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Entrevista

“El gran reto de Dilma es reducir la desigualdad en Brasil”

El pasado 26 de octubre los brasileños eligieron a Dilma Rousseff para un segundo mandato en Brasil. La elección ha sido una de las más ajustadas de los últimos años y la diferencia fue apenas de tres puntos entre ella y el candidato de la derecha, Aécio Neves. Conversamos con el internacionalista Óscar Vidarte, docente del Departamento de Sociales de la PUCP, sobre las particularidades de esta elección, los retos de este segundo periodo y el contexto regional.

  • Óscar Vidarte
    Profesor del Departamento de Ciencias Sociales
  • Texto:
    Miguel Sánchez Flores
  • Fotografía:
    Roberto Rojas

La última elección en Brasil ha sido muy ajustada. ¿Podría decirse que se trata de una sociedad fragmentada políticamente?

En una elección de la naturaleza de la brasileña, donde uno de los candidatos separa al otro en apenas tres puntos, se podría pensar en un país fracturado; sin embargo, habría que resaltar los mensajes de Aécio Neves y de Dilma Rousseff, luego de terminada la campaña, en los que ambos piden unidad. Además, si bien los resultados han sido apretados, las votaciones de la izquierda del Partido de los Trabajadores (PT) y de la derecha representada por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) se han movido dentro de los promedios normales. El PT dominando los sectores pobres y más emergentes del país y el PSDB dominando los grandes sectores industriales y más ricos de Brasil. En ese sentido no ha existido mucha diferencia a elecciones pasadas.

La novedad fue el ascenso de Marina Silva. ¿Cómo se explica su aparición?

Marina Silva representa al 20% de la población que son los que protestaban en la calle, que son los exigen un cambio del sistema político brasileño, donde hay altos índices de corrupción que parecen estructurales. Ese 20% es bien complejo, porque si bien protesta y quiere un cambio, también es el porcentaje que se ha beneficiado con la política del PT en los últimos doce años. Se trata de personas con un discurso más progresista, totalmente alejado de la derecha brasileña del PSDB, pero también descontentos con el PT. De alguna manera, estaban entre la espada y la pared, entre el cambio representado por Neves y la continuidad de Rousseff. Finalmente, lo que ocurrió fue que este porcentaje no se fue con Neves y consolidó la elección de Dilma o vició su voto.

¿Las últimas elecciones en Brasil denotan una consolidación del sistema político?

Podríamos ver, desde una mirada muy preliminar, la consolidación de un sistema bipartidista que se remonta a la elección de Cardoso; sin embargo, el caso de Brasil es más complejo. El Partido de los Trabajadores (PT) es en realidad una organización de partidos, tanto así que el propio Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) perteneció por mucho tiempo al PT. Y más aún, en el mismo PT tienen sus propias diferencias.

Además, a nivel estatal, los caudillos aún juegan un papel central en la política brasileña. El origen de Aécio Neves es totalmente caudillista. Pertenece a una familia de políticos desde muy pequeño. Fue secretario de su abuelo, entra a la política de Minas Gerais como diputado, luego como senador. Puede parecer la consolidación de una estructura partidista pero aún estos partidos son débiles, altamente corruptos y dependen de otros tipos de partidos. Al interior de Brasil se ven muchos caudillos y mucho desorden en un sistema político que más que consolidarse requiere ser reformado.

¿Cuáles son los retos de la segunda gestión de Dilma Rousseff?

El reto de Cardoso fue detener la inflación y lo logró. El reto de Lula fue reducir la pobreza y también lo logró. El reto de Dilma es igual de complejo y tiene que ver con reducir la desigualdad. Y es el reto que en la primera etapa de su gobierno ha tenido serios problemas. Las grandes protestas se llevan a cabo por esa razón. Una clase media emergente que crece, un país que se pone al nivel de grandes potencias mundiales, pero cuyos servicios siguen siendo de tercer mundo. Crisis en educación y salud y un sistema de transporte muy malo denotan la gran desigualdad existente en la que solo algunos se llevan los beneficios. El gran reto de Dilma es reducir la desigualdad en un contexto internacional que ha sido negativo para todos los países. En el ámbito político aún le queda el tema de la corrupción y el de la reforma del sistema político. Son temas claves por los cuales debería ser recordada de aquí a cuatro años.

¿Cree que cambiará la política internacional de Brasil con relación a la región?

Los últimos años dieron la impresión que la región no era su prioridad, sobre todo porque Brasil ha estado participando más activamente de grandes ligas. También hay problemas internos que no han permitido tener una política regional más activa sumada a la presencia del chavismo en los últimos años que ha debilitado la presencia de Brasil en la región. Quizá Aécio Neves sí representaba, a nivel internacional, un cambio. No con el Perú, pero sí con los países del Mercosur. Sin embargo, es un momento interesante para Brasil por la coyuntura débil en Argentina, por un gobierno en Caracas también debilitado. Se trata de un escenario en el que Brasil quiere acercarse al Pacífico y ahí Perú juega un papel central. Creo que los próximos años veremos una participación mucho más activa en el plano regional.

El Perfil

Nombre: Óscar Vidarte

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Óscar Vidarte

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