29 de marzo del 2016

Ingeniería a la moda

La especialidad de Arte, Moda y Diseño Textil abre camino a la innovación con un proyecto interdisciplinario que involucró a alumnos de Ingeniería Mecánica en la producción de una nueva colección de accesorios.

En quincena de enero, el aviso “Se solicita practicantes de Ingeniería” atrajo a casi una docena de estudiantes. El Lic. Edward Venero, coordinador de la Especialidad de Arte, Moda y Diseño textil de la Facultad de Arte y Diseño, y Amaro Casanova, miembro del consejo consultivo de dicha especialidad, lanzaron esta convocatoria para revolucionar el trabajo hasta ahora realizado en el campo de la moda e innovar en los procesos de producción de su nueva colección.

Entonces, la búsqueda de nuevos caminos abrió la ruta del trabajo interdisciplinario. Los alumnos que respondieron al aviso fueron citados a una entrevista en la que Edward y Amaro les proponían, básicamente, salir del molde. “Les preguntábamos si estaban interesados en participar en un proyecto sin un entregable fijo, sin un rumbo muy establecido. Seguro los sorprendió. Finalmente, nos quedamos con tres chicos de Ingeniería Mecánica (Álvaro, Erik y Luis) y, con ellos, hemos conseguido lo que nos propusimos, que es abrir el camino para trabajar los procesos de producción del mundo de la moda de forma interdisciplinaria”, dice Edward.

La experiencia

De hecho, los jóvenes futuros ingenieros siguen en shock. Uno de ellos, Álvaro Mendizabal, cuenta lo siguiente: “A mí aún me sorprende, pues estamos trabajando el diseño de productos
sin aplicar todos los cálculos y métodos que nos han enseñado. Claro que me ha servido lo que sé sobre dimensiones y objetos, pero hemos aplicado, sobre todo, nuestro ingenio sin aplicar un cálculo exacto”.

El trabajo de los estudiantes ha sido innovador: se han encargado del diseño de los prototipos de accesorios de una colección cuyo leitmotiv es conjugar iconografía de las culturas preincas del norte del Perú con diseños de la India. Su trabajo dependió mucho de la creatividad, y sus prototipos hoy se pueden ver y tocar gracias al trabajo de la Sala de Manufactura Digital de VEO, pues se han realizado impresiones 3D con calado láser.

“Los chicos de Ingeniería se han encargado de diseñar todos los prototipos de accesorios, desde bijouterie hasta carteras. Ellos han planteado hasta el diseño. Nosotros les dábamos una idea inicial y, a partir de eso, desarrollaban el planteamiento del diseño para poder continuar con el proceso”, cuenta Amaro Casanova.

Mundo del diseño

El fin último de este proyecto es vincular al alumno, desde las aulas, con el entorno de la moda. La Especialidad de Arte, Moda y Diseño textil es, como señala Edward, “una carrera ‘profesionalizante’, en la que el alumno necesita desarrollar y dinamizar esta estructura industrial que existe”. Para ello, debe entender la sinergia entre la empresa y el diseñador. En ese sentido, la propuesta de la Universidad es que el alumno comprenda cómo funciona el sistema, y que los profesores ofrezcan las herramientas necesarias para ello.

“En este proceso de construcción de la metodología de la enseñanza, estamos realizando algunos ejercicios para comprender las herramientas necesarias para llevar a cabo el trabajo interdisciplinario que buscamos”, dice Venero. Y su primera apuesta interdisciplinaria fue con Ingeniería: “La industria de la moda depende solo en 1% del diseñador, pues, aunque el diseño es lo que tiene mayor valor agregado, este trabajo no se concreta sin el trabajo de los confeccionistas, operarios, ingenieros que programan, quienes comercializan, etc.”, detalla el diseñador.

Libertad creativa

El diseño de modas es un universo complejo, del cual el público conoce solo su mejor cara, mas no todo el engranaje que lo sostiene. Y, precisamente, esta primera experiencia con alumnos de Ingeniería –que luego se reproducirá con otras facultades– busca formar esta articulación. “Para hablar de innovación de productos, se necesitan estos espacios, donde el diseñador deja de ser tal y se convierte en ingeniero, y viceversa”, añade Venero.

Este proceso de ida y vuelta no ha sido sencillo, pero supuso un gran aprendizaje para ambas partes. “Había que decir a los alumnos que tienen la libertad de hacer lo que les dé la gana y que, si no funciona, no importa, porque, en este caso, la función es relativa”, recuerda Amaro Casanova.

Y entender esta libertad fue un poco complicado para ellos. Luis Enrique Justo, cuyos intereses dentro de su carrera van por las energías verdes, rurales y sostenibles, cuenta que ha aprendido que “la interdisciplinariedad es interesante, pues llevas tu manera particular de ver las cosas a un campo totalmente distinto. En Ingeniería, es más difícil hacer prototipos, pero aquí sí podíamos hacerlos y teníamos licencia para equivocarnos”.

Amaro explica que esta creación de prototipos es la parte inicial del proyecto y, luego, sigue el desarrollo industrial del producto. “Tenemos el prototipo que está adaptado al cuerpo del usuario, pero después tenemos que ver si va a ser inyectado en plástico, vaciado en metal o de qué manera se desarrollará el producto final para ser comercializado”, explica.

Erik Huaynate, el tercero de los estudiantes de Ingeniería involucrados en este proyecto, piensa inclinar su carrera hacia el diseño de innovación y, gracias a su vocación escondida de escultor, siente que este trabajo le cayó del cielo. “En esta experiencia trabajamos con formas orgánicas y no fijas, nada de lo que estamos acostumbrados. No hemos necesitado usar planos ni una sola vez”, cuenta. Sin duda, un aporte escencial para los tres estudiantes ha sido la posibilidad de afinar sus conocimientos sobre el uso de lo tridimensional, gracias a las impresiones 3D realizadas para esta colección.

La colección será presentada este jueves 31 de marzo a las 8 p.m.

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