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¿Qué audífonos debo usar para escuchar música?

Lo más probable es que al interior de tu maletín, mochila o bolso cargues con algún dispositivo portátil que te permita reproducir música y un par de audífonos que te permita escucharla sin molestar a los demás. Pero ¿qué medidas de cuidado debemos tener para no maltratar nuestros oídos? Al respecto, dialogamos con el físico Richard Moscoso Bullón, profesor del Departamento de Ciencias de la PUCP.

Autor: Luis Yáñez | Fotos: Jorge Ruiz

Desde la aparición del sonido digital, escuchar música en cualquier momento y lugar resulta mucho más sencillo. Adiós a los CD y casetes: la compresión de archivos (en formatos como el mp3 o el wma, entre otros) permite incrementar la capacidad de almacenamiento de nuestros reproductores portátiles, smartphones, laptops y tabletas, gracias a lo cual podemos pasar horas enteras con los audífonos puestos, escuchando la discografía completa de nuestros artistas favoritos.

“Con el abaratamiento de estos dispositivos, empezamos a usarlos en gran medida. Sin embargo, al momento de adquirirlos no somos conscientes que existe el riesgo de pérdida auditiva, no porque no queramos sino porque no sabemos. Lima es una ciudad extremadamente ruidosa y no tenemos una cultura de protección auditiva”, indica el profesor Moscoso. “En países desarrollados, diversos estudios ya están reportando casos de adolescentes, incluso niños, con pérdidas de audición grave, producidos por el uso excesivo de estos aparatos”.

¿Qué es lo que escuchamos?

El rango de percepción del sonido en los humanos se encuentra ubicado entre los 20 y los 20 000 Hz, aunque nuestra sensibilidad resulta mayor entre las frecuencias medias (de 500 a 8000 Hz aproximadamente), que es el rango donde se ubica la voz humana. El nivel de presión sonora (lo que comúnmente llamamos volumen) determina la intensidad del sonido y este se mide en decibeles (dB). Una conversación genera 40 dB; el sonido de la aspiradora, 70 dB; un concierto puede llegar a los 110 dB; y un avión en despegue, a 130 dB. Debido a que nuestra sensibilidad varía de acuerdo a la frecuencia que perciben nuestros oídos, se ha establecido un nivel ponderado llamado decibeles A (dBA) y se emplea como indicador del riesgo auditivo.

¿Cuál es el nivel apropiado de escucha?

Numerosos estudios internacionales coinciden en señalar que un nivel seguro de escucha es 70 dBA, mientras que a niveles superiores el tiempo de exposición se vuelve un factor muy importante. Por ejemplo, si escuchamos música a 85 dBA durante 45 minutos no existe mayor peligro; sin embargo, si lo hacemos durante más de ocho horas diarias sí tenemos riesgo de sufrir una pérdida. “El problema principal con el uso de auriculares es que, en la gran mayoría de dispositivos portátiles, no tenemos un control de volumen que nos indique el nivel de decibeles A que estamos recibiendo en nuestros oídos”, refiere el físico.

Lo ideal es evitar escuchar música a niveles altos durante mucho tiempo. Aunque resulta difícil cuantificarlo, podemos tomar en cuenta algunos indicadores prácticos. Por ejemplo, si estás escuchando música con auriculares abiertos (que vienen con la mayoría de reproductores de mp3) y un amigo ubicado a un metro de distancia debe gritarte para que lo puedas escuchar, ten cuidado: tu volumen supera los 85 dBA recomendables y corres riesgo significativo de sufrir una pérdida auditiva. También se aplica la misma regla si la música que emana de tus audífonos es percibida por la gente que te rodea (sin quererlo).

¿Qué tipo de audífonos usar?

Para el profesor Moscoso, la elección del audífono ideal debe tomar en cuenta dos factores: el tipo de actividad a realizar y el entorno en el que te encuentres: “Si estás en ambientes silenciosos o con un nivel de ruido moderado (como una biblioteca o una cafetería), es preferible emplear audífonos abiertos, ya que te permitirán mantener comunicación con tus compañeros. Si estás en un ambiente ruidoso, lo mejor es usar auriculares cerrados, que cubren toda la oreja y reducen el fondo exterior, por lo que evitan que eleves el nivel del volumen. Pero ten en cuenta que si los usas mientras caminas o montas bicicleta en la calle, puedes estar en riesgo ya que es probable que no escuches las bocinas, los pitos u otras señales audibles de alerta”.

¿Qué daños pueden generarse en nuestros oídos?

Cuando nuestros oídos están sometidos a niveles altos de ruido, se protegen a través de un mecanismo llamado “corrimiento temporal”, mediante el cual los huesecillos reducen nuestra sensibilidad auditiva y corren nuestro umbral de audición, que con el transcurso del tiempo regresa a su posición original. No obstante, cuando el tiempo de exposición al ruido se vuelve más frecuente y prolongado, el oído se vuelve cada vez menos sensible y el deterioro puede resultar irreversible.

Síntomas de pérdida de la audición

  • Dificultad para mantener una conversación en ambientes con ruido de fondo (por ejemplo, en una cafetería o durante una reunión social).
  • Sensación de que las personas que te rodean están murmurando.
  • Percepción de pitidos, zumbidos o siseos en el oído sin que haya alguien o algo que los genere (tinnitus).
  • Pedir con frecuencia a la gente que repita lo que dice.

Ten siempre en cuenta que el daño auditivo es progresivo. Por lo tanto, si tienes uno o más de estos síntomas, acude cuanto antes a un médico profesional (otorrinolaringólogo) para que te realice una audiometría, examen que evalúa tu capacidad para escuchar sonidos.

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13 comentarios

Martha Alva

Interesante su artículo, quisiera agregar un comentario, en los gimnasios la música supera mas de los 85 decibeles, esto también no ocasionaría daño auditivo? Sería necesario se dicte las normas correspondientes de no existir en alguna que los ampare.

Gracias

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Daniel

¿Qué es peor, encontrar gente escuchando música con audífonos, o encontrarlos a cada uno con su reproductor portátil en modo altavoz? Es un caos.
Buena acotación la de Martha Alva, con lo que también sería necesario añadir el nivel de volumen en el transporte público (ojalá que la nueva ley al respecto sea eficaz) y en las obras públicas. En algunos distritos no se tiene ninguna consideración con la vecindad, y usan equipos que hacen un ruido ensordecedor, a pesar de que la tecnología permite realizar este tipo de trabajos de modo más amigable con la comunidad.

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ro

Totalmente de acuerdo con Martha sobre los de los gimnasios.
Pero no es sólo eso, restaurantes (en Friday’s si pides bajarlo te dicen que la música fuerte es parte de las directivas de la marca :O ), discotecas, etc.
No hay quién proteja a los trabajadores de las discotectas que están expuestos a esa bulla por motivos laborales.

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Hernando Valderrama

Deberían controlar a los que hacen ruidos molestos en Polvos Azules, e inclusive en los autos para que las bocinas no hagan tanto ruido, en las discotecas también.

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Anónimo

Excelente artículo

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