravemente herido (algunos pensaron que muerto) y llevado al hospital. La imagen de un Manuin inconsciente y desangrándose enardeció aún más a la turba y la noticia corrió de Bagua a Condorcanqui, y luego, a través de los periodistas destacados en la zona, hasta Lima. Antes del mediodía, las principales agencias de noticias extranjeras ya hablaban de una masacre.

El Baguazo

Se ha dicho muchos sobre el Baguazo y sobre las razones de un enfrentamiento de estas magnitudes. Sin embargo, el pueblo awajún sigue siendo un grupo apenas conocido por las autoridades que toman las decisiones desde Lima. Es una población indígena que está intentando reconstruirse después del desastre que significó para ellos estar en conflicto con el Estado. “Para el awajún, enfrentarse al Gobierno con marchas y paros, ya no debería estar en los planes”, explica Manuin, aún no recuperado del todo, en un descanso de su agitada vida como concejero regional de Amazonas.

“Los awajún sabemos negociar y hacer política. Es por eso que hay una tendencia a la abierta participación en política, a través de elecciones, por ejemplo”, agrega el apu. Al menos dos veces al mes, Santiago Manuin, de 56 años, viaja en auto diez horas, desde su hogar en Santa María de Nieva –un enclave amazónico entre los ríos Nieva y Marañón– hacia Bagua para después tomar un bus que lo llevará en cinco horas hacia Chachapoyas, la capital burocrática de la región Amazonas y la sede del gobierno regional. Ida y vuelta.

– ¿No se cansa, apu?
– Un awajún nunca se cansa, un awajún nunca se queja.

Lee el informe completo en la edición impresa de PuntoEdu Año 9, número 271 (2013)

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