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¡Nueva patente PUCP! Indecopi reconoce invento de dos de nuestros docentes

Indecopi otorgó la patente de invención, por un plazo de 20 años, al transformador monofásico totalmente acorazado y el procedimiento para su fabricación, ideado por nuestros profesores Eduardo Ísmodes y Óscar Melgarejo. La innovación reduce la salida de la radiación electromagnética, y su construcción es más eficiente y sencilla que los tradicionales.

Autor: Oscar García Meza | Fotos: Héctor Jara
¡Nueva patente PUCP! Indecopi reconoce invento de dos de nuestros docentes

Desde el 2011, el Dr. Eduardo Ísmodes y el Ing. Óscar Melgarejo, docentes de nuestro Departamento de Ingeniería, se han dedicado a investigar y probar nuevos métodos de fabricación de transformadores. En mérito a su constante innovación, Indecopi otorgó, a fines de diciembre del 2019, la patente de invención al “Transformador totalmente acorazado y procedimiento para su fabricación”, a favor de la PUCP, por un plazo de 20 años (contándose desde el 7 de octubre del 2015).

Para recibir este reconocimiento, es necesario que lo presentado tenga nivel inventivo. Es decir, que sea novedoso –para lo cual Indecopi busca que no haya otro similar en el mundo– y que no sea tan simple o evidente. “Los transformadores ya existen hace más de 100 años. Lo que hemos patentado son métodos de fabricación”, enfatiza Ísmodes.

«Nosotros apostamos por el uso de nuevas máquinas, como las de corte láser», comenta Melgarejo

En ese sentido, el procedimiento creado consiste en utilizar pequeñas barras de acero al silicio en el núcleo central que aloja a las bobinas. La forma es lo que le da el acorazamiento, el cual reduce las pérdidas de dispersión de flujo. “¿Recuerdas cuando prendías la licuadora y el televisor se rayaba? Eso es radiación electromagnética. Precisamente, los acorazados evitan que esta salga”, aclara el Dr. Ísmodes. Al tener un núcleo central cilíndrico, se consigue un ahorro del 11% en material de cobre respecto a los transformadores monofásicos tradicionales. Asimismo, su construcción y ensamblaje son más sencillos. “Para fabricarlo, nosotros apostamos por el uso de nuevas máquinas, como las de corte láser”, comenta Melgarejo.

Nuestros profesores cuentan con dos transformadores y métodos de producción patentados –el primero fue el trifásico tipo tambor acorazado–, uno más que se encuentra en proceso de patentamiento, “y alrededor de 9 prototipos y muchos golpes de cabeza”, acota Melgarejo. En el proceso han ganado una medalla de plata en la edición 43 del Salón Internacional de Invenciones de Ginebra, por su transformador trifásico tipo tambor, y otra medalla de plata en la categoría Sector Extranjero de la Feria Bixpo 2017 en Corea del Sur, en mérito al transformador trifásico con yugo Y.

Hacia una nueva patente

En el camino que la energía eléctrica recorre desde la central hasta nuestras casas participan 3 o 4 transformadores. Estas máquinas se encargan de subir y bajar, en distintos momentos, la tensión y la corriente para así llegar a los 220 voltios. “El monofásico totalmente acorazado puede intervenir al final del proceso, en los hogares, ya que no tiene una gran potencia”, comenta Ísmodes.

Nuestros docentes señalan que el mercado para uso doméstico es pequeño. Por ello, no buscan que la reciente patente se industrialice. “Hemos experimentado la parte constructiva con este transformador monofásico”, comenta Melgarejo. “Nos sirvió para entender mejor la fabricación, transformación, detectar defectos y ver posibilidades”, añade Ísmodes.

Ambos coinciden en que este invento ha sido un peldaño hacia el transformador trifásico con yugo Y, el cual se dirige a un público industrial –como fábricas y centros comerciales– pues cuenta con una gran potencia. Además, su diferencial con los tradicionales pasa por ser totalmente simétrico en el espacio, y tener un método de construcción más sencillo, económico y eficiente. Este modelo se encuentra en proceso de conseguir la patente, una vez que esta se obtenga, buscarán socios con miras a industrializarlo.

Nuestros docentes del Departamento de Ingeniería señalan que sus creaciones no hubieran salido del Laboratorio de Electricidad y Máquinas Eléctricas sin el gran apoyo que recibieron de la PUCP. En especial de la Dirección de Gestión de la Investigación, que les brindó recursos para los prototipos; la Oficina de Propiedad Intelectual, que les ayudó a verificar qué nivel de inventiva tenía sus trabajos además de orientarlos en el proceso de patentamiento; y la Oficina de Innovación, que les ha acercado a la industria. “La PUCP tiene que seguir apoyando a los inventores hasta que comiencen a salir casos exitosos que lleguen al mercado y generen beneficios para todos”, enfatiza Ísmodes.

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